Autor: Angulo, Javier. 
 Presentaron un recurso de inconstitucionalidad. 
 Ofensiva del PNV contra la ley de Armonización de las Autonomías elaboradas por el Gobierno     
 
 El País.    13/05/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Presentaron un recurso de inconstitucionalidad

Ofensiva del PNV contra la ley de Armonización de las Autonomías elaborada por el Gobierno

JAVIER ÁNGULO, Bilbao

A través de una enmienda a la totalidad y algunas parciales, que presentará el grupo parlamentario, y de un recurso de inconstitucionalidad, que va a entablar el Gobierno vasco, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) desea presentar una completa ofensiva contra el proyecto de ley de armonización de las autonomías, elaborado por el Gobierno, y que recientemente entró en las Cortes. Los nacionalistas vascos la consideran una ley trampa para, con la excusa «de armonizar lo que no está desarmonizado», modificar y rebajar el techo del Estatuto vasco.

El proyecto de ley, que entró hace más de dos semanas en el Parlamento para su tramitación por procedimiento de urgencia y que, curiosamente, aún no ha sido publicado en el Boletín del Congreso de los Diputados, es inaceptable para el PNV. En los criterios para su rechazo han coincidido el Gobierno vasco, el comité nacional del PNV y su grupo parlamentario.

Marcos Vizcaya considera que en el texto el Gobierno ha demostrado una siniestra habilidad para introducir, como susceptibles de armonización, aquellos temas que hoy producen una mayor sensibilización entre la población: uso de los términos nación, nacional, lengua, juramento a la Constitución y adquisición de la condición política en una comunidad autónoma.

El proyecto de ley oculta, en opinión del diputado nacionalista, una doble finalidad inconfesable: consagrar un principio de interpretación del apartado tercero del artículo ,150 de la Constitución, íntimamente ligado, con formar una ley horizontal. «Dicho apartado, y así se interpretó en la negociación y debate de la Constitución», declaró a EL PAÍS Marcos Vizcaya, «estaba dirigido a evitar o corregir desarmonías o discrepancias graves que podrían surgir al ejercer las comunidades autónomas su poder legislativo. Pero se da el caso de que ni catalanes ni vascos han dictado a través de sus Parlamentos normativa legal alguna sobre los temas de nación, nacionalidad, lengua, jura de la Constitución o condición política. No existe, pues, desarmonización alguna y, por tanto, esta ley de armonización, que nada tiene que armonizar, es contraria al espíritu del 150/3».

Expresa también Marcos Vizcaya su convicción de que la ley va a convertirse, en la práctica, en una ley horizontal o competencial, capaz de señalar, cuando no rebajar, los techos autonómicos de los estatutos en vigor o de los que se aprueben en un futuro

«Tal y coma está redactado el proyecto de la ley, con el pretexto de armonizar, se puede convertir perfectamente en un instrumento para establecer una tabla rasa, y en el caso de los estatutos catalán y vasco, rebajar techos. Estamos absolutamente convencidos de que con su actual texto es una ley para la modificación de ambos estatutos».

Desvalorización

Al concretar diversos aspectos del proyecto, susceptibles también de una enmienda parcial, el PNV considera que, en lo que se refiere a la cooficialidad de la lengua, el proyecto de ley rebaja el techo del Estatuto vasco y conculca el tratamiento que a la lengua vasca se le confiere en el artículo 6° del Estatuto vasco.

Así las cosas, el Partido Nacionalista Vasco pedirá que el proyecto se retire y vuelva al Gobierno por rechazo a la oportunidad de la regulación de la materia a que se refiere el proyecto de ley.

«Vamos a ser absolutamente beligerantes con el proyecto de ley. Lo que se esconde es peligroso, y el precedente que puede marcar lo es aún más, por lo que no estamos dispuestos a quedarnos inermes», señaló a EL PAÍS Marcos Vizcaya.

Idénticos criterios parece sustentar en el recurso de inconstitucionalidad a la totalidad o a diversos aspectos —todavía está sin concretar— que prepara el Gobierno vasco, tal y como ayer anunció, por segunda vez en el plazo de quince días, el consejero de Cultura y portavoz del Gabinete, Ramón Labayen.

 

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