Autor: Muguerza, J. R.. 
 Gritos contra el PNV y el alcalde de Bilbao. 
 Tensión en el funeral por los guardias civiles asesinados en Lemona     
 
 ABC.    16/05/1981.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

Tensión en el funeral por los guardias civiles asesinados en Lemona

BILBAO (J. R. Muguerza, corresponsal). «Una vez ñas nos reunimos con el corazón

desgarrado. Ante estas angustias y dolores, ante la constatación de que el

terror, la violencia y el fanatismo ha golpeado una vez más en esla porción

selecta, que es la Benemérita, reducto auténtico de paz.»

Con estas palabras comenzaba e! capeIlán castrense tfe ta 541 Comandancia de la

Guardia Civil la homilía de la misa funeral celebrada por tos guardias civiles

asesinados en Lemóniz. Ai acto fúnebre, que tuvo como marco los jardines de!

Gobierno Civil- de Vizcaya, además de familiares, amigos y compañeros asistieron

el delegado general de Gobierno para el País Vasco, Marcelino Oreja Aguirre; el

director general de fa Seguridad del Estado, Francisco Laina; e! subdirector de

la Guardia Civil, general Francisco García Laclaustra; el consejera del interior

del Gobierno Vasco; gobernador civil, presidente de la Audiencia, así como otras

autoridades civiles y militares.

ESCENAS EMOTIVAS

Poco después de las diez de la mañana los féretros con los restos de José Otaya

de la Flor y Manuel Sánchez fueron sacados del edificio del Gobierno Civil,

donde había sido instalada la capilla ardiente. Para eses momentos, familiares y

autoridades ocupaban los lugar preferentes Los dos féretros fueron trasladados a

hombros de doce compañeros de tas víctimas. Precedían a los mismos una treintena

de guardias ´civiles y policías nacionales portando Quince coronas.

La comitiva lleo.0 hasta el pie de) altar bajo las notas de una marcha fúnebre

interpretada por ta banda de música del cuartel ds infantería de Garellano. En

el momento en que tos féretros pasaron junto a ios familiares de ios fallecidos

se produjeron momentos de tensión y escenas emotivas, que quedaron ahogadas por

los aptausos y vivas a ia Guardia Civil de algunos de ios presentes.

La misa funeral fue oficiada por eí capellán castrense de ta 541 Comandancia,

quien inició ta homilía señalando que el terror, la víolencia y e! fanatismo ha

golpeado una vez más en esta porción selecta que es (a Benemérita. Crimen, por

otra parte, que denuncia por sí mismo e) grado de violencia, de crisis moral en

ta que vivimos. Pero e? acto criminal no puede detenerse, en su contemplación

estupefacta, sino inducirnos a una reflexión qua ya debe ser definitiva sobre el

terrorismo, cuyos atentados rubrican ta certeza de que en un mundo permisivo y

violento hay limites para ía acción del terrorismo. Esa barrara moral, que

veníamos creyendo insalvable, ha sido rota por la locura asesina.

Seguidamente el oficiante dijo: «A esta regresión paulatina hacia los siglos más

duros y negros de la Humanidad tenemos que poner coto urgente y decidido, en

especial quienes tienen en sus manos los destinos de esa misma Humanidad

desencantada y doliente. Reflexión que sólo puede tener como resultado la

cooperación de todos contra el terror a través básicamente de un acuerdo ético e

inconmovible para sacar a las sociedades civilizadas de este azote moderno.»

Finalmente el capellán señaló: «Quiero dirigirme a vosotros, amigos y

compañeros, que, vestidos de verde, sois porción selecta de una España castigada

y que no en balde lleváis, aunque a alguien le moleste, el sobrenombre de

Benemérita. Os recuerdo la necesidad de dominar la rabia contenida y los

impulsos, de venganza para que aparezca la serenidad y la hombría como mejor

honor de nuestros amigos y compañeros.»

MOMENTOS DE TENSIÓN

Concluida la misa funeral, los féretros, a hombros de compañeros de las

víctimas, fueron sacados a la calle Elcano. Mientras que los restos mortales de

los dos guardias civiles eran introducidos en los furgones que les llevarían´ al

aeropuerto de Sondica, vía Madrid, las numerosas personas congregadas en los

alrededores del Gobierno Civil, que no les fue permitida la asistencia a los

funerales, irrumpieron en aplausos y vivas al Cuerpo, así como gritos en contra

de ETA.

Un numeroso grupo de personas increpó duramente al alcalde de Bilbao, señor

Castañares, cuando se dirigía a su vehículo particular. Asimismo dieron gritos

de PNV asesino y vivas a Tejero.

LOS RESTOS DE MANUEL SÁNCHEZ, EN HUELVA

HUELVA (Vicente Quiroga, corresponsal). Los restos mortales del guardia civil

Manuel Sánchez Borrallo llegaron por la tarde a Silos de Calañas, Huelva, su

pueblo natal, donde hoy recibirán, a las doce, cristiana sepultura. El cadáver

del guardia civil fue trasladado hasta esta localidad por carretera procedente

de Sevilla, acuyo aeropuerto llegó por la tarde. Una escolta de la Guardia Civil

y Policía Armada acompañó al furgón fúnebre hasta Silos de Calañas. El féretro

con los restos mortales, envuelto en una bandera española, fue trasladado a

hombros de sus compañeros hasta la casa cuartel de la Guardia Civil, donde quedó

instalada la capilla ardiente. La banda municipal de música interpretó el Himno

Nacional mientras autoridades, familiares, vecinos y numerosos mineros de esta

zona guardaban un impresionante silencio. Finalmente se dieron vivas a la

Guardia Civil y gritos contra ETA.

ENTERRADO EN CACERÉS JOSÉ OLALLA

NAVALMORAL DE LA MATA (Cáceres). Por la tarde llegaron a la localidad cacereña

de Madrigal de la Vera los restos mortales del guardia civil José Olalla.

La comitiva llegó a primeras horas de la tarde al Ayuntamiento, donde quedó

instalada la capilla ardiente. A las seis, el féretro fue trasladado, a hombros-

de miembros de la Guardia Civil, a la iglesia de la localidad, donde se celebró

un funeral. La totalidad del vecindario acompañó a los restos durante este

traslado, así como numerosos- vecinos de localidades limítrofes.

Ofició la ceremonia el párroco, quien condensó en su homilía el odio y la

violencia. Asistieron al funeral el presidente dé la Junta Regional extremeña,

gobernadores civil y militar de Cáceres y el jefe de la 222 Comandancia de la

Guardia Civil, así como una compañía de este Cuerpo y representantes de la

Policía Nacional.

Terminado el acto religioso, el cadáver de José Olalla recibió cristiana

sepultura en el cementerio de la localidad. Durante el recorrido se escucharon

gritos de «¡Viva la Guardia Civil!» y se exhibieron pancartas con las leyendas:

«¡La Policía con Franco no moría!» y «¡Terroristas, al paredón¡».

Representaciones de alumnos de los distintos centros docentes de Madrigal

ofrecieron ramos de flores ante la tumba de su paisano asesinado.

 

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