Autor: Carrascal Rodríguez, José María. 
 "La red del terror", uno de los documentos más trascendentales de nuestros días. 
 Al descubierto los apoyos de Cuba, Argelia y Rusia a ETA     
 
 ABC.    29/04/1981.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

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POLÍTICA

29 ABRIL / 5 MAYO 1981

«La red del terror», uno de los documentos más trascendentales de nuestros días

Al descubierto los apoyos de Cuba, Argelia y Rusia a ETA

NUEVA YORK (José María Carrascal, corresponsal). Ya está en los escaparates de las librerías el libro de Claire Sterling «La red del terror», del que les adelanté noticia cuando te autora hizo su resumen en el suplemento dominical del «New York Times». Leído en su conjunto resulta aún más convincente, Interesante y amenazador. Estamos ante uno de tos documentos más palpitantes y trascendentales de nuestros días, que tiene la emoción de una novela polic acá y la Implacable frialdad de un Informe Judicial.

Mi consejo es que se lea, pues lo más posible que pueda ocurrir al lector es lo que ocurrió a éste que escribe y a la propia autora: que cuando se adentraron en el tenebroso mundo del terrorismo estaban convencidos de que todas esas teorías de unirlo a Moscú, a Cuba y a una conspiración internacional eran zarandajas o inventos de la CÍA, pero al acabar tenían que haberse rendido a los argumentos y descripción de una red, unos planes y unos métodos mucho más amplios y categóricos de lo que nunca había imaginado.

Allí se cuenta la historia de Carlos, el más famoso de los terroristas modernos, desde sus días en la escuela hasta que desapareció sin dejar rastro; la de Faltrinelli, el multimillonario italiano que empezó publicando manuales de guerrilla y acabó descuartizado por la carga de dinamita que intentaba poner a un tendido de alta tensión; la de la frágil Petra Kruase, que, desde Suiza, se dedicaba a distribuir armas y bombas a los más diversos grupos, todo entre anécdotas increíbles, como la de, aquella asamblea de terroristas internacionales en un colegio de jesuítas de Florencia, a principios de 1971

El entero capítulo décimo está dedicado a ETA, y aunque éste es uno de los grupos de más difícil infiltración, Sterling hace un excelente trabajo recopilando y ordenando ei material disperso sobre ella.

«Uno de los más tristes ejemplos de minoría étnica manipulada y explotada por la estrema izquierda —la define— con unas cuantas docenas de terroristas practicantes, jugando con las pasiones ancestrales del País Vasco y sus sueños milenarios.»

«Quieten los tanques en las calles de Bilbao», le dijo a la autora el cumunista Manuel Azcárate, con frase que hoy adquiere toda su significación. Su estrategia sigue los pasos del minimanual de guerrilla urbana de Marig-hella, para minar las instituciones democráticas y denunciar la «farsa de las elecciones libres», exactamente como han hecho los tupamaros en Uruguay o los pravos en Irlanda del norte. Incluso la ETA se adelantó al brasileño, cuyo manual no apareció hasta el 69, mientras el primer grupo de otarras estaba ya en el campo de Quienes, no lejos de La Habana, en el 64, cuando los rusos decidieron jugar a fondo la baza del terrorismo internacional y enviaron allí al coronel Vadim Kotchergine, para entrenamiento de tos «alumnos» en tácticas de rapto, subversión y sabotaje. Era entonces la ETA una organización fundada en el nacionalismo romántico y un socialismo humanitario, pero el cambio hacia el extremismo político se va acentuando hasta declararse ya abiertamente marxista-leninista en el 70.

La fecha clave para esta ofensiva terrorista internacional es enero de 1966, cuando tiene lugar en La Habana la ya histórica Conferencia tricontinental, donde, según una de sus resoluciones, se decide una «estrategia global revolucionaria».

ENTRENAMIENTOS EN ARGELIA

En 1968, sin embargo, los etarras pasan de los campos cubanos a los argelinos, junto a terroristas de todo el mundo —italianos, alemanes, IRA, palestinos, black panthers—, aunque bajo instructores cubanos y uno soviético, que es quien, en 1971, pone en contacto al IRA y a la ETA, convirtiéndose en unos de los más íntimos compañeros de subversión en Europa. Los etarras ofrecen a los irlandeses 50 revólveres a cambio de aprendizaje en el uso de explosivos, y como nos dice Sterling «resultaron buenos discípulos, como probarían más tarde volando a Carrero Blanco». Aunque en este golpe intervino

Carlos, poniendo en contacto a la ETA con terroristas suizos, para que éstos le proporcionasen dinamita.

En 1972, las reuniones tienen lugar en el Centro Español de Londres, suponemos pagado por el Gobierno, para conversaciones logísticas, y José Ignacio Bustamente Otaduy consigue que los etarras sean enviados a campos de entrenamiento del IRA, en Dublín y Ulstern. ETA envía como representante permanente en Irlanda, para contactos con el IRA, al ex sacerdote Jauregui.

Por encima de ello continúan los contactos con la flor y nata del terrorismo internacional: declaración de alianzas con tupamaros y Al Fatah, asistencia a la «cumbre» terrorista de Baddawi y a las sesiones de Dublin.

En el 74 los otarras toman contacto con la IV Internacional trotskysta y con los maoístas chinos. En el 75, a la muerte de Franco, la ETA militar decide, en una asamblea secreta celebrada en el sur de Francia, hacer frente a una España democrática, intensificando las acciones terroristas. Argelia ofrece cursos, y 143 «milis» alcanzan el «doctorado» en terrorismo

En el 76. Burnedian y Gadafi acuerdan un programa conjunto para ayudar a las organizaciones terroristas europeas.

ASILO EN FRANCIA

En el 77, constata Sterling, la «ETA tiene un grupo do pistoleros perfectamente armados, capaces de matar a un policía en San Sebastián y pasar, en media hora, al sur de Francia, donde reciben asilo político».

En el 78 tiene lugar un encuentro de las Brigadas Rojas, IRA, Probos y ETA en Portugal, y en el 79, un atraco conjunto —con participación de tres vascos—, en el que se llevan cuatro millones de dólares de una caja de pensiones de mineros del norte de Francia, con complicidad del KGB soviético La Policía francesa reacciona, descubre el trasfondo del golpe y, como consecuencia de ello, son expulsados de España el «manager» de Aeroflot, Oleg Suranov, y el primer secretario de la Embajada soviética, Anatoli Krassilikov, en febrero del 80.

PROTECCIÓN RUSA

El libro recoge información, ya publicada en España, sobre el forcejeo diplomático hispano-soviético en torno a este asunto y cierra el capítulo con una entrevista con el padre Larzábal, que niega toda conexión internacional de la ETA y acaba su perorata con una disquisición sobre la «ley de supervivencia» del más fuerte, que el sacerdote define como «•cristiana», y la frase, que le define: «Nosotros, los vascos, tenemos un viejo refrán que dice: "Más vale ser matarife que ternera" »

 

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