Autor: F. R.. 
 ...En apoyo a los reyes y las Fuerzas Armadas. 
 El homenaje a la bandera, una fiesta     
 
 Diario 16.    01/06/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

El homenaje a la bandera, una fiesta

Barcelona (F. R., enviado especial) — El acto de homenaje a la bandera, celebrado el sábado a las ocho de la tarde en el Molí de la Fusta barcelonés, se convirtió "en una fiesta catalana con la participación de los coros de Clavé y un esbart que bailó dos sardanas en torno a un gran mástil en el que ondeaba la enseña nacional, regalo de la Generalidad a las Fuerzas Armadas.

Los Reyes llegaron a las ocho en punto de la tarde y fueron recibidos por el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, el ministro de Defensa, Alberto Oliart, el presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, y el alcalde de la ciudad, Narcis Serra. Asistió el Gobierno y las más altas autoridades civiles y militares.

Don Juan Carlos, tras pasar revista a las tropas que le rindieron los honores de ordenanza, impuso la medalla del Ejército, máxima condecoración militar en tiempo de paz, al teniente de Ingenieros Juan León Muñoz. El teniente León perdió los dos brazos y un ojo al proteger a sus reclutas de la explosión de una granada de mano.

El locutor Luis del Olmo explicó por los altavoces los pormenores del acto ante las casi 200.000 personas que se apiñaban en torno a la explanada y en sus alrededores y que seguían el homenaje bien directamente, o bien a través de una enorme pantalla instalada en las cercanías.

El acto comenzó con el desfile de una serie de banderas históricas portadas por soldados vestidos con trajes de la época, banderas cuyos colores fueron los que precedieron a la que hoy es la enseña nacional.

Más tarde, las banderas de las unidades militares que participarían en el desfile del día siguiente, se colocaron a los costados del pódium donde se encontraba el Rey.

Tras la intervención de los coros y el baile de la sardana, que fueron ovacionados por la multitud, se procedió al acto de ofrenda a los muertos y arriar bandera.

La explanada estaba ocupada por diversas unidades representativas de los tres Ejércitos. La Marina tenía fondeadas dos fragatas con todas sus banderas desplegadas.

El toque de oración se escuchó en un impresionante silencio que fue roto por una ovación cuando las cornetas y los tambores dejaron de sonar.

Todas las terrazas de la zona y la cubierta de las fragatas estaban tomadas por los GEO, que con prismáticos y rifles de precisión vigilaban constantemente.

 

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