Autor: Ruiz de Azúa, Victorino. 
   Celebración en Azpeitia del Día del Gudari     
 
 El País.    02/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Celebración en Azpeitia del Día del Gudari

VICTORINO RUIZ DE AZUA.

San Sebastián

Entre 3.000 y 4.000 personas, en su mayoría antiguos combatientes del ejército de Euskadi, asistieron el domingo, en Azpeitia (Guipúzcoa), al Gudari Eguna(Día del Soldado), que cada año organiza el Partido Nacionalista Vasco (PNV). La coincidencia de fecha con el Día de las Fuerzas Armadas, que tuvo lugar en Barcelona fue puramente accidental, ya que el Gudari Eguna se convoca siempre el último domingo de mayo.

Sin embargo, el presidente del Consejo Nacional de PNV, Xabier Arzallus, se cuidó de dejar en claro que el acto «no se dirige contra nada ni contra nadie», y destacó su carácter de recuerdo a los que lucharon en la guerra civil por la identidad del pueblo vasco, por el orden constitucional establecido y el derecho al autogobierno. Arzallus manifestó que se ha conseguido ya en Euskadi una situación similar a la que entonces disfrutaron los vascos y reafirmó la continuación de la linea política nacionalista con la que establecieron en el pasado sus antecesores.

El senador y antiguo comandante de gudaris, Joseba Elósegui. que estaba al mando de las tropas vascas acantonadas en Guernica cuando se produjo el bombardeo de la villa foral. interpretó la reunión de antiguos combatientes como un acto de paz. Dijo también que en el terreno político continúa la lucha de los que tomaron las armas durante la guerra, hasta derrotar a quienes desean imponer en Euskadi una dictadura sea ésta azul o roja.

Por su parte, Carlos Garaikoetxea, presidente del Gobierno vasco, se refirió a las dificultades e incomprensiones con que se encuentra el Ejecutivo, y aseguró que la presencia de los antiguos soldados vascos en el acto constituía el mejor estímulo frente a sectores que cuestionan al PNV como continuador del mensaje de Sabino Arana, fundador del partido.

La celebración del Gudari Eguna, que tuvo lugar en el santuario de Loyola dio comienzo con el acto de izar la ikurriña a media asta en recuerdo y homenaje de los soldados fallecidos, y con una misa en el interior del templo concélebrada por antiguos capellanes del ejército vasco.

 

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