Autor: Idoyaga, Juan Manuel (Periodista; Diario 16 (Bilbao)). 
 Fue detenido y acusado de ser colaborador de ETA. 
 El provincial de los sacramentinos relata y denuncia malos tratos     
 
 Diario 16.    02/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Fue detenido y acusado de ser colaborador de ETA

El provincial de los sacramentinos relata y denuncia malos tratos

Bilbao (Juan Manuel IDOYAGA, corresponsal) — El padre provincial de los sacramentinos de Villaro, Juan José Camarero Núñez, ha remitido a todos los religiosos de las provincias de San Pedro —que incluyen España, Colombia y Venezuela— una extensa carta en la que relata, con todo tipo de detalles, los avatares sufridos durante sus nueve días de detención.

El documento cuenta cómo el día 14 de mayo fue detenido por la Guardia Civil y conducido al cuartel de la Salve de Bilbao. «Fui recibido con toda clase de insultos —relata—. Se me condujo a una celda en la que se me obligó a permanecer de pie durante más de veintisiete horas seguidas. En la noche del día 14 me dieron bofetadas y profirieron contra mí los más soeces insultos. En la noche del día 15 me dieron palizas entre varios y fui obligado a gritar "Viva España" y "Viva la Guardia Civil" y hacerlo cada vez más fuerte.»

La carta continúa explicando las presuntas torturas de que fueron objeto los compañeros de detención del padre Camarero; su traslado a la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid, «con bolsas de plástico en la cabeza», y los interrogatorios, «con gritos, amenazas y vergonzosos chantajes».

«Finalmente, el día 22 de mayo fuimos conducidos a la Audiencia Nacional —prosigue la carta—; el juez leyó mi declaración, me hizo dos preguntas y me puso inmediatamente en libertad sin cargo alguno.»

«Le pedí permiso —sigue diciendo— para decirle algo y al concedérmelo, te dije que después de mí venían tres jóvenes que habían firmado su declaración sin haberla leído previamente; que la Guardia Civil no le» había permitido leerla y que las habían firmado víctimas del miedo y del terror. De hecho, todos fuimos puestos en libertad después de haber pasado nueve días horrorosos.»

 

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