¿Ruptura de relaciones?     
 
 Diario 16.    09/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

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¿Ruptura de relaciones?

La decisión del Gobierno francés de negar la extradición del etarra Linaza nos sitúa ante uno de los insultos más graves recibidos por la democracia española en su corta y accidentada historia.

Realmente, acontecimientos como éste no hacen otra cosa que justificar los crecientes grados de galofobia que día a día arraigan en la sociedad española como respuesta a la innumerable cadena de agravios qtte nos propina el país vecino.

Incluso en estos tiempos de camaleonismo que vivimos, en los que la ética brilla por su ausencia en la escena política, es difícil encontrar mayor nivel de cinismo que el que encierran las palabras del jefe del Gobierno francés, Fierre Mauroy, para justificar la negativa « la extradición.

«Francia es i a patria de los derechos humanos y tierra de «silo para los proscritos políticos», ha dicho.

Para responder a tan fatua mentecatez, ni siquiera es necesario recordarle al «premier» galo el recital de crímenes de Linaza, ni que, en España, desde hace ya seis años, existe un régimen de libertades democráticas tan respetuoso con los derechos humanos como k> pueda ser el suyo.

Bastaría recordarle a Mauroy la sentencia del tribunal francés que ha calificado de «vulgares crímenes» las acciones de Linaza y los sangrientos carniceros que le acompañan. Que cinco Juzgados españoles le buscan por delitos de sangre, propios de un asesino a sangre fría. Incluso que alguien tan poco sospechoso de posturas «antiterroristas», en la acepción más dura que la palabra pueda tener, como es el dirigente libio Gaddafi, acaba de señalar a la revista norteamericana «Time» la naturaleza terrorista de ETA. Pero la burla es, si cabe, más sangrienta de lo que podría desprenderse de la transparente claridad de estos argumentos. Se trata, sencillamente, de que el señor Mitterrand, montado en el más sucio y rufianesco de los electoralismos, esté dispuesto a justificar sus coartadas izquierdistas a costa de la seguridad de ios españoles.

¿Dónde está la solidaridad del socialista Mitterrand con sus correligionarios vascos, que como Txiki Benegas viven en constante amenaza?

El argumento del «asilo al proscrito político» que ha esgrimido Mauroy es tan estúpido como malévolo, tan farisaico e hipócrita como torpe y mostrenco.

Porque, ya se ha dicho, al Gobierno francés no se le cayeron los anillos cuando concedió la extradición del abogado alemán Croissant o del profesor italiano Toni Negrí, ninguno de ellos acusado de delitos de sangre.

Este trato discriminatorio sitúa a España, ante sus ojos y, reflejamente, ante los de toda la comunidad occidental, como una democracia de segunda, inmerecedora de la confianza que emana de todo buen Estado de derecho.

Por eso, esta afrenta no puede quedar sin respuesta. Es nuestro prestigio o el suyo. Todas las fuerzas políticas deberían aunar esfuerzos tras el Gobierno Calvo-Sotelo e iniciar una gran campaña de denuncia ante los foros internacionales, encaminada a desenmascarar la villanía francesa.

En este contexto, el Gobierno de Madrid debería contemplar, incluso, la ruptura de relaciones diplomáticas, como dramático gesto encaminado a subrayar el atentado que para la causa de la libertad supone esta muestra de agresiva mala vecindad.

 

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