Autor: Laborde Vallverdú, Enrique. 
 Duras críticas de Chirac a la actitud socialista. 
 Pierre Mauroy se ratifica en su posición en el caso Linaza     
 
 ABC.    11/06/1981.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Duras críticas de Chirac a la actitud socialista

Pierre Mauroy se ratifica

en su posición en el caso Linaza

Es seguro ya que la decisión oficial sobre Tomás Linaza no se dará a conocer hasta después del viaje del ministro del Exterior a España, el próximo fin de semana. También parece seguro que la decisión real, negativa, ya está tomada, y ei ejecutivo galo no va a dar marcha atrás. El primer ministro, Fierre Mauroy, se reafirmó ayer en sus polémicas declaraciones del lunes.

Unas declaraciones que el líder de la oposición, Jacques Chirac, que hasta ahora no se había distinguido precisamente por alentar el deshielo de los contenciosos franco-españoles, ha censurado con acritud. «Un gobierno —ha dicho— que se declara dispuesto a tratar como exiliados políticos a terroristas que han manchado sus manos de sangre, mal puede alardear de defender los derechos humanos.»

PARÍS (Enrique Laborde, corresponsal). Sin lugar a la menor duda, el Consejo de Ministros ha trazado el caso de la extradición del terrorista vasco tomas Linaza Echevarría, y de modo más concreto la declaración del primer ministro, Fierre Mauroy, sobre este asunto. Pero, discreción obliga, en la referencia de este Consejo no figura una línea acerca del tema, pese a que estaba anunciada una comunicación específica sobre la cuestión. Lo más probable, o más bien lo más seguro, es que en las conversaciones telefónicas mantenidas por el ministro de Relaciones Exteriores, Claude Cheysson, y su colega español, José Pedro Pérez-Llorca, se llegó a la conclusión de mantener una reserva oficial para considerar el caso en Madrid. De todos modos, aunque la negativa de la extradición es todo un hecho, nada se anunciará oficialmente hasta el regreso del ministro a París.

Al término del Consejo de Ministros, que ha durado más de lo previsto, el ministro de Relaciones Exteriores confirmó su viaje a Madrid el viernes próximo y su conversación telefónica con su colega español. «Mantuve una conversación telefónica con el ministro español de Asuntos Exteriores —dijo— y le confirmé mi visita. Estaré en Madrid el viernes y pasaré la noche allí. Naturalmente, hay muchos temas que tratar.» Por su parte, el primer ministro, Fierre Mauroy, después de repetir que no tenía ninguna declaración que hacer, afirmó:

«Aténganse a lo que he dicho. El ministro de Relaciones Exteriores va a Madrid y tendrá ocasión de hablar de esos problemas.» Preguntado sobre si confirmaba su declaración en «Europa 1»; «Naturalmente, lodicho, dicho está y no tengo nada que rectificar.»

PAUSA PARA LA REFLEXIÓN

La reacción española a la inoportuna declaración del primer ministro francés, resultado quizá de una cierta inexperiencia en materia de responsabilidad política, ya que no es lo mismo ser alcalde de Lille que jefe del Gobierno de la República, ha exigido una pausa para la reflexión.

Todo queda, pues, pendiente del viaje a Madrid de Claude Cheysson, aunque a estas alturas nadie imagina que el Matignon, y mucho menos el Elíseo, estén dispuestos a dar un paso atrás. Para fomentar esta actitud, los periódicos de izquierda, como «Le Matin», o de extrema izquierda, como «Liberation», le echan leña al fuego con unas consideraciones que van de lo inverosímil a lo disparatado, pasando por el puro desatino. Así, «Liberation», uno dé cuyos redactores hizo las preguntas que dieron paso a la desafortunada declaración del primer ministro, anota que de modo alguno se anulará la decisión hecha pública por Pierre Mauroy, no sólo por lo que respecta a Tomás Linaza, sino también a los once vascos reclamados por Madrid. «Ni Mauroy ni Cheysson —afirma este periódico— están dispuestos a transigir con el principio del derecho de asilo. Francia, dirigida por los socialistas, será una tierra de asilo para tos militantes perseguidos en su país por delitos de naturaleza política.» Indudablemente, se trata de una opinión absurda y carente de base formal, pero que no debe desestimarse. Como tampoco debe hacerse otro tanto con el artículo que publica «Le Matin» sobre éste asunto.

Para el diario socialista, la decisión del Tribunal de Apelación en favor de la extradición de Tomás Linaza, colocó al Gobierno ante una alternativa delicada: de una parte, si se ratificaba esa decisión, en nombre de la solidaridad con «la ¡oven democracia» española, se ponía en entredicho «la política en defensa de los derechos humanos» que Mitterrand desea llevar a cabo, y de otra parte, corría et riesgo de provocar las represalias de ETA militar si se aceptaba la extradición. De paso, «Le Matin» evoca «las denuncias de Amnistía Internacional sobre el empleo de la tortura en las prisiones españolas».

En fin, el presidente Mitterrand ha recibido al Cuerpo diplomático y ha tenido la ocasión de saludar al embajador español, Miguel Solano Aza. Una historia sin palabras o con pocas palabras de pura cortesía. Pero la procesión iría por dentro.

 

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