Autor: Criado, Ramón. 
 El marido de "La Pasionaria" "se destapa". 
 "Me alegra que ella vuelva y que tengan éxito los comunistas"     
 
 Pueblo.    29/04/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 53. 

EL MARIDO DE LA PASIONARIA SE DESTAPA

JULIAN RUIZ;

TIENE 86 AÑOS Y VIVE CON UNA PENSION DE 7.000 PESETAS

Me alegra que ella vuelva y que tengan éxito los comunistas

Desde San Sebastián: Ramón CRIADO Fotos KAR

El marido de Dolores Ibarruri vive en España desde hace algunos años. Tiene ya los ochenta y seis

cumplidos y apenas sale fuera de su modesta casa, sus amigos y su televisor. Julián Ruiz es un

hombre que sigue la política muy de lejos: no conoce a Carrillo ni a los líderes del P. C. E. de hoy.

Dolores, la esposa, es un recuerdo lejano; Julián habla de su vida y de sus recuerdos, del pasado y del

presente. En el último recodo de su vida, Julián declara en esta entrevista: «Lo fundamental es ser

honrado.»

Ramón Criado ha ido hasta su casa en una cañada, frente a las minas, y entre pitillo y pitillo, recuerdo

tras recuerdo, ha conseguido estas palabras.

NO tengo voto. No sé qué pasa, pero no puedo votar. El de Somorrostro me dice que si viviera allí que

él me mandaba un alguacil para arreglarlo, pero que aquí no puede.»

Así, sin otros saludos, nos recibió Julián Ruiz Gavina, fundador de las Juventudes Socialistas de la

cuenca, minera de Gallarta, presidente del Sindicato Minero y marido de Dolores Ibarruri «La

Pasionaria».

A Julián le «cuesta centrarse en la conversación, va para los ochenta y seis años y está castigado, y eso se

nota. Hace casi cinco años que regresó de Rusia y cada vez está más solo.

—Vine porque me acordaba mucho de los de aquí. Creía que estaban todos vivos y me encontré con que

se habían muerto casi todos. Catorce o quince quedarán de los de entonces. Entre todos, que de mis ideas

sólo dos o tres. Pero eso me da igual; con tal de que sean gente honrada, me da igual las ideas que tengan.

— ¿Y le vienen a ver?

—Sí, algunas veces, y hablamos de las ideas. Sobre todo viene uno que ha estado catorce años en la

cárcel.

El caserio donde vive Julián Ruiz está en una conada que llaman Borja, en el barrio del de Coloorio del

Ayuntamiento de Abanto y Ciérvana. Allí vive con su sobrina, Asunción Ruiz, y el marido y un hijo de

ésta. Entre eucaliptos y cerezos y un fondo de minas de hierro.

— ¿Y Dolores, su mujer, le gustaría que viniera?

— A mí me gustaría mucho que viniera mi hija Amaya y mis nietos. La madre yo no sé si vendrá, yo

no sé.

¿Pero a usted le gustaría ?

Que venga mi mujer, si; lo otro, yo no sé, yo no sé. Hombre, si viene aquí, la recibo, pero yo no puedo ir a

ningún sitio u buscarla. Además, no me puedo ni mover. Julián, ¿cuándo vio por última vez a La

Pasionaria ?

— El día que me vine para España. Me fueron a despedir al aeropuerto y la víspera me dieron una

comida con otros matrimonios.

¿Entonces en Rusia se veían poco?

Alguna vez, en casa de mi hija, coincidíamos.

¿Y de qué hablaban.?

— De cosas de los nietos y de Amaya: de lo demás no. De cosas de España no.

Julián fuma sin parar;, unas veces en una gastada boquilla y otras sin día. Se quita la chapela y se le ve un

pelo muy blanco, muy corto y muy bonito.

¿Está defraudado, Julián?

— De la vida no. Sé que el mundo es como es, que costará que la gente sea honrada, porque se cometen

muchas injusticias por el egoísmo. Pero no me extraña; la gente sólo ve injusticias y es lo que

aprende. Yo, desde pequeño sólo he tenido desprecios de todos.

—¿Y qué hay que hacer para mejorar?

—Que la gente viva bien y no vea injusticias. Así será honrada.

Y esto lo dice con cierta tristeza.

— Pero sí hay algo que ha cambiado, Julián, ahora en España caminamos hacia una democracia.

—Lo que viene ahora es lo que venía antes, cuando Franco se tiró a la calle y pasó lo que pasó. Lo que

venia es lo mismo que viene ahora. No queda más remedio que ir con lo que diga el pueblo.

—Ahora son otros los protagonistas, ¿qué le parece?

—Yo a estos les conozco poco. A los de antes sí; a Pablo Iglesias, a Saborit; todos eran muy honrados, y

eso que allí sólo había palos. De los de «hora he preguntado por Carrillo y me han dicho que es

Inteligente y honrado; pero yo no puedo decir nada, no les conozco.

— ¿Qué pasará en las elecciones?

—No lo sé; ganará el centro, no lo sé. Este hombre, Gil-Robles, no fue mal nombre. Es un personaje que

se portó bien en la República. Los socialistas están muy divididos; si fueran juntos, si hicieran un frente

popular... y si La Pasionaria tuviese las energías de antes, esto cambiaría mucho. Era una extraordinaria

oradora.

—¿La vio usted en algún mitin?

—No; a mí me lo han contado. Yo no la he visto desde que se hizo oradora. Pero en Rusia la quieren

mucho, más que a nadie. La mandan muchas cosas y la tienen en palmitas.

— Pero no me ha hablado usted de los nuevos. A alguno conocerá.

—A Suárez, que me parece bastante bueno. Sí, es un liberal bastante bueno. Mire lo que ha dicho en

Méjico, que no hay cuidado de golpe de Estado. De los otros no sé; los habrá honrados, no sé.

El «no sé» es su muletilla. su punto y coma, su enredo. Con el «no sé» entra y salten la conversación para

ir a parar a otros lugares en el tiempo, en el espacio, en la historia. No importa.

—Julián, volvamos, si quiere, a su boda. Usted se casó con Dolores Ibarruri en febrero de 1916. Bueno,

para ser exactos, debiéramos decir Isidora, pues con ese nombre está inscrita en el Registro Civil. —Creo

que me casé en mil novecientos quince, sería dieciséis, no sé, pero en febrero, sí. Y no sabía que se

llamara Isidora. Yo la llamaba Dolores.

— ¿Cómo se conocieron? —A mí ella me conocía bien.

Yo era un buen mozo y la llevaba cinco años, así que no me fijaba en ella. Yo por entonces trabajaba en

la Arboleda y ella fue a servir allí a un café-restaurante que se llamaba Durana; no fue por el jornal, fue

por las propinas. Yo solía bajar a Gallarta porque tenía allí algunas paisanas que me ponían buena cara.

Allí empezó todo. Después de casarnos fuimos a vivir a casa de una tía mía que tenía dinero y que vivía

en Santander.

— ¿Y la casa del barrio de Villanueva, en San Julián de Musques, la que construyeron usted y su mujer

con sus manos, cuándo fue?

—Eso, después; yo compré una finca a Arenaza que rae costó cincuenta o sesenta duros. Entre todo me

saldría por unas seiscientas pesetas. Yo allí lo dejé todo. Después me la debieron expropiar, no sé. Ahora

vive allí una señora; mi hija quiere que lo arregle, pero yo no tengo ningún interés.

Politicamente hablando, La Pasionaria fue obra suya, ¿esperaba que ella llegara a ser una política tan

famosa?

—Yo no puedo decir si fue mejor comunista que lo que yo esperaba. Puedo decirle que para ser

comunista como yo había que tener muy buenas condiciones: fuerza, salud y facilidad para catequizar a

los otros porque el socialismo se hace en el tajo, no sólo en los mítines.

"Ahora vivo muy mal; si llego a estar así hace cinco años, me quedo en Rusia"

• "Suárez es un liberal, bastante bueno "

* "Quiero que la gente viva bien; así será honrada"

“Nunca me pasó por la mente el matar a nadie; sólo la gente sin cabeza quiere venganza”

—Hablando de ellos, ¿usted no fue a la presentación del Partido Comunista a Gallarta?

—No fui, no. Vinieron a buscarme pero no fui. A Somorrostro sí iré si me llevan. Allí he sido más

querido que nadie. Yo, no Dolores, yo. ¿Y sabe por qué? Por mi comportamiento. A mí nunca se me pasó

por la cabeza matar a nadie, la gente sin cabeza son los que quieren la venganza. Las ideas son otra cosa,

pero lo fundamental es ser honrado.

— ¿Y ahora cómo vive?

—Ya ve, mal, muy mal, no me puedo mover y no sirvo más que de estorbo. Si llego a estar así hace cinco

años me quedo en Rusia. Me pagan la jubilación, 80 rublos, y de aquí de cuando las minas, cobro un

poco más de 5.000 pesetas; en total, unas 7.000. Veo la televisión, sobre todo el fútbol y los toros, y me

acuesto muy pronto.

—¿Echa de menos algo?

Me mira un instante, aplasta el cigarrillo y dice:

—La juventud y la salud. Y a mis nietos y a mi hija Amaya,

—Julián, si no llega a ver a su mujer, ¿quiere decirle algo?

—Que me alegro que los comunistas tengan éxito.

—¿Y a nivel personal?

—Personalmente no tengo nada que decirle.

29 de abril de 1977 PUEBLO

 

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