Autor: Dávila, Carlos. 
 Hacia una suavización del radicalismo "abertzale". 
 Desaparece EIA y nace, como partido, Euskadiko Ezkerra     
 
 ABC.    19/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Hacia una suavización del radicalismo «abertzale»

Desaparece EIA y nace, como partido, Euskadiko Ezkerra

MADRID (Carlos Dávila). EIA (Partido Revolucionario Vasco) desaparece este fin de semana.

Los setecientos delegados que se han reunido en el frontón de San Sebastián, van a asistir a la disolución de un partido que ha sido fundamental en el «abertzalismo» y aún más, en el proceso autonómico del País Vasco.

EIA desaparece y nace —nacerá en pocos meses— un partido de amplio espectro que hasta ahora ha venido funcionando como coalición: Euskadiki Ezkerra. La nueva formación que recogerá todoe el componente orgánico de EIA y a los independientes como Juan María Bandrés, que estaban integrados en el grupo coaligado, pero no en el partido, tiene por objetivo ensanchar sus bases y ricibir además a los muchos radicales de izquierda que se sienten identificados con un cierto tipo de marxismo similar, por no decir idéntico a* proyecto eurocqmunista del PCE español. En este punto estriba, precisamente, el interés de Ja mayoría que se va a componer con la disolución de EIA. No existe, sin embargo, posibilidad inmediata de una fusión «a lo PSUC»i tal y como vienen patrocinando los miembros más moderados del partido ahora agonizante y los más avezados políticos del PCE vasco.

La mayor dificultad que existe para tal unión, que desde luego encantaría a Santiago Carrillo (recuérdese que el PCE en Euskadi es una fuerza extremadamente minoritaria), estribaba hasta ahora, en la concepción ultra-nacionalista de EIA y en la puesta que este-partido ha venido haciendo por la llamada «lucha armada», un eufemismo tras el cual, naturalmente, se esconde el terror organizado. No obstante, estos obstáculos pueden también disolverse formalmente, al mismo tiempo que ef partido que los convirtió en presupuestos de su ideología, Por lo pronto, la tendencia rnayoritaria de este III y último Congreso de EIA (la que domina el hasta ahora secretario general Mario Onaindía) propone una estrategia de alianza vasca, fundamentada en la «unión de la izquierda»; es decir, en el entendimiento con partidos denominados «sucursalistas» como el PCE, básicamente, y el PSOE. Tal estrategia, evidentemente, supone una dulcificación significativa de la intransigencia nacionalista que ha venido siendo dogma de fe en EIA y es quizá el primer paso, para que el partido resultante del Congreso constituyente, Euskadiko Ezkerra pueda comenzar su aproximación a las tesis eurocomunistas.

Más importante es aún la renuncia expresa que el Congreso de EIA va aformular de la «lucha armada». Las dos tendencias del Congreso: la rnayoritaria «Aketegi» de Mario Onaindía y la de «los dieciséis», en la que se encuentran los «históricos» Vicente Serrano Izco y Múgica Arregui «Ezkerra», han llegado a un acuerdo antes del Congreso, para unificar sus ponencias sobre este tema. Ha quedado, según parece —las noticias que se tienen son mínimas porque el Congreso se celebra a puerta cerrada—, un texto bastante comprometido que opta por una tesis absolutamente «revolucionaria» en un partido «abertzale»: la violencia no tiene ningún papel en la construcción de un Estado democrático. La tesis, que es un calco de todas las manifestaciones que en los últimos tiempos ha venido haciendo Onaindía, probablemente triunfará con alguna oposición, pero, será, al fin de cuentas, adoptada por la mayoría de los setecientos delegados presentes en el Anoeta de Saín Sebastian.

NORMALIZACIÓN DEMOCRÁTICA

Es muy probable que si se produce la abjuración expresa de la violencia como forma de presión a apoyatura política, la tregua anunciada hace meses por ETA político-militar (considerada durante mucho tiempo brazo armado de EIA) se dilate en el tiempo o incluso —en el mejor de los casos— derive en un abandono total de los métodos cruentos. EIA, como se recordará, nació en 1976 alimentada por tos mismos hombres que formaban en las filas de ETA-PM. EIA se consideró desde entonces «vanguardia de la clase obrera vasca» y pronto se apartó de Kas- (Koordinadora Abertzale Sozialista) que fue el caldo de cultivo populista sobre el que se formó la coalición Herri Batasuna (ligada a ETA militar). En junio de 1977, EIA decide presentarse, al mismo tiempo que el PNV, a las elecciones generales; gracias, entre otras cosas, a la opinión de los «extraños» del Juicio de Burgos (Onaindía e Izco de la Iglesia entre ellos), que se convierten en los propulsores del partido. Este momento marca el definitivo alejamiento de EIA de los supuestos más radicales de ultranacionalistas y violencia. Unos supuestos inscritos por Moreno Bergareche, «Pertur», en la famosísima ponencia «Otsagabía», que fue el germen ideológico de EIA. Pertur, fuerza motriz de ETA p-m, desapareció en 1977, asesinado, según parece, por un comando «berezi» al cual no eran ajenos ni Apala ni Garmendía.

La disolución de EIA marca por todo esto un hito político de consecuencias positivas para la normalización del País Vasco. El abandono previsible de las opciones violentas, la integración en un partido que tendrá un mayor y más claro compromiso estatal y el previsto asentamiento de líderes como Mario Onaindía (un ministro decía hace unas fechas que «podía convertirse en uno de los políticos más «estabilizadores» del País Vasco) son tres factores decisivos para —como hemos dicho— la evolución democrática vasca.

 

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