Autor: Villarín, Juan . 
 Preguntas a un disidente. 
 Amarik reta a Carrillo     
 
 Diario 16.    25/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Preguntas a un disidente

Amalrik reta a Carrillo

Juan Villarín-Domingo del Pino

A sus treinta y ocho años, con aire de alumno de último curso de Facultad, con pataletas ante el Elíseo

para que le reciba Giscard, desafíos a Carrillo y peticiones a Carter para que presione a la U. R. S. S.,

Andrei Amalrik es uno de los disidentes más combativos.

A las pocas horas de haber llegado a España, Andrei Alexeivich ya ha desafiado a Santiago Carrillo a un

debate público sobre eurocomunismo y derechos humanos. El secretario general del PCE todavía no ha

confirmado si acepta o no el reto, que Amalrik pretende sea televisado.

De gris, como los profesores

Amalrik llegó ayer a Madrid invitado por el semanario "La Actualidad Española", para pronunciar una

conferencia sobre el tema de los disidentes. Le localizamos por la noche en un céntrico restaurante.

El disidente soviético, pelo rapado "a cepillo", traje gris a rayas, solapas de corte occidental, gafas de

montura algo anticuada, corbata gris de tonos sobrios, se mostró interesado por la ideología de este

periódico, mientras nos miraba burlón.

"Guardo buena impresión de mi debate televisado con Marcháis porque fue el único líder izquierdista que

se prestó a dialogar conmigo sobre estos problemas. Por eso se produjo el debate."

A raíz de esta confrontación, y también a causa de los acontecimientos que protagonizó Amalrik al

negarse Giscard a recibirlo, el profesor ruso fue criticado por representantes del movimiento disidente

ruso.

"No fui criticado por todos. Algunos lo hicieron, sí, pero es que estaban presionados por las

circunstancias, porque durante la última visita que hizo Breznev a Francia, a algunos de ellos los enviaron

a la isla de Córcega,"

Desde hace doce años

En Occidente se habla mucho de la disidencia. Pero, qué influencia tiene ésta en la U. R. S. S.?

"En Rusia tiene gran importancia —dijo Amalrik—. Desde hace doce años existe en mi país un

movimiento de los derechos humanos. No es muy numeroso, pero sí que tiene gran repercusión, porque se

da, fundamentalmente, entre intelectuales y personas que tienen gran influencia en la opinión pública. Su

importancia viene dada porque hoy no se respetan los derechos humanos en la U. R. S. S."

Sobre los aspectos de cambio que ha podido propiciar esta tendencia en el interior de la Unión Soviética,

Amalrik afirmó que "el simple hecho de que existe una opinión que no es la del Gobierno, ya es

importante. Y está demostrado que, a pesar de los impedimentos que hay para lograrlo, los disidentes

existen. Algo realmente importante puede cambiar en la U. R. S. S., a pesar de las dificultades en las que

se desenvuelve el movimiento. Allí nadie puede manifestarse abiertamente a nuestro favor, por las

reacciones inmediatas que habría contra quienes lo hicieran. No obstante, existe una corriente de opinión

que, poco a poco, va consiguiendo sensibilizar a la gente en torno a esto."

No a Solhenitzin

Interrogado sobre la afirmación que hizo en París, en la que tachaba de "gran ocasión" para la protesta la

celebración de los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, el profesor expuso que "sería un momento muy

importante para presionar sobre el tema de la implantación y aceptación de los derechos humanos,

máxime, si, como en este caso, la Unión Soviética considera este acontecimiento como un acto de

prestigio".

"No comparto las ideas de Solhenitzin. Bueno, quiero decir que no comparto muchas de sus ideas. Me

considero cercano, fundamentalmente, a Sajarov, a lo que defiende. Andrei Sajarov", declaró Amalrik a

D16.

No mencionó a Bukovski y se mostró en todo momento ágil y tremendamente receptivo. Captó con

celeridad el tono de las preguntas y, acaso, dio muestras de algún resquicio de incomodidad cuando

jugueteó repetidas veces con una cucharilla de postre.

 

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