Seis de los doce citados declararon ayer en la Audiencia Nacional. 
 Herri Batasuna niega la intención de injuriar al Rey en Guernica     
 
 ABC.    24/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Seis de los doce citados declararon ayer en la Audiencia Nacional

Herri Batasuna niega la intención de injuriar al Rey en Guernica

MADRID. Seis son los parlamentarios y diputados (orales vascos, electos por la coalición «aberzate» Herri Batasuna, los que comparecieron ayer tarde ante el Juzgado Central de la Audiencia Nacional para declarar sobre su participación en los presuntos actos de injurias al Rey, el pasado 4 de febrero, en la Casa de Juntas de Guernica. Los seis Implicados restantes —se habló en principio de treinta— no se presentaron al juez por no haber recibido formalmente la citación.

Según declararían en rueda de Prensa posterior, los seis mencionados y los abogados, Iñaki Esnaola y Chema Montero, sus otros compañeros serán llamados de nuevo por el Juzagado Central y prestarán declaración como ellos, con arreglo a acuerdos recientes de los órganos deliberantes de Herri Batasuna y teniendo en cuenta que en ningún momento se ha querido eludir responsabilidad acerca de su conducta ante el Rey en Guernica. Tanto Iñaki Esnaola como sus correligionarios y defendidos (Iñaki Pinedo, Santi Brouard, Xabier Onaindía, Jon Idígoras, Jokin Gorostidi y José María Trueba) manifestaron a los periodistas que en ningún momento tuvieron intención de injuriar al Rey; igual afirmación le había hecho al juez,

Santi Brouard —teniente de alcalde del Ayuntamiento de Bilbao— se remontó a la preparación del viaje del Rey al País Vasco. «Herri Satasuna —dijo— asistió al montaje para traer al Rey y mostrarle no una Euskadi real, sino idílica y sin problemas. Nosotros creímos oportuno dar una contraopinión ante el representante del Poder Central, y debidamente invitados y previo acuerdo de nuestras asambleas, decidimos ir a Guernica. Allí no nos pusimos en pie a) entrar él, sino cuando comenzó a hablar, y cantamos el "Eusko Gudariak". No había ánimo de injuriar, y mucho menos al Rey como tal; de lo contrario, no habríamos cantado nuestro himno.» Este canto —añadió Brouard— podía interpretarse como un gesto honroso para el Rey.

UN DERECHO NORMAL. Por su parte, Jon Idígoras —que en repetidas ocasiones habló de democracia y de libertades «pendientes»— afirmó que aquél era un acto político y de opinión en el que no hubo propósito de ofender al Rey, ya que no corresponde al estilo de Herri Batasuna injuriar a nadie, ni siquiera a Tos líderes de otras formaciones políticas. Arremetió Idígoras contra lo que él considera una tentativa de eliminar toda discrepancia al «chanchullo o consenso al que hemos asistido en el Estado español». Habló de una campaña de intoxicación que mantienen los periódicos, en especial de Madrid, para desacreditar a Herri Batasuna y su lucha por una democracia verdadera y por desenmascarar la mentira y el fariseísmo, según él, imperantes. Invocó el derecho al pataleo y al silbido en cualquier Parlamento «medianamente civilizado», pero negando el «animus injuriandi» al Jefe del Estado.

Xabier Onaindía se preguntó, a su vez: «¿Qué fuerza moral tiene un Gobierno para reclamar la extradición de un revolucionario, de un luchador por las libertades cuando intenta procesar a parlamentarios electos, cuyas garantías de libre expresión son recortadas sistemáticamente?»

También se trató en la rueda de Prensa de la situación del parlamentario Iñaki Picabea, en cuyo procesamiento observan Herri Batasuna y el abogado Esnaola defectos de forma e incluso errores en la aplicación de ta Ley. El caso se encuentra pendiente de sentencia

—que puede dictarse esta misma semana— en la Sección Primera de la Audiencia Nacional, a instancias de la Sala I! del Supremo. La defensa de Picabea espera presentar la semana próxima, ante el Tribunal Constitucional, un recurso a fin de salvaguardar la inmunidad parlamentaria del señor Picabea.

Chema Montero, letrado que lleva el caso, explicó el momento procesal en que se hallan el alcalde y cuatro concejales —todos ellos de Herri Batasuna— de Larrabezúa (Vizcaya), que en su día presentaron y aprobaron una moción en la que declaraban al Rey indigno de pisar suelo vizcaíno. Aunque gozan de libertad provisional bajo fianza, aún no se ha hecho el depósito de ésta. Tampoco ha sido presentado recurso de súplica —el único posible:— contra la sentencia dictada por la Audiencia Nacional.

Tras denunciar la escalada represiva que viene desatando el Gobierno contra militantes y simpatizantes «abertzales», los convocantes de la rueda de Prensa negaron tener vinculación orgánica alguna con ETA. Brouard dijo que, como mucho, se dan mutuas coincidencias en mínimos programáticos.

«¿Por qué hacen—agregó luego Iñaki Esnaola— todo esto? Muy sencillo: porque ellos (el Gobierno, etc.) saben, como nosotros, que si hubiera elecciones, Herri Batasuna daría un salto tremendo hacia arriba. Por eso quieren poner a Herri Batasuna fuera de la Ley antes de las elecciones de 1983.»

 

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