Uno de los muertos era militante del PNV y el herido del PCE. 
 Varios encapuchados ametrallaron el coche ocupado por los tres jóvenes     
 
 ABC.    25/06/1981.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Uno de los muertos era militante del PNV y el herido del PCET

Varios encapuchados ametrallaron el coche ocupado por los tres jóvenes

SAN SEBASTIAN. Dos jóvenes vizcaínos resultaron muertos y el hermano de uno de elfos, herido muy grave, en un atentado perpetrado poco antes de las cinco de la tarde, a la salida del restaurante Beti-Alal, de la localidad guipuzcoana de Tolosa, donde acababan de comer.

Los muertos son Iñaki Urbabuchi, afiliado al PNV, nacido el 16 de mayo de 1955 en la localidad vizcaína de Miravalles, y Juan Manuel Martínez Castañares, nacido el 20 de junio de 1955 en Durango (Vizcaya).

El herido grave es Pedro Martínez Castañares, nacido el 15 de enero de 1951, hermano de Juan Manuel, que se encuentra ingresado en la Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu, de San Sebastián, con ocho impactos de bala en diferentes partes del cuerpo y pronóstico muy grave. Según fuentes del PCE-EPK, Pedro Martínez milita en el partido desde hace seis años.

Las circunstancias y móviles del hecho son confusas e incluso el padre de los hermanos Martínez Castañares dijo a Efe que estaba convencido de que e! atentado había sido una equivocación, ya que sus hijos, que trabajaban como viajantes, eran apolíticos y no habían recibido ninguna amenaza.

Tanto la munición empleada —de 9 milímetros Parabellum— como la forma de llevar a cabo el atentado hacen sospechar la intervención de ETA militar. En este caso podría tratarse de una «equivocación» de los etarras, si bien no hay que descartar que se trate de un asesinato bien premeditado. Unas declaraciones del gobernador civil de Guipúzcoa a Europa Press señalaban que el atentado se enmarca «dentro de la nueva campaña de ETA en favor del impuesto revolucionario». Esta tesis se confirma en e! hecho de que las víctimas formaban, junto a otras personas, un grupo comercial que "se dedicaba a representar diversos productos, entre ellos cintas de cásete y libros en éusquera.

Como solían hacer desde que llegaron a Tolosa los tres jóvenes fueron a comer al restaurante Beti-Alai, de esta localidad, en pleno centro de la población guipuzcoana.

Alrededor de las cuatro y media ios tres jóvenes abandonaron el restaurante y se dirigieron a su vehículo, un Seat-124, matrícula BI-3541-U que estaba aparcado frente al bar Ervilla.

Juan Manuel y Pedro Martínez e Iñaki Urbabuchi se introdujeron en el coche, momento en el que dos individuos, armados con metralletas, se aproximaron al turismo y dispararon varias ráfagas contra sus ocupantes.

Dos de los jóvenes fueron alcanzados en partes vitales por numerosos impactos y murieron prácticamente en el acto, mientras que el tercero quedaba tendido en .el interior del turismo.

Parece que los autores del atentado bajaron de un coche, de color rojo, en el que viajaban un total de cinco personas, y que per^ manecía en las proximidades del lugar.

«Oímos numerosos ruidos,´muy seguidos, que pensamos que eran una traca, ya que estamos en fiestas de San Juan —dijeron a Efe varias personas que se encontraban en el interior del Beti-Alain—, pero luego nos dimos cuenta de (o que había pasado, ya que salimos y nos encontramos a los tres jóvenes en el coche totalmente ensangrentados.»

Mientras tanto, los autores del atentado huyeron en dirección desconocida. Poco después, una ambulancia de la DYA, de Guipúzcoa, llegó al lugar y trasladó al herido a la clínica San Cosme y San Damián, de Tolosa.

Ante la gravedad de las heridas que presentaba Pedro Martínez, se le trasladó a la Residencia Sanitaria de San Sebastián, donde a las ocho y media continuaba en quirófano.

Los dos cadáveres fueron trasladados al depósito del cementerio municipal de Tolosa, donde se informó que se apreciaban en los cuerpos más de veinte impactos.

Juan Manuel Martínez estaba casado y tenía un hijo de siete meses, y su hermano Pedro, también casado, tiene un hijo de seis años.

El Ayuntamiento de Tolosa, reunido en sesión plenaria extraordinaria, acordó condenar enérgicamente el atentado.

Asimismo, el Ayuntamiento decidió suspender las fiestas patronales de San Juan y expresó su más sincera condolecía a los familiares de las víctimas del atentado.

Por otra parte, se desarrollaron escenas de dramatismo en el depósito de cadáveres de la ciudad, cuando los familiares de las víctimas acudieron a reconocer a sus deudos. Entre gritos y llantos, los familiares se preguntaban una y otra vez, cómo podían haber matado a sus hijos, en Euskadi, en esas circunstancias, y a pesar de su gran amor por el País Vasco.

 

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