La furia del terrorismo etarra ensangrentó de nuevo el País Vasco. Garaicoechea dijo también que no consentirá que la ley de la selva se convierta en norma. 
 "Quieren convertir a Euskadi en cenizas revolucionarias"     
 
 Diario 16.    06/07/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Garaicoechea dijo también que no consentirá que la ley de la selva se convierta en norma

«Quieren convertir o Euskadi en cenizas revolucionarias»

Los atentados cometidos ayer en el País Vasco, que costaron la vida a un teniente del Ejército y a un guardia civil, fueron condenados por el presidente vasco, Carlos Garaicoechea, en la inauguración de un batzoki del PNV en Guecho. El lendakari habló también de los problemas de Navarra y Lemóniz. Por su parte, Xabier Arzalluz atacó, veladamente, a la coalición Herri Batasuna.

Guecho (Vizcaya) — El presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaicoechea, manifestó ayer en Guecho que «no consentiremos que invocando la independencia se quiera convertir al País Vasco en cenizas revolucionarias, al servicio de cuatro espabilados ni que el terror y la ley de la selva se conviertan en norma de conducta en este país».

Garaicoechea, que hizo estas manifestaciones en el acto de inauguración de un batzoki (casa social) del PNV en Guecho, se refirió a los atentados cometidos ayer por la mañana en Bilbao y San Sebastián, sobre los que expresó «toda la amargura, toda la tristeza y toda la rotundidad de la condena que merece privar de la vida a un ser humano».

«No se puede matar»

Por otra parte, Xabier Arzalluz, presidente del Euskadi Buru Batzar, condenó estos atentados al afirmar: «Yo que tanto he denunciado las torturas, tengo que denunciar que se mate a quien sea.» Tras resaltar que el PNV apoyó la abolición de la pena de muerte, reiteró que «no se puede matar. No queremos sangre en Euskadi, aunque si un día vinieran con las armas en la mano, como sucedió en otras

ocasiones, haremos lo posible por defendernos». El lendakari Garaicoechea, que se encontraba acompañado por el consejero de Cultura del Gobierno vasco, Ramón Labayen, habló en su discurso de temas tan controvertidos actualmente como el de Navarra, la central nuclear de Lemóniz y las relaciones con el Gobierno de Madrid.

Navarra es Euskadi

Por lo que se refiere a Navarra, Garaicoechea, que es navarro, consideró que «la causa de la nación vasca es nuestro motor central», pero que como el PNV es un partido de gente equilibrada y demócrata, van a tener que sufrir algún tiempo la desmembración de Navarra, sabiendo que es objetivo de todo abertzale «conseguir la unidad territorial de Euskadi».

También trató el tema de la central de Lemóniz, y afirmó que no existía una alternativa real a corto plazo, pero se mostró partidario de una auditoría sobre la seguridad de la misma, un control público y una consulta popular directa o indirecta.

Sobre este tema, acusó al Partido Socialista de llevar dos años fustigando a las instituciones vascas para que se parara la construcción, mientras que ahora dice que no puede haber consulta popular.

Ataques al PSOE

Sobre las relaciones con el Gobierno de Madrid, señaló que .«nosotros no vendemos frustraciones a nuestro pueblo. No podemos decir que la ley de Autonomía Universitaria o la de Administración Local son excelentes, porque engañaríamos a nuestro pueblo».

«Nos piden responsabilidades de gobierno —continuó— cuando son ellos los que se lo guisan y se lo comen a espaldas nuestras.»

Por último atacó al PSOE, al que calificó de «aliado eficaz del Gobierno central», y al secretario general de los socialistas vascos, Txiqui Benegas, por sus declaraciones sobre Navarra, ya que «firmaron un pacto autonómico hace años y ahora lo han olvidado».

El PNV estorba

Xabier Arzalluz arremetió, sin nombrarla, contra la coalición Herri Batasuna, a la que acusó de estar entorpeciendo la buena marcha de los Ayuntamientos a golpe de mociones políticas «y luego no van al Parlamento vasco y abandonan las juntas generales. No os dejéis achantar —recomendó a los peneuvistas— y dejad a esa gente donde les toca, que es fuera de los Ayuntamientos».

Arzalluz terminó afirmando que «vamos a defender la foralidad, por que el Fuero es algo vivo. Nos atacan por todos lados por la sencilla razón: estorbamos a todos, y eso es lo bueno».

 

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