Autor: N. M.. 
 Ofensiva terrorista de ETA. 
 Industrial de Vitoria asesinado de un tiro en la nuca por dos terroristas  :   
 Poseía un modesto negocio y no se le conocía militancia. 
 ABC.    24/07/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

DOMINGO 24-7-83

NACIONAL

Ofensiva terrorista de ETA

Industrial de Vitoria asesinado de un tiro en la nuca por dos terroristas

Poseía un modesto negocio y no se le conocía militancia

Vitoria. N. M., servicio especial

La violencia terrorista volvió a dejar sentir ayer una vez más su zarpazo en el País Vasco. Una bala asesina disparada a sangre fría por dos individuos jóvenes costó la vida a otro ciudadano vasco, Ramiro Salazar Suero, cuando, como cada día, se disponía a iniciar su jornada laboral en el comercio de compraventa de automóviles Idago, de su propiedad, sito en la calle Benito Guinea, 5, en Vitoria.

Aunque se han iniciado tas investigaciones policiales y prosiguen los controles especiales montados en distintos puntos de la ciudad y sus accesos, se desconoce la indentidad de los asesinos y los móviles del crimen. No obstante, según nos manifestó el gobernador civil de Vitoria, «por el procedimiento, a frialdad y las circunstancias en que sé ha cometido —comentó—, las sospechas recaen en la organización terrorista ETA». En el lugar de los hechos fue encontrado un casquillo de bala 9 milímetros Parabellum, munición que, como se sabe, utiliza la citada banda terrorista.

«Ramiro Salazar presentaba herida por bala con orificio de entrada en la nuca y salida en la región temporal izquierda con estallido craneal, laceración cerebral y pérdida de masa encefálica por el oído izquierdo, habiendo fallecido por parada cardiaca.» Este era el escueto parte médico facilitado por el Hospital General Santiago Apóstol, de Vitoria, donde fue ingresado, poco después de que, sin que se pudiese hacer nada por salvar su vida, falleciese a las doce cuarenta y cinco del mediodía.

El señor Salazar era natural de la localidad alavesa de Urbiña, tenía treinta y seis años, estaba casado y padre de dos hijos, un niño y una niña, de corta edad. Su mujer, Maite Bilbao, está embarazada de ocho meses.

La víctima poseía un modesto comercio de su propiedad. Automóviles Idago, de compraventa de coches, que había reformado recientemente, en la calle Benito Guinea, de Vitoria. Ayer, como cada día, sobre las nueve treinta de la mañana, Ramiro Salazar se disponía a

abrir su establecimiento. En esos momentos, según diversas versiones recogidas por este periódico, dos jóvenes, entre dieciocho y veinte años, que, al parecer, le estaban esperando, se le acercaron mostrando interés por uno de los vehículos de la tienda. Posteriormente, una vez que el señor Salazar había abierto la puerta, y cuando se encontraba de espaldas a los asesinos, sin que mediase palabra alguna, uno de los jóvenes le disparó un tiro en la nuca, dándose inmediatamente a la fuga a cara descubierta, tal y como habían cometido el crimen, y a pie.

Inmediatamente, a la detonación del disparo, un numeroso grupo de personas que se encontraban en ese momento cerca del lugar se acercaron al establecimiento al oír el ruido, encontrándose con la trágica escena, entre ellos, un cabo de la Cruz Roja, que fue la primera persona que acudió en su ayuda, si bien en un primer momento le daba ya por muerto.

Urgentemente fue trasladado al Hospital General Santiago Apóstol, donde se le prestaron los primeros auxilios, tras lo cual se le ingresó en la UVI, donde se debatió más de tres horas entre la vida y la muerte, sin que finalmente los esfuerzos del equipo médico pudiesen hacer nada por evitar el trágico desenlace.

Según fuentes del citado equipo, dadas las condiciones en que se hallaba era prácticamente imposible que siguiera viviendo. «Tenía —comentaron— todo el cerebro destrozado y ni siquiera era posible intervenirle quirúrgicamente porque al abrirle hubiera reventado toda la masa craneal.»

 

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