Autor: Barbería, José Luis. 
 El "día de la ikurriña" constituyó un relativo fracaso. 
 Las acciones de la comisión de fiestas de Rentería consiguen relajar la tensión     
 
 El País.    26/07/1983.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL PAÍS, martes 26 de iulio de 1983

El ´día de la ikurriña´ constituyó un relativo fracaso

Las acciones de la comisión de fiestas de Rentería consiguen relajar la tensión

JOSÉ LUIS BARBERÍA, Rentería

La sustitución del programa de fiestas por una serie de acciones pintorescas dirigidas a encauzar la protesta popular en Rentería ha obtenido el efecto de relajar notablemente la tensión en esta ciudad cuyas calles reflejan todavía los durísimos enfrentamientos habidos días atrás con las Fuerzas de Seguridad del Estado. La aparente paradoja se explica por el hecho mismo de que los renterianos han rindo estas jornadas pulsando dos sentimientos encontrados: la indignación por las actuaciones policiales, que juzgan indiscriminadas, y el ansia por recobrar el aire festivo roto la tarde del jueves.

La comisión de fiestas, en la que participan las sociedades populares y los partidos políticos, ha conseguido unir estos dos sentimientos organizando un tipo de actos de protesta que están siendo secundados por la población. "El estruendo de las cacerolas" que tuvo lugar de madrugada, poco después de que el himno El centenario sonara en las casas, en los bares y en las sociedades, sirvió sin duda para desahogar a muchos ciudadanos. La consigna de colocar la ikurriña en los balcones de las casas no tuvo ayer el eco esperado, pero sí "el fuerte poteo con ikurriña", iniciado a las 19.00 horas de ayer, el relativo fracaso de el día de la ikurriña. se explica, según los organizadores, por los rumores de que la policía fotografiaba las casas donde ondeaba la enseña vasca y por un hecho mucho más simple: la gran mayoría de los renterianos no tienen una ikurriña en casa.

Para anoche se había previsto la celebración del "pobre de tí, Gu-rruchaga", acto que consiste en arrojar al río un muñeco con forma de puerro de 1,22 metros de altura y gafas, en alusión expresa al alcalde de la ciudad, el socialista José María Gurruchagá. El canto del "Que se vayan" —popularizado durante los incidentes de hace cinco años—, y de las consignas contra el ministro Barrionuevo, el gobernador civil y el alcalde, se escuchaban ayer en los bares de la localidad que permanecía fuertemente vigilada por efectivos policiales.

200 personas atendidas

Las 200 personas que según la comisión de ñestas han sido atendidas estos días en distintos centros asistenciales, los cristales rotos en escaparates y viviendas y los restos de decenas de barricadas, testifican la violencia desatada en la ciudad. Dos jóvenes han denunciado haber sido golpeados y amenazados con una navaja por efectivos de la Guardia Civil, que interceptaron el vehículo en que viajaban en uno de los controles de Rentería. Según la denuncia, la Guardia Civil retiró la la documentación y 15.000 pesetas a dos jóvenes que en el momento de ser detenidos llevaban una pegatina de las gestoras pro-aministía y una fotografía de Germán Rodríguez, militante de LKI (Liga Comunista Revolucionaria) muerto en 1978 durante los Sanfermines de Pamplona.

Los concejales del PNV, Herri Batasuna y Euskadiko Ezkerra, volvieron a solicitar ayer las dimisiones del alcalde y del gobernador en una conferencia de Prensa en la que anunciaron la preparación de las fiestas que proyectan celebrar en septiembre para quitar el mal sabor de boca a los renterianos. José María Gurruchagá fue descalificado por haber estado ausente de Rentería durante estos días, "en lugar de permanecer aquí intentado enderezar la situación". "Su propia dignidad le exige dimitir", manifestó uno de los concejales. El alcalde contestó ayer tarde a esta petición: "No voy a dimitir, el haber hecho cumplir la ley no es motivo para una decisión de este tipo". Gurruchaga negó que hubiera estado ilocalizable durante los violentos sucesos, de los que, por otra parte, él no se responsabiliza.

La oposición, contra el alcalde

En relación con la moción de censura, que el resto de los grupos políticos pretenden presentar mañana contra él, el alcalde se mostró partidiario de no convocar a pleno en tanto no existan las condiciones necesarias para que puedan discutirse los hechos con serenidad y respeto. Afirmó que todos los grupos políticos de la corporación, a excepción del suyo, han mantenido posturas ilegales ante la cuestión de las banderas y dijo que los concejales de su partido han sido amenazados. El mismo Gurruchaga acudió ayer, al parecer escoltado por policías, a la asamblea de los empleados municipales en la que estos decidieron declararse en huelga en tanto la bandera española y la policía continúen en el ayuntamiento. Entre las condiciones planteadas por estos empleados figura la de exigir que el departamento de Sanidad levante acta de que no existe la enfermedad del legionario en las dependencias de la casa consistorial, ocupada por efectivos policiales.

Los guardias municipales de Rentería abandonaron el sábado el ayuntamiento en respuesta a las vejaciones de las que dicen haber sido objeto por parte de la policía. Un concejal de Herri Batasuna acusó ayer a varios medios informativos, y entre ellos a EL PAÍS, de haber manipulado gráficamente los sucesos. Los partidos han solicitado que un notario se presente en el ayuntamiento a dar fe de los desperfectos ocasionados estos días en la casa consistorial, cuyos cristales han sido destrozados. El alcalde apoya esta decisión para que puedan exigirse responsabilidades económicas a los que él considera únicos autores de los destrozos: Los manifestantes que apedrearon el ayuntamiento. Los otros grupos sostienen que también los policías que se encontraban en el interior del ayuntamiento rompieron los cristales para poder disparar a los grupos de manifestantes.

Sobré las 20 horas de ayer, se formó una concentración de unas mil personas, la mayor parte de ellas con ikurriñas, que recorrieron las calles céntricas sin que se produjeran incidentes, ya que la policía, que vigila la ciudad en sus puntos estratégicos, no intervino. La arriada de las banderas, prevista para las 24.00 horas de ayer, coincidiendo con el final de las fiestas, cerrará unos sucesos que van a marcar la vida ciudadana y municipal de Rentería.

 

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