Autor: Villena, Herminia C. De. 
   Un comunista millionario e insultador     
 
 El Alcázar.    14/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

CRONICA DE MURCIA

UN COMUNISTA MILLONARIO E INSULTADOR

(POR TELEX, ESPECIAL PARA EL ALCALZAR).— El establecimiento de relaciones diplomáticas

con Rusia y otros países del Este, como la desaparición de la ventanilla, no han cansado sorpresa en

Murcia, porque eso se veía venir. Y rápido. Quizá por eso, porque el hilo directo Moncloa-Krenlim acaso

por Murcia el presentador del PCE doctor Zarandieta lo debía saber con varios días de anticipación. El

comunista más burgués y ricachón de Murcia, crecido y envalentonado por esto y por los mimos con que

trata a Carrillo el presidente, tuvo la desfachatez de abordarme e insultarme en plena calle "porque he

demostrado con mis ataques que no soy amiga suya". ¡Naturalmente! Yo era amiga en arte y buen gusto

de los señores de Zarandieta, asiduos como yo a exposiciones, aunque con distintos fines. Mis

aspiraciones eran simplemente de "voyeuse", platónicas porque yo no puedo permitirme esos lujos

mecenescos; las suyas, adquirir cuadros de pintores famosos cuanto más caros mejor. Jamás se me ocurrió

preguntarle si eran ciertos los rumores que corrían como consecuencia de sus inclinaciones, hasta que me

enteré que la policía le había encontrado en su domicilio propaganda comunista y una multicopista, lo que

te valió del TOP seis meses de cárcel y posterior libertad provisional hasta que la amnistía promulgada

por la Monarquía lavó sus culpas; y hasta el 2 de noviembre en que se hizo la triunfal e insolente

presentación "oficial", en su propia casa, del PCE a los medios informativos de Murcia. Acto al que,

como es lógico, no asistí. Desde entonces corté en seco mi amistad con unos señores que se confesaban

públicamente y sin ningún rebozo del PCE. Con los miembros del PCE no hay, no puede haber diálogo ni

amistad. Y así se lo dije: "Usted pertenece a un partido que nos llevó a una guerra y que provocó ríos de

sangre y yo no puedo confiar en quién, si mañana el Partido le dice que tiene que suprimirme, no vacilaría

en hacerlo porque la obediencia es ciega y total". "Además, es de risa que usted diga que es comunista y

viva como un millonario. Eso es lo que yo he dicho en mis comentarios, no he levantado ningún falso

testimonio". "No le he contestado porque tengo educación", se sulfuró. "No me ha contestado porque le

faltan argumentos". Pero como su cólera iba "in crescendo", le dije que lo mío no eran las algaradas

callejeras, que eso era la especialidad del PCE y que ya le contestaría porescrito. "Claro, —me espetó con

una mezquindad despreciable— yo comprendo que usted tiene que comer".

Se equivoca, doctor Zarandieta. Precisamente porque no como de la pluma quizá pueda permitirme el lujo

y el riesgo de jugarme en cada crónica mi seguridad y mi tranquilidad y el estar expuesta a que gente

como usted me insulte en plena calle, sólo porque tengo la valentía y la honradez de denunciar las cosas

que veo y oigo y que en conjunto nos van a llevar a una hecatombe, en una tolerancia suicida y cobarde.

Al menos a mí no me va a quedar remordimientos de que, por callarme, he contribuido a que por los

"méritos contraídos", se nombre Grande de España al asesino de Paracuellos y se conceda a la Pasionaria,

como mediadora de las relaciones salvadoras con el régimen más autoritario y criminal, de la Tierra,

cualquier lazo con brillantes, de cualquier condecoración para que después nos lleven con más facilidades

todavía al hundimiento final. Al menos, no seré yo la que con su silencio cómplice ayude a cumplir paso a

paso la "planificación comunista para España" que con todo lujo de detalles y documentos publicó en

1976 la Asociación de Universitarios Españoles, en la que se explica como se van conquistando

inexorablemente, con la colaboración eficadísima de niveles superiores, todos los objetivos, con una

estrategia maquiavélica perfecta.

No, doctor Zarandieta, segundo de a bordo de la célula comunista en Murcia, no tema por su candidatura

al Congreso o al Senado. Esa la tiene usted ahora más segura que nunca. Lo que usted llama mis ataques,

le servirán mejor para la escalada. Es casi un servicio que le he hecho. Ahora "se llevan" los señoritos

comunistas. Pero de eso a que yo le eche piropos, va un abismo Desde ahora, ya lo sabe. Usted con su

PCE y su asesino de Paracuellos. Y yo al otro lado, que es mi sitio; al lado de los que defendernos

España. Nada de todos amigos, nada de todos "arrejuntaos" como dicen en la huerta. Cada uno en su

puesto. Y nada de lagrimitas de cocodrilo, para luego arrojar los muertos que financia el Partido a la

extrema derecha, porque ahora resulta que el PCE es amigo del diálogo y de la paz. No, no. En esa trampa

de bienaventuranzas y jaculatorias tampoco caeré. Desde ahora, Zarandieta, ya lo sabe.

Herminia C. DE VILLENA

 

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