Presión sobre Rentería     
 
 ABC.    01/08/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PRECISIÓN SOBRE RENTERÍA

ES grave y no novedoso el comportamiento del nacionalismo vasco de distinta expresión, en la derecha o en las izquierdas, ante lo que pueda haber tenido de significado nacional la reunión de alcaldes socialistas en Rentería, para expresar su apoyo y solidaridad a José María Gurruchaga y concejales de la villa que defendieron la presencia de la bandera de España. Pero pudiera ser lamentable la explotación partidista de una actitud que era la legal y constitucionalmente obligada, aunque las sabidas circunstancias de presión «abertzale» revistieran de mérito la defensa que estos ediles hicieron de la bandera.

Las palabras del alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, y de José María Benegas, secretario general del PSOE, en sus respectivas intervenciones durante el acto celebrado ayer en Rentería, requieren de puntualización, en la medida que el contenido de representación nacional explícito en la bandera excede a los títulos, por legítimos y patrióticos que sean, de todo partido en particular, y en la medida también que los propios símbolos nacionales son algo más que la expresión de «la voluntad popular formulada en la Constitución», que ha dicho el alcalde de Madrid.

Si, de una parte, la bandera merece el respeto y demanda la defensa de todos, trascendiendo así los propios contenidos de la voluntad popular; de otra parte, tampoco depende el respeto y la defensa de la bandera de la expresión eventualmente tornadiza de esa misma voluntad. Ni la bandera ni la patria representada por ella dependen de un contrato, rescindible en cuanto tal por voluntad de las partes. Sobre esta evidencia fundamentalísima se asienta la solidez de las democracias en los pueblos más libres y ejemplares de Occidente. Ignorarlo supone el riesgo de la relativización disgregadora de la patria, y la consecuente servidumbre de los pueblos y regiones que la nutren, desde la continuidad, en su empresa y en su destino históricos.

Y, de otra parte, en lo que concierne a lo manifestado por el señor Benegas, al que no cabe discutirle sus méritos de otras ocasiones en la defensa de la españolidad, se nos hace difícil admitir que circunscriba y limite el acto de Rentería a una vaga «sesión de solidaridad » ... y a «una reafirmación socialista». La solidaridad es un predicado, una nota más, de la unidad nacional; y ésta, en caso alguno es reductible al ámbito de una sola ideología política. Bien sea socialista, como este caso, bien sea liberal o conservadora. Reducir lo de Rentería con loe alcaldes socialistas a los límites de una ocasión de partido, legítimo podrá ser por la intención y por las circunstancias, pero resultará empobrecedor del significado nacional que el Gobierno debiera haber cuidado. Aunque sólo fuera por la índole nacionalista, antiespañola, de quienes han injuriado a la bandera.

 

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