Autor: Contreras, Lorenzo. 
   La tentación del terror     
 
 ABC.    15/08/1983.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Papeletas

LA TENTACIÓN DEL TERROR

LAS circunstancias son inquietantemente propicias para que la gran «traca» terrorista intente sacar partido de la situación. La sentencia del Tribunal Constitucional sobre la LOAPA ha debilitado inicialmente las posiciones del Gobierno. El PNV ha obtenido, en teoría, una gran victoria. Herri Batasuna y el «abertzalismo» violento han perdido terreno político en la medida en que las instituciones del Estado demuestran funcionar. Pocas veces se han aunado tantos factores para que la violencia aplique su siniestra lógica, Devolver su triste prestigio a los métodos radicales extremos es elevar, en algún punto, la decaída cotización de HB. Es también restablecer al PNV en su papel instrumental de fuerza política apta para ser aprovechada como punta de penetración en el terreno de las predisposiciones negociadoras del Gobierno, pero nada más. Y es, por supuesto, mantener en plena vigencia la teoría de que el inmovilismo está consolidado y la acción directa es la única palanca para alcanzar cotas de autogobierno.

Las actitudes públicas de Herri Batasuna no pueden ser más elocuentes. Negar sistemáticamente que tas cosas hayan cambiado ni para bien ni para mal en el contencioso vasco —que es el que importa fundamentalmente considerar en esta especialísima coyuntura— es apelar, de algún modo, a los encapuchados, convocarles a la tarea. HB, en su comentario de la sentencia, acaba de desempolvar una vieja aspiración etarra, cuando se ha ofrecido a mediar entre los «poderes tácticos».

Ignorar que ETA m se valora a sí misma como un poder de esa naturaleza es desconocer los fundamentos de su posición. Ahora que tanto se habla de la necesidad de un diálogo de Estado entre las fuerzas que lo representan, los «batasuneros» indican, con toda claridad, la procedencia, más que nunca, de crear una especie de Pammunjón entre lo que ellos consideran poderes reales.

Hay que temer siempre, pero en algunas ocasiones más, una vigorización de los métodos criminales. Es la manera de precaverse contra ellos.. No hay que dejarse impresionar por ocasionales impericias de quienes manejan explosivos —caso del suceso de Usurbi—, porque ello lo único que demuestra es, o que el material estaba ya en malas condiciones y se necesita una nueva «requisa», o que son todavía inexpertos los terroristas de las últimas levas. Nunca que su capacidad de "acción haya quedado abolida ante una conjunción de factores políticos e históricos que está todavía por darse.

Los tiempos inmediatos van a demostrar si los grandes «soplos» de la colaboración francesa existen y, por tanto, ayudan a los esfuerzos del Estado democrático español, o, por el contrario, las referencias de "nuestra diplomacia a la mejor relación Madrid-París es un puro espejismo o un ardiz propagandístico de nuestro Gobierno. La capacidad de las autoridades francesas para inmovilizar al «estado mayor» etarra con motivo de la visita del Papa al Santuario de Lourdes, demuestra su perfecta localizador» e identificación inmediata.

No se diga después que quienes reivindiquen una eventual monstruosidad en nuestro suelo son inaprehensibles o intocables representantes de una causa política refugiada. (Es una manera de expresarse, claro. Por supuesto, que se dirá.)

La proximidad de! debate parlamentario sobre política exterior y la resistencia del Gobierno a discutir la política automática, van a ser otros dos factores a considerar por tos administradores de la «traca». Tal vez no todo se reduzca a ese juego vejatorio de ETA p-m VIII Asamblea que gobierna a su capricho la atención de la Policía Nacional. Preparar un escenario que profundice las contradicciones políticas de la situación legal es una tentación subversiva de esta hora. Los estrategas del desorden y de la confusión —no todos etarras— lo saben.

Lorenzo CONTRERAS

 

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