La bandera nacional, izada en el Ayuntamiento de Bilbao  :   
 En protesta, el alcalde abandonó el edificio. 
 ABC.    21/08/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

La bandera nacional, izada en el Ayuntamiento de Bilbao

En protesta, el alcalde abandonó el edificio

Bilbao

Inspectores del Cuerpo Superior de Policía y miembros de la Policía Nacional colocaron, por orden del gobernador civil, a primeras horas de la tarde, la bandera nacional, la «ikurriña» y la enseña de Bilbao en el balcón del Ayuntamiento, al considerar ilegal la ausencia de las banderas. Como protesta, el alcalde, del PNV, José Luis Robles, y varios concejales abandonaron la Corporación. Efectivos de la Policía Nacional custodian el edificio para que no se produzcan ultrajes.

Las «comparsas» manifestaron su protesta por la decisión del gobernador y han pedido que continúen las fiestas, «en las que esperan que .no suceda nada lamentable y reine la cordialidad y el buen juicio».

Después de que el día 8 los concejales del PNV, EE y HB decidieran que en las fiestas no ondeara ninguna bandera, el gobernador civil, Julián San Cristóbal, hizo conocer al alcalde el carácter ilegal de dicha decisión. Al no haber cambio de actitud, el gobernador ordenó que se colocara la bandera nacional, flanqueada por la «ikurriña» y la enseña local.

En el momento que llegó la Policía para colocar las tres enseñas, en el Ayuntamiento se encontraba el alcalde y varios concejales. José Luis Robles exigió al comisario jefe en funciones del Cuerpo Superior de Policía un oficio en el que se especificase la orden que debía cumplir.

Alcalde y concejales «abertzales» abandonaron la Casa Consistorial en señal de protesta. Desde allí se fueron a reunir a un edificio de propiedad municipal, situado en los antiguos acuartelamientos militares de Garellano, donde —además de manifestar su protesta— acordaron proseguir con normalidad las actividades anunciadas para las fiestas.

La coordinadora de comparsas (peñas) de Bilbao, después de reunirse con el alcalde y varios concejales en las dependencias citadas, hizo público un comunicado en el que manifestó su solidaridad con la actitud tomada por José Luis Robles de no presentarse en la Casa Consistorial hasta que no se ausenten los efectivos policiales.

Calificaron la medida del gobernador civil de «atentado contra la libertad de expresión y una provocación contra el Ayuntamiento y el pueblo de Bilbao.» Expresaron también su deseo de que las Fuerzas de Orden Público no aparezcan por el recinto festivo de ¡a Semana Grande.

Protección policial

Para evitar ultrajes, como los que protagonizaron los concejales de Herri Batasuna en San Sebastián cuando retiraron la bandera nacional y dejaron solamente la «ikurriña» y la enseña local, numerosos efectivos de la Policía Nacional custodiaban el edificio del Ayuntamiento en el interior y en el exterior.

El Gobierno Civil no descarta la posibilidad de remitir al ministerio fiscal el acuerdo de los ediles de que no ondeara ninguna bandera en el Ayuntamiento.

Por su parte, los concejales socialistas insertaron ayer en los periódicos bilbaínos un manifiesto en el que recuerdan que son muchos miles de hombres y mujeres los que han luchado por conseguir las libertades y para que pudieran ondear juntas la bandera nacional y la «ikurriña», como símbolo de voluntad de convivencia. «Izar una sola bandera es un insulto a la democracia. No izar ninguna sería una cobardía.»

Comienzo de las fiestas

A media tarde se efectuó la bajada desde la basílica de Begoña al Arenal bilbaíno, donde se lanzó el chupinazo que marca el comienzo de las fiestas. Durante la «bajada» algunos de los que iban en ella criticaron la presencia policial al pasar delante de una Comisaría.

Entre las comparsas marchaba un grupo de familiares de presos y exiliados, con una pancarta en demanda de amnistía. Algunos individuos se dirigieron al Ayuntamiento y dieron gritos en favor de ETA m, de la «ikurriña» y de la amnistía, y en contra de la bandera española y del ministro del Interior, José Barrionuevo.

El jugador del Athlétic de Bilbao Liceranzu pronunció el pregón, recordando a «todos los que no están aquí —enfermos, presos, exiliados...—», y se refirió a la «ikurriña» como «símbolo de nuestro pueblo». Varias veces fue interrumpido, de la misma forma que el alcalde, que hizo votos por que las fiestas transcurran con paz y tranquilidad.

Instantes después de que estallara el chupinazo se guardaron cinco minutos de silencio por los sucesos ocurridos en el Ayuntamiento horas antes. En el Arenal se exhibían numerosas banderas vascas y colocaron otra de grandes dimensiones en el teatro Arriaga.

En cuanto al sacerdote de Vitoria que pronunció una homilía en el funeral de una etarra muerto por la explosión de su bomba, su causa ha sido elevada a la Audiencia Nacional para que considere si hay delito de apología del terrorismo.

 

< Volver