Autor: Jáuregui, Fernando. 
 General Galvao de Melo. 
 "Los partidos democráticos ganarán"     
 
 Informaciones.    06/12/1975.  Página: 13-14. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

GENERAL GALVAO DE MELO:

"Los partidos democráticos ganarán"

Fue miembro de la primera Junta de Salvación Nacional, junto a Spinola, cuando

se proclamó el golpe de los capitanes, el 25 de abril del año pasado. Después,

su postura spinolista, algunas frases excesivamente alegres y, por fin,

su apoyo a la manifestación de la llamada «mayoría silenciosa» el 28 de

septiembre, le alejaron del Poder. Desde entonces, el general (retirado) Galvao

de Meló se ha convertido en una especie de oposición para sus camaradas

del M.F.A.

Desde una postura que, si no es fascistas, como tantas veces ha repetido la

Prensa portuguesa (Galvao de Meló ha reiterado siempre sus ideas demócratas), sí

se coloca en un derechismo abierto y un tanto «pla-boy». Ha estado al borde de

la detención cuantas veces se ha producido cualquier intentona, pero la falta de

pruebas por un lado y el apoyo de sus compañeros de la Fuerza Aérea por otro, le

han salvado siempre. Hoy es el único diputado independiente de la Asamblea,

aunque son bien conocidas sus relaciones con el C.D.S., el partido más a la

derecha entre los legales.

Pese a su falta de un ideario concreto y coherente, su carisma personal le ha

convertido en una especie de ídolo entre algunas gentes del Norte (la zona más

con-servadora y despolitizada del país), que ven en él al futuro Presidente

de la nación. Ya antes del 25 de abril, su reputación como piloto y deportista,

ciertas actitudes militares contestatarias, su independencia de criterio, le

habrán hecho acreedor a un indudable prestigio entre la rutinaria y conformista

alta oficialidad caetanista.

La Prensa extranjera viene ocupándose de él como del hombre sorpresa, que en un

momento dado podría ser la revelación política. O una solución de ultima hora.

Es, sin duda, otro de los ganadores con la nueva situación. Aunque a él todo eso

no parece preocuparle mucho. Tampoco lo que los demás piensen de él. De la misma

forma que Meló Antunes representa el militar de la izquierda independiente,

Galvao de Meló viene a ser la encarnación de lo mismo para la derecha. Vive en

Estoril en una casa lujosa Actualmente esta retirado de la vida militar Al

terminar la entrevista, nos ha permitido, entre grandes risas, escuchar un

disco-pirata que se vende más o menos clandestinamente en Portugal, en el que,

al parecer, el actual lugarteniente de Spinola, Alpoim Calvao, canta canciones

anti-M. P. A.

—¿Cual es la composición política de la fuerza aérea en relación con unos meses

atrás?

—Yo creo que es exactamente la misma Si hay una rama de las fuerzas armadas que

haya cambiado poco a lo largo del proceso revolucionario, ha sido precisamente

la fuerza aérea. Independientemente de ciertas apariencias y ciertos actos que

quisieron explotar, la fuerza aérea estuvo siempre muy unida, suficientemente

disciplinada y políticamente colocada, a mi modo de ver, en un punto correcto:

en un ambiente de verdadera democracia aunque con los ojos puestos en el lado

del socialismo ¿Si sigue siendo la rama de las fuerzas armadas situada más a la

derecha? Yo tengo mucho miedo en emplear los términos "mas a la derecha" o «más

a la izquierda» en Portugal, porque hasta ahora lo que podemos distinguir son

posiciones políticas verdaderamente nacionales, aunque naturalmente

progresistas, y de otro lado, fuerzas antinacionales, por sus objetivos

inmediatos, en la medida en que mas han hecho por la destrucción de Portugal, en

la medida en que han separado más a los portugueses, en la medida en que más mi-

seria han traído a mas portugueses.

Esto, en cuanto a los objetivos inmediatos Porque en sus objetivos mas lejanos,

y a la cabeza de todos ellos el Partido Comunista, se halla el deseo de

subordinar a Portugal al imperialismo de Moscú Esto es evidente, y volvió a

hacerse evidente en este reciente golpe contrarrevolucionario. Golpe en el que

el P C P estaba completamente implicado, siendo incluso el maestro de ese golpe

contrarrevolucionario, pero felizmente un maestro que, como ya viene sien-

do habitual, fue un maestro fallado.

La fuerza aérea no me apoya directamente, visiblemente, con actos, porque, no

siendo yo ya un oficial en activo nada tiene que ver .conmigo. Desde un punto de

vista político, no quiero decir que la fuerza aérea, en su conjunto, me apoya o

tenga que apoyarme. Pero puedo garantizar que la fuerza aérea, en su casi

totalidad, esta de acuerdo con las posiciones que yo he ostentado

permanentemente.

LOS MILITARES FISCALIZADORES DE LA REVOLUCIÓN

—Después del 25 de noviembre ¿ha muerto el M F A?

—Por el contrario, pienso que el 25 de noviembre puede estar en la base del

resurgimiento del autentico Movimiento de las Fuerzas Armadas. Lo que venia

sucediendo antes del 25 de noviembre era que el mar M. P A había matado al buen

Movimiento de las Fuerzas Armadas con la mala revolución. Espero que el mal M P

A haya quedado desplazado definitivamente en todo caso, habrá que estar atentos

—¿Es usted partidario de la vuelta a tos cuarteles de los militares?

—Con esta expresión, “vuelta a los cuarteles” se pueden querer decir muchas

cosas. Soy partidario, y siempre lo fui, de que los militares, en cuanto tales,

no deben participar en la política partidaria del país Por dos razones:

participar en la política partidaria es autodestruir automáticamente la fuerza

militar, por la introducción de una oposición que evidentemente va a favorecer

una indiscip1ina. Por otro lado, un militar en activo no puede competir en el

campo de la lucha política partidaria, porque todo concepto de democracia. Si

yo fuese a la mesa de discusión como jefe del Estado Mayor de la fuerza aérea,

por ejemplo, mis interlocutores no podrían dejar de mirarme como si detrás de

mis palabras estuviese todo la fuerza aérea. En todo caso, por no participar en

la lucha partidaria, yo no quiero significar que los militares se deben retirar

definitivamente de la preocupación política que en estos momentos aflige a los

portugueses. Por el contrario, los militares son los autores originales de la

revolución. Por tanto, tienen el derecho, y más que el derecho, la obligación de

continuar siendo, si así puede decirse, los fiscalizadores de ese proceso

revolucionario. Deben regresar a sus cuarteles como fuerza única, que tiene que

seguir teniendo como misión principal la soberanía y la tranquilidad del país,

pero que debe estar atenta al proceso revolucionario con dos finalidades: una,

que se desenvuelva tranquilamente, esto es, sin actos de violencia que podrían

ir >>in crescendo» hasta desembocar en una guerra civil. Y que la revolución

siga haciéndose como fue originalmente concebida, por el pueblo y para el

pueblo, y no para gaudio y placer de unas minorías, que pueden o no coincidir

con las antiguas.

LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

—¿Quién va a quedar finalmente en el Poder, según su opinión?

—Es pronto para decirlo. Los partidos llamados democráticos son los que van a

quedar a la cabeza de los acontecimientos. ¿Cuál de estos diversos partidos irá

a tomar el Poder? Eso sólo las próximas elecciones lo podrán decir. En

este momento, los grandes Partidos son el Socialista y el Popular Democrático,

seguidos por el Partido Comunista y el C.D.S. Los últimos sondeos, realizados

hace cerca de seis semanas, indican que el Partido Comunista Portugués pierde

terreno, dándole apenas el 7 por 100 de los votos, con tendencia a descender,

lo que significa una gran pérdida en relación al más del 12 por 100 de los votos

obtenidos en las primeras elecciones. Creo que las próximas elecciones,

para la Asamblea Legislativa, expresarán más concretamente la voluntad del

pueblo portugués. El P. S va a perder también votos — muchos menos que el P. C.

—. en beneficio del Partido Popular Democrático y del Centro Democrático Social.

El Partido Comunista ha sufrido, sin duda, un gran golpe con esta tentativa

contrarrevolucionaria del 25 de noviembre. — ¿Se elaborará la Constitución

normalmente, se celebrarán las elecciones en el plazo previsto? —La elaboración

de la Constitución se realiza prácticamente dentro del plazo previsto. Estoy

convencido de que la Constitución estará lista en las dos primeras

semanas de febrero, pese a toda la lentitud con que se está haciendo. Ya sólo

faltan los dos capítulos más difíciles. — ¿Se podrá hacer todo esto con el

sexto Gobierno? —Creo que sí. Creo que este es el primer Gobierno de transición,

cuando todos los demás fueron provisionales. Es un Gobierno que intenta

evolucionar en un determinado sentido. Con pequeños ajustes en su composición

podría ser este el Gobierno durante todos los meses venideros: ¿En cuanto al

Presidente de la República? Es más difícil responder a eso. El Presidente de la

República, pese a cuanto quedó atrás, tuvo un comportamiento bastante firme,

bastante positivo, en estos últimos acontecimientos. No sé si, aunque se

cambiase para mejor, una mudanza de Presidente temporal y precipitada hasta

las elecciones no causar más perturbaciones que mantener este Presidente

hasta que otro sea elegido por el pueblo. — Personalmente, ¿es partidario de que

el P. C. continúe en el Gobierno? —Antes de nada, defiendo que el Partido

Comunista debe continuar como partido legal, aunque sea en la oposición. Ello

garantizaría el dinamismo político de todo el proceso portugués. Porque la

exclusión precipitada del P. C. P. podría llevar a los portugueses al pacifismo

y al comodismo, que tanto les gusta; podría llevar a los portugueses a

abandonar la escena política. En este caso, cualquier otra ideología

totalitarista, entonces venida de las derechas, tendría facilidad en intentar

tomar el Poder. Siempre, en todas partes, existen posibilidades de un

totalitarismo venido de las derechas, más o menos fuerte, pero si encuentra un

terreno muy fácil, ¿por qué no ocuparlo? — ¿Se considera usted

tácitamente ligado al C. D. S.? ¿Qué posibilidades tendría el C. D. S. ante unas

elecciones? — No me considero ligado a ningún partido. Por eso presenté mi

candidatura como independiente. Ni en la Asamblea ni en los comicios hablo

un lenguaje partidario, lo que viene siendo un ejemplo de esa independencia.

En cuanto al futuro del O. D. S., pese a ciertas y fuertes oposiciones, que los

otros dos partidos democráticos plantean, o tal vez a causa de esa misma

oposición, el C.D.S. ha conquistado mucha gente desde la campaña electoral para

acá. Ese mismo sondeo de que antes hablaba daba un 17 por 100 del electorado al

Centro Democrático Social. Este se arriesga, si así se puede decir, a ser un

partido bastante votado. —No siente una especial simpatía hacia el Presidente

Costa Gomes, ¿verdad? — No le tengo una especial simpatía, pero tal vez no sea

de aquellos que más antipatía le tienen. Por lo demás, ya lo he dicho, tal vez

con una cierta ironía: «the right man in the right place. Tal vez un hombre

con un mas fuerte carácter hubiese provocado una confrontación más

violenta. —¿Cuál cree que es la importancia real del llamado Ejército de

Liberación Portugués? —Yo, sinceramente, de todo lo que pasa del lado de allá

de la frontera lo que sabia, en general, era lo que decía el "Diario de

Noticias", y como el «Diario de Noticias, era, en general, bastante sospechoso,

no sé si lo que decía era o no era verdad. Pero se acrecienta mucho y se hace

mucho ruido acerca de una cosa que físicamente no corresponde a esa magnitud que

se le quiere dar. ¿Que existe? Sin duda; hasta han dado entrevistas... —¿Cree

posible que Portugal se convierta en un país semejante a los «nueve» europeos?

Por principio, creo que Portugal puede perfectamente implantarse una

democracia y vivir en democracia. La dificultad y el mérito está en cómo deberá

implantarse y proseguirse esa democracia. Es evidente que si miramos a una

Francia, a una Suecia, a una Inglaterra, que son demócratas desde hace más de

cien años, y quisiéramos ponernos a su altura de un salto, no haríamos,

naturalmente. Ahora bien, si evaluamos las dificultades e implantamos desde

ahora mismo un Gobierno que de ningún modo sea una dictadura y que tenga por

objetivo, a más o menos no democrático, creo que, como largo plazo, un verdadero

Gobierno cualquier otro pueblo de Europa podemos llegar allá.

—¿Tiene ambiciones políticas personales en este momento?

—No. Ni en este momento ni nunca las tuve. Tengo una misión, que veo que está

llegando a su fin, que voluntariamente me impuse a mi mismo: combatir cualquier

posibilidad de totalitarismo, de un nuevo totalitarismo, en Portugal, de

izquierda o de derecha. En la medida en que el P.C.P. está perdiendo casi por

completo la posibilidad de controlar el Gobierno portugués y, por tanto,

condenador como mucho, a una presencia de oposición o nítidamente minoritaria,

la misión que me impuse está terminando.

—Sin embargo, parece que en determinadas regiones del Norte todavía piensan en

Galvao de Meló como un posible Presidente de la República.

—Eso es verdad. Pero eso ni es una misión mía ni es una decisión mía. Puede ser

un deseo y una decisión del pueblo portugués, a los que, naturalmente, yo me

sujetaría sí estuviese convencido por ese mismo pueblo de que soy la persona

capaz de representar los anhelos del mismo. Nunca sería capaz, por ejemplo, de

aceptar y empezar a desempeñar semejante cargo sin, al menos, un referéndum de

todo el pueblo portugués.

—Después del 25 de noviembre,¿está satisfecho de la situación que se ha creado?

¿Quién ha ganado en todo esto?

—Han ganado los moderados. Los antitotalitaristas. La verdadera revolución. El

25 de noviembre no me sorprendió, fue una consecuencia natural de obras fases

que fueron las sucesivas tomas de postura del pueblo portugués a partir del

momento en que tuvo conciencia de lo que estaba pasando a su alrededor.

—Recientemente, un periódico sueco le definía como "el hombre que puede ser el

futuro de Portugal". Por otra parte, alguien ha dicho que usted puede ser la

última esperanza de la derecha democrática, del mismo modo que el mayor Meló

Antunes puede ser la última esperanza de la izquierda democrática. ¿Es todo esto

ajustado a la verdad?

—Una «derecha democrática, un «centro democrático», una «izquierda democrática»

son términos que rehusó aceptar. De una democracia, sin llamarla de derecha,

centro o izquierda, si lo acepto. Yo defiendo el criterio de que nadie, por sí

solo, aunque haya salido del una revolución victoriosa, tiene el derecho de

imponer una determinada conducta a un pueblo. A mí ver, los hombres de una

revolución, tienen el derecho y el deber de ir, hasta una verdadera democracia,

de implantar en el país el verdadero ambiente democrático. Porque, ir más allá

de la democracia, ya en un sentido o en otro, ha de sen una elección del pueblo.

Personalmente estoy convencido de que, para resolver el problema social y

económico de Portugal se deberá ir más allá de lo que estamos habituados a

llamar democracia. Por tanto, a un hombre, situado, por ejemplo, en la posición

de Presidente de la República, se le habrá de exigir que sea un verdadero de-

mócrata y que respete la voluntad del pueblo, cualquiera que ésta sea.

No es preciso más, y hasta, en cierta medida, es deseable que no vaya más allá,

ni a derecha ni a izquierda. Todo alejamiento del centro comienza a aproximarse

al totalitarismo.

F. J.

«La permanencia del P.C. garantizaría el dinamismo político de todo el proceso.»

«La fuerza aérea, en su casi totalidad, está de acuerdo con las posiciones que

he ostentado siempre»

Los militares tienen derecho de seguir fiscalizando el proceso revolucionario»

«Las elecciones para la Asamblea Legislativa expresarán más concretamente la

voluntad del pueblo portugués»

 

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