Autor: Blanco, Juan. 
   Consenso irresistible     
 
 El Alcázar.    25/08/1983.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Crónica de España

Consenso irresistible

Centenares de «duendes» se han aposentado en las imprentas de los colegas del pesebre y campan por sus respetos quitando de aquí, cortando de allá, trastocando de acullá, haciendo desaparecer esta información, añadiendo líneas a la otra: el nihilismo informativo, que bautizaría, de enterarse, nuestro maestro, el profesor don Eustaquio Galán y Gutiérrez; que a mí me da miedo comparar todos los días el periódico que tiene el lector en sus manos, fruto parecería de la invención que anima a los redactores de EL ALCÁZAR, con los que comen y abrevan por los aledaños de La Moncloa, tal la diferencia en las noticias y en su porte y valoración.

ASI, casi ningún colega prestó atención a las declaraciones del señor ministro del Paro acerca de la ruta emigratoria que deberán seguir los obreros de Sagunto si es que no quieren morirse de hambre en su ciudad natal, tampoco, al informe del Banco de Bilbao que pone de manifiesto la gravísima situación económica a la que hemos llegado en esta transición a la nada, del aumento de los sin trabajo y de las malas perspectivas al cumplirse el I Año Triunfal socialista, a la espera de que se materialice lo del «solar patrio» , que esto queda —por éstas— como la palma de la mano a finales de 1986. Pero sobre todas las barrabasadas de los duendes famosos destaca el corte de las declaraciones del director general de la Seguridad del Estado, precisamente el párrafo donde don Rafael Vera dijo que no descartaba «que, en un futuro, en edificios de las Fuerzas de Seguridad del Estado ondee también la bandera de la comunidad autónoma donde están destacados», párrago que no se encuentra en el Abcansón "patriótico» y emulador del "Fray Lazo» , cuyos duendes de imprenta particulares ponen —sin embargo—, en boca de don Rafael Vera que «el Gobierno exigirá que la Bandera española ondee en Ajuría-Enea», afirmación que no se encuentra luego en el texto y sí que «el Gobierno de la nación exigirá en breve al Ejecutivo vasco que aplique la ley que regula el uso de la Bandera española, junto a la ikurriña, en todos los edificios y organismos públicos del País Vasco».

Tremendo trabajo el que desarrollan los «duendes de la imprenta » en esta etapa de la «guerra a la Bandera », porque su labor rebasa la de los limites de los talleres para penetrar en los teletipos de las agencias. ASI, uno tiene que enterarse por Eguin que continúa el sube y baja de la «ikurriña» en el Ayuntamiento de Llodío, o que en tal pueblo vasco la bandera de «Euzkadi» ondea en solitario, o que en tales o cuales fiestas se lanzaron gritos contra España o su Bandera, o había pancartas en las que se pedia amnistía para los etarras o en apoyo a la ETA; asi, también, uno tiene que enterarse, por casualidad, de que don Javier Arzallus, sacerdote jesuíta rebotado, presidente del Partido Nacionalista Vasco, ha coincidido con don Rafael Vera en " la colocación de la Bandera española y la ikurriña en las instituciones autonómicas vascas y en los acuartelamientos de las Fuerzas de Seguridad del Estado en el País Vasco, respectivamente, aunque no les guste a algunos sectores, lo cual significaría un reconocimiento por parte de estas fuerzas, de las comunidades y territorios autónomos». Y no es casualidad porque una y otra declaración, la de don a Rafael Vera, ¡lustre discípulo de mis ex-camaradas con José Barrionuevo y don José Ramón Onega, coinciden como las piezas de un reloj suizo y de todos es sabido que las cosas en política no ocurren casualmente, por lo que habré que suponer que mi ex Camarada don José Barrionuevo debió de hacer en San Sebastián algo más que pasearse por La Concha con una bolsa de unos almacenes que no existen en aquella ciudad.

Ya tenemos, pues, un «presunto» punto de acuerdo para terminar, por ahora, con la guerra a la Bandera, en espera de que alguien rompa fas hostilidades con la pretensión de que la «ikurriña» también debe ondear en los acuartelamientos de los tres Ejércitos, ya que «significaría un reconocimiento por parte de estas fuerzas de las comunidades y territorios autónomos» . Lo importante es dar pasos adelante mientras el Gobierno retrocede y los periódicos del pesebre ocultan, aunque las leyes y la justicia padezcan, en cumplimiento del precio de esta democracia.

Don Federico Abascal, periodista socialista que bebe en altas fuentes del PSOE escribía ayer con titular trastocado «Si unos militantes del IRA Ejército Republicano Irlandés— quemasen en Belfast una bandera británica, en Londres se calificaría la noticia, si es que llegaba a Londres, como un gesto primario de infantilismo. En el sector católico de Belfast sólo ondea, por otra parte, la bandera británica en los cuarteles del Ejército de Su Majestad la reina Isabel II. Ni un solo diputado sentiría en Westminster que el IRA, dividido en dos facciones —oficial, de raíces marxistas y provisional, de emotividad católica—, ponía en peligro la unidad de la patria al quemar uno de sus símbolos.»

Bravo invento socialista este de comparar las provincias vascongadas con Manda del Norte. Pero, el que manda, manda, lector amigo. Habrá que ír pensando, pues, en que sólo ondee «la Bandera española en los cuarteles del Ejército de Su Majestad el Rey Juan Carlos I». Y a esperar a contecimientos.

Juan BLANCO

Nota.—Dice un periódico que « un alto jefe militar que no cree en las dictaduras, muestra su desencanto con estas palabras: «Hemos jurado defender la Bandera española; la Constitución obliga a todos, ¿qué está pasando aquí con las autonomías que llevan a la independencia?»

De los inocentes es el Reino de los Cielos, «mi» alto jefe militar.

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