Autor: Contreras, Lorenzo. 
   Al habla el "lendakari"     
 
 ABC.    02/09/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Cuaderno de notas

AL HABLA EL «LENDAKARI»

LOS españoles hemos podido ser testigos del agradecimiento expresado por el «lendakari» Garaicoechea. Sus palabras han sido difundidas por todos los medios de comunicación. Oyéndolas era difícil precisar a qué atendía más el presidente vasco, si a dejar patente el reconocimiento por las ayudas recibidas con motivo de la reciente catástrofe o a no introducir en sus términos nada que pudiese ser interpretado como olvido, siquiera momentáneo, de las constantes que caracterizan a la política nacionalista. La solidaridad demostrada y admitida como tal no era atribuida a los «demás» pueblos de España, sino a los pueblos de España a secas, con lo que se evitaban «peligrosas» identificaciones. La abnegación demostrada por las Fuerzas Armadas y de Orden Público era agradecida como algo proveniente de «fuera», de fuera de lo estrictamente vasco, aunque, en su habilidad expresiva, Garaicoechea evitó la palabra «exterior», que habría sido desmesurada.

El «lendakari» antepuso al capítulo de gratitudes un cántico a la capacidad de superación del pueblo vasco, nunca, naturalmente, una alabanza al espontáneo sentido cooperativo español que hace posible esa superación concreta, al margen de otras capacidades.

Y no faltó, por supuesto, en las palabras de Garaicoechea una referencia a la posibilidad de que algún día puedan volverse las tornas y ser otras regiones o comunidades las que demanden la solidaridad general, en lo cual llevaba razón. Tanta razón como elocuente resultaba e) afán de constreñir innegables méritos a un mero ejercicio dictado por la lotería de la Naturaleza. El «hoy por mí, mañana por ti» era sutilmente subrayado.

Según noticias no confirmadas, el Gobierno francés ofreció al español una ayuda que fue amablemente declinada. Sólo hubiese faltado que la palabra «exterior» hubiese podido ser empleada por Garaicoechea con entera propiedad expresiva.

Por lo demás, la realidad trágica de estos días puede imponer un retraso en la elaboración de los Presupuestos Generales. Es evidente que restañar pérdidas oficialmente evaluadas como superiores a los quinientos mil millones de pesetas requiere sensibles modificaciones en los números del Estado.

Por primera vez en bastante tiempo, el Gobierno encuentra motivos para justificar el incumplimiento de sus previsiones. Para el retraso de los anteriores Presupuestos no pudo obviamente invocar conveniencias electorales. Pero una calamidad natural es cosa distinta. El Ejecutivo, a fin de cuentas, tiene en su «debe» algunas explicaciones que ofrecer sobre demoras relacionadas con su propio programa. Ahí está, por ejemplo, el Plan Económico Cuadrienal sin ser todavía conocido. Ahí está el Plan Energético Nacional, tan impuntual en su cita con los votantes. Ahí queda, por último, el incumplimiento del mandato constitucional sobre creación de un Consejo Económico-Social (artículo 131) que vendría ahora pintiparado para asesorar la redacción del proyecto del plan (cuadrienal) que el Gobierno debería haber remitido ya al Parlamento.

Contrarréplica

El presidente de Alianza Popular de Álava, Pedro Morales Moya, saliendo al paso de un reciente comentario mío, niega «posibles interferencias de Fraga por parte de Marcelino Oreja en e! País Vasco». Nada más saludable que el espectáculo de una armonía partidaria. Pero nada más evidente al mismo tiempo que la diferencia entre un Fraga que pide medidas excepcionales en el País Vasco y un Marcelino Oreja que las considera inoportunas.

Lorenzo CONTRERAS

 

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