Autor: Domenech, Jordi. 
 Con Jordi Pujol de intermediario. 
 En septiembre, posible pacto a tres bandas UCD-PNV-Convergencia Democrática     
 
 ABC.    12/07/1980.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

6 / ABC

NACIONAL

Con Jordi Pujol de intermediario

En septiembre, posible pacto a tres bandas UCD-PNV-Convergencia Democrática

BARCELONA (Jordi Domenech, corresponsal).

El análisis de las posibilidades de establecer una colaboración conjunta entre CD y PNV en el Congreso después de las vacaciones legislativas, colaboración que coincidiría con el regreso al Parlamento español de los diputados nacionalistas vascos —precisamente en unas declaraciones a una agencia informativa barcelonesa el señor Arzallus manifiesta la casi certeza de que se producirá esa vuelta— fue, según fuentes solventes, el principal objeto del almuerzo de trabajo que el presidente Pujol ofreció ayer al señor Arzallus. Asistieron al almuerzo el portavoz de la Minoría Catalana en la Cámara Baja, señor Roca; el consejero de Economía y Finanzas de la Generalidad y presidente del colectivo nacionalista catalán, señor Trias Fargas, y el portavoz nacionalista en la Cámara legislativa catalana, señor Alavedra.

Según circuios próximos a la dirección convergente, y aunque oficialmente se niegue rotundamente, los líderes de CD contemplan como algo más que una probabilidad la colaboración a partir de otoño en el Gobierno del señor Suárez. Ya sea a nivel de pacto legislativo con el grupo parlamentario de UCD, ya, incluso, con la integración de algunos de sus miembros en un Gobierno remodelado. Partiendo de esa hipótesis, el encuentro con Arzallus puede haber tenido la finalidad de incorporar a esta estrategia & los nacionalistas vascos. Es muy posible que el PNV no acepte por el momento un pacto formal con los centristas, pero Convergencia puede asegurar oficialmente un «condicionado» apoyo al Gabinete Suárez, siempre que éste pacte con los convergentes. De este acuerdo, lógicamente, se derivarían facilidades para el pleno y correcto funcionamiento de los autogobiernos de Cataluña y el País Vasco. Miguel Roca, con el visto bueno del honorable Pujol y de buena parte de la dirección convergente será, quizá, el político encargado de negociar los citados acuerdos.

De ahí que se analice con interés la voluntad de Convergencia de encontrar también una fórmula de acuerdo con Rojas Marcos, acuerdo que se lograría mediante una «lectura generosa» del artículo 144 de la Constitución; lectura que ponga final al contencioso autonómico en que se encuentra Andalucía desde el pasado 28 de febrero. No hay duda, por otra parte, que si, aparte de los nueve diputados de la minoría catalana, Roca puede ofrecer a Suárez un apoyo, aunque condicionado, del PNV y la superación del problema político generado con el proceso autonómico andaluz, aumentarían sensiblemente las posibilidades de llegar a un acuerdo en condiciones más favorables para la minoría catalana. En círculos bien informados no se descarta que la postura favorable de CD a que el PA pueda tener grupo parlamentario en la Cámara legislativa catalana, puede fomar parte de una estudiada voluntad de acercamiento a los andalucitas de Rojas Marcos que facilite su aceptación de la propuesta de la minoría catalana para acabar con el impasse en que se encuentra el proceso autonómico de Andalucía.

Efectivamente, nada puede comprobarse, máxime si, como parece cierto, no han existido negociaciones formales ni oficiales entre el presidente Suárez o cualquier miembro de su Gobierno o del partido centrista con CD para formalizar el acuerdo de Gobierno o parlamentario para el otoño entre ambos grupos. Antes parece lógico que, por lo menos oficialmente los organismos dirigentes de UCD decidan cuál va a ser la política de alianza de este colectivo en el más inmediato futuro. Sin embargo, los datos apuntados permiten explicitar una hipótesis política no carente de lógica, sino, por el contrario, plenamente razonable y, en cierta medida, idónea para que pueda llegar hasta 1983 con un ejecutivo que cuente con la mayoría parlamentaria suficiente como para desarrollar sin problemas insuperables un programa legislativo y de Gobierno coherente; coherencia que no sería difícil de garantizar a la opinión pública española, al tratarse de colectivos que defienden un casi idéntico modelo de sociedad.

 

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