En el secuestro de Javier Ruperez. 
 ETA hace públicas sus imposiciones  :   
 Expertos en lucha antiterrorista califican las nuevas exigencias como una "descarada operación de guerra psicológica". 
 ABC.    14/11/1979.  Página: 1,5. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

EN EL SECUESTRO DE JAVIER RUPEREZ

Expertos en lucha antiterrorista califican les nuevas exigencias como «una descarada operación de guerra

psicológica»

MADRID. (De nuestra Redacción.)

ETA político-militar dio a conocer ayer por la tarde, mediante una comunicación telefónica a la emisora Radio Popular de Bilbao, las condiciones que exige para la liberación del secretario de Relaciones Internacionales de UCD Javier Rupérez,

La organización terrorista pide por un lado, la liberación de cinco multantes etarras enfermos, detenidos en Soria, y, por otro, la creación, baje la autoridad del Consejo General Vasca, de uro Corrosión que investigue sobre las supuestas torturas policiales. Los presos, cuya puesta en libertad se exige, son:

Antonio Etxezarraga, enfermo del corazón; Domingo Irisarri. con ácido úrico en la sangre; Ignacio Aguirre, con úlcera en el intestino; Enrique Zuratuza, con tres balas aforadas en el cuerpo, y Juan Ignacio Menchaca Musuzadi. con úlcera de duodeno. Los diagnósticos sobre las supuestas dolencias de los detenidos corresponden a la propia ETA.

A esta nota no habrá respuesta oficial del Gobierno, según fuentes de la Secretaría de Estado para la Información, lo que parece indicar que el Gabinete, que sigue muy de cerca todo lo referido al secuestro, se mantiene en su postura de no negociar con la organización terrorista.

Es de destacar, asimismo, que aunque no hay confirmación oficial, la habitual reunión de los martes de la Junta de Seguridad se destinó ayer a analizar las medidas a adoptar con respecto al secuestro de Javier Rupérez.

«GUERRA PSICOLÓGICA».

A falta de respuesta oficial, expertos en lucha antiterrorista dependientes del Ministerio del Interior declaraban anoche que: «Estamos ante una descarada operación de guerra psicológica basada en falsedades como la enfermedad inexistente de algunos reclusos. Se trata de intoxicar a la opinión pública organizando lina gran campaña de propaganda en torno a un acto incalificable cómo el secuestro de un diputado representante del pueblo español.» Añadieron las mismas fuentes: «Dentro de esta campaña de intoxicación se pueden encuadrar las insinuaciones de que se han obtenido por la violencia declaraciones de reclusos que siguieron su curso normal.»

SIN RASTRO DEL SECUESTRADO

Por lo demás, cuando han transcurrido ya más de sesenta horas desde que ETA llevara a cabo el secuestro continúa sin existir el más mínimo rastro sobre el paradero de Javier Rupérez.

El extraordinario movimiento de solidaridad con el secuestrado y su familia, teñido de un fuerte sentimiento de indignación y protesta por la nueva acción terrorista, que recorrió ayer todos los ámbitos de la vida española, constituye, a falta de noticias policiales concretas, uno de los rasgos predominantes de la situación.

La contundente reacción de repulsa generada por el secuestro, contrasta abiertamente con la mínima respuesta obtenida por las organizaciones «abertzales» en la convocatoria de huelga general en el País Vasco, instrumentada a raíz de la muerte en Echarri Aranaz de un concejal de Herri Batasuna.

SIN PISTAS.—La intensa labor del poderoso dispositivo policial encargado de las investigaciones en torno al secuestro, no había dado anoche resultados positivos. Fuentes solventes no descartan la posibilidad de que se hayan producido algunas detenciones en relación con el caso en el País Vasco; pero se tiene la impresión

NO HAY PISTAS QUE PERMITAN LOCALIZAR A JAVIER RUPEREZ

Las investigaciones policiales continúan con gran intensidad, aunque sin resultados positivos

de que, hasta el momento, la Policía carece de pistas precisas.

Todo parece indicar que se ha investigado en profundidad el caudal de informaciones relacionadas con las actividades de ETA en Madrid y que la Policía ha ido acumulando en los últimos tiempos. En este sentido, especialistas de la Brigada Operativa están sometiendo a un estudio minucioso todos los datos concernientes. ai atentado contra el diputado Gabriel Cisneros. Se tiene la convicción de que el secuestro de Javier Rupérez: no es sino una nueva aversión» de aquel intento que resultó frustrado, aunque el señor Cisneros resultara gravemente herido.

Sin embargo, las pesquisas realizadas ahora, si bien han servido para desvelar aspectos aislados de ETA (p-m), como el descubrimiento en Madrid de un piso franco» no han aportado datos concretos que permitan abrigar esperanzas de una solución policial del hecho a corto plazo.

Los investigadores se centran ahora en los indicios, más "bien escasos por otro lado, recosidos en el lugar donde fue encontrado el coche de Javier Rupérez. Aparte de las huellas dactilares sobre cuya importancia nada ha trascendido, se sabe que la actuación de los perros no dio resultados positivos. Al parecer, los animales perdieron el rastro a unos cien metros de donde se hallaba el vehículo; es decir, en el lugar en que el secuestrado fue, presumiblemente, introducido en el coche preparado por la organización, probablemente uno más de los varios utilizados hasta llegar a la «cárcel del pueblo», donde en estos momentos puede estar encerrado Javier Rupérez, Respecto a la posible ubicación del escondite las hipótesis que se barajan son asimismo muy variadas. Por un lado, se piensa que, por razones de facilidad táctica, la organización podría haber optado por ocultar al secuestrado en Madrid, donde se sospecha que dispone de una infraestructura suficiente. Pero tampoco puede descartarse la posibilidad de que haya sido trasladado al País Vasco, o a cualquier otro lugar, ya que los activistas tuvieron tiempo para hacer el viaje sin complicaciones antes de que el hecho fuera denunciado.

AMPLIA RESONANCIA POLÍTICA

El secuestro de Javier Rupérez ha tenido, como decíamos, una amplia resonancia política, y ha motivado una general condena por parte de políticos y diplomáticos españoles y extranjeros, así como de oíros estamentos públicos. En este movimiento de solidaridad y protesta suscitado por el secuestro, se puede percibir una clara identificación o, cuando menos, un apoyo sin reservas a la postura adoptada por el Gobierno en el sentido de no ceder ante ningún chantaje de los terroristas.

El propio hermano del secuestrado, Ignacio Rupérez, señalaba ayer, cuando aún no se conocían las nuevas exigencias de los terroristas: «Comprendemos la actitud del Gobierno y, hasta cierto punto, compartimos la necesidad de no poner en un aprieto la dignidad y la respetabilidad del poder político, pero haremos todo lo posible para que Javier sea liberado».

 

< Volver