Autor: M. J. C.. 
 La nueva regulación del olivar. 
 Caprichosa y sectaria  :   
 Unión de Olivar Español. 
 El Alcázar.    17/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

La nueva regulación del olivar

«Caprichosa y Sectaria»

UNION DEL OLIVAR ESPAÑOL

«Puede provocar una paralización del sector»

«Con estas normas sólo el 10 por ciento del olivar será rentable»

«Cada cual decidirá si recoge o no el fruto»

«La nueva regulación del Gobierno para la próxima campaña olivarera, que empezará a regir en 1978, es

caprichosa y sectaria.» Así ha calificado la Unión del Olivar Español, a través de su portavoz, José

Bautista de la Torre, las nuevas medidas que afectan a este sector, sumamente conflictivo.

El Real Decreto, que ordena la campaña olivarera establece el precio de garantía para el aceite de oliva en

96 pesetas el kilo, en origen y en el mercado, entre las 115 y las 120 pesetas el litro.

Gran desmoralización

—Los precios marcados son francamente míseros, porque los costes son superiores al beneficio. Esto va a

provocar una paralización del sector aún más amplia de la que ya existe. Creo que es el momento de

mayor desmoralización que hemos visto en el campo. Siempre ha sido mal comprendido, no se manejan

precios reales, sino políticos y ha sufrido la manipulación política y la falta de realismo. Esto arranca de

la situación inmediata de post-guerra, en que el olivar se tuvo que sacrificar porque era un producto de

exportación, que aportaba divisas. Ha estado siempre totalmente intervenido, y en 1962-63 se produce la

catástrofe, cuando ingresa la soja norteamericana en forma solapada, como regalo a Caritas. Ellos siguen

manipulando esta riqueza olivarera; España es el mejor cliente del aceite de soja y el más importante

centro de manipulación de esta grasa, sin producir ni un gramo. Desde 1974, a los españoles nos ha

costado mucho mantener un comercio ficticio, primando la soja, para hacer competencia desleal a nuestro

aceite y gravando además todo lo que hemos exportado.

Sólo será rentable el 10 por ciento del olivar

—La nueva política parece apuntar a la reordenación del sector, sustituyendo las explotaciones de baja

rentabilidad por otros cultivos.

—Con las nuevas medidas, solamente el 10 por ciento de las explotaciones resultarán rentables, y un 90

por ciento deficitarias. De seguir así, se daría una desaparición de comunidades valiosas que alientan

alrededor del olivar. Cuando se habla de los olivares se piensa en los latifundios, sin tener en cuenta que

éstos son prácticamente inexistentes. Los grandes olivareros son el 1,5 por ciento del total y hay 600.000

familias que viven y trabajan en él. Creo que es injusto que el Ministerio de Agricultura pretenda

sacrificar una vez más este sector, que, suponiendo el 11 por ciento de las superficies de cultivo, aporta la

tercera parte de las rentas agrarias de España.

—¿Qué soluciones aportarían a la falta de rentabilidad de gran parte del olivar?

—Hubo un intento de regulación, hecho desde la oficina por técnicos que no consultaron al olivarero.

Según esto, olivar marginal en España eran 120 millones de olivos, que debían desaparecer. El cálculo de

rentabilidad no se hacia con realismo y no se pensaba en mejoras, ni en aumentar el rendimiento. El plan

de calidad no se ha hecho, y el aceite virgen, el español no lo conoce, pues entra en manos de

manipuladores, que lo utilizan para enriquecer otros aceites... Hay que tener además en cuenta, que estas

zonas, donde se producen aceites fabulosos, no pueden dar mas que olivo, producción que es un milagro

vegetal en esta zona. Nuestra propuesta había sido de 153 pesetas el kilo, como costo real, pero se había

llegado a un acuerdo de 132 pesetas, con lo que sólo un 40 por ciento del olivo resultaría marginal, pero

susceptible de mejora a base de un plan de calidad y una política adecuada.

Peligro de paralización

En estos momentos los olivareros, desconcertados por las perspectivas, se han reunido para estudiar el

tema.

—¿Cuál ha sido la reacción entre los olivareros?

—Aparte de la sorpresa, ya que no podíamos preveer esto, nuestra respuesta será denunciar públicamente,

como ya lo hemos hecho, las consecuencias lamentables que se acarrearán. Cada cual será libre de

recoger o no la aceituna, pero existe un peligro de paralización, ya que nunca se ha visto mayor

desmoralización y abandono.

M. J. C.

 

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