Garaicoechea, en el primer aniversario del referéndum vasco. 
 El título de "gobernador general" es una puñalada gitana     
 
 Diario 16.    28/10/1980.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Garaicoechea, en el primer aniversario del referéndum vasco

El título de «gobernador general» es una puñalada gitana

Con aire cansado y decepcionado, el presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaicoechea, desgranó los diferentes problemas de Euskadi, en sus aspectos económicos, políticos y de seguridad, en el primer aniversario del referéndum vasco. De forma concreta rechazó el tratamiento de «gobernador general» para Marcelino Oreja y lo calificó de «puñalada de gitano» durante unas declaraciones efectúadas a la agencia Efe.

—¿Cree usted que en el actual Gobierno de la UCD, y más en concreto el presidente Suárez, existe una voluntad decidida y firme de desarrollar el Estatuto?

—Suárez me ha asegurado una y mil veces esa voluntad de desarrollar el Estatuto. Lo que pasa es que cada uno tenemos a veces diferente concepción de lo que es hacer las cosas pronto y bien.

Yo temo que con la generalización, a veces artificiosa del planteamiento autonómico a pueblos en los que no existía, se haya complicado notablemente el problema. Y, ojo, esto no significa infravalorar los problemas de nadie: lo que ocurre es que éstos son diferentes.

Nosotros podemos tener un sentimiento nacional vasco, de raíz histórica, que demanda un autogobierno inevitable. Otros pueden tener un problema endémico de subdesarrollo económico, por ejemplo, en el que tengamos que volcarnos todos con auténtico espíritu solidario, y tan serio es lo uno como lo otro. Lo que puede ser peligroso es decir «caté para todos», porque en ello se encuentran razones o pretextos para que la solución, generalizada, resulte imposible.

Contra el tratamiento a Oreja

—El reciente nombramiento de Marcelino Oreja como gobernador general del País Vasco, ¿puede contribuir de una forma política a un mayor entendimiento entre Madrid y el Gobierno vasco, y, en definitiva, al desarrollo estatutario?

—Puede y debe contribuir, pero se ha comenzado muy mal. El término «gobernador general», dicho sea

con todos los respetos y separando la consideración personal que me merece Marcelino Oreja, es una puñalada de gitano, teniendo en cuenta que ni se nos ha consultado el término, que aparece en la ley como «delegado» de la Administración Central, cuando nosotros estábamos propugnando la desaparición de los Gobiernos Civiles.

—Usted se ha mostrado últimamente pesimista a la hora de hablar de la pacificación. ¿Qué vías vislumbra en estos momentos el lendakari para conseguir la paz y acabar con la violencia?

-Para mí no hay más remedio que conseguir que nuestro pueblo se sensibilice plenamente contra el horror de la violencia y que el Gobierno vasco, provisto de los medios indispensables de su propia Policía, dirija

con energía la voluntad de todo un pueblo a través de la aplicación de la ley de forma inexorable.

«Estoy muy triste»

Si entre tanto se produce una oportunidad de hacer la paz, previo cese de la violencia, dando un paso histórico, en vez de sufrir un largo y penoso proceso, mejor que mejor. Pero cada vez lo veo más difícil.

—Por último, ¿cuál es el estado de ánimo del presidente Garaicoechea al iniciarse el segundo año de vida política con el Estatuto de autonomía?

—Mire, estoy muy triste, porque estos días hemos vivido las jornadas más dramáticas imaginables. La tragedia de Ortuella y los asesinatos y secuestros de estos días me hacen sentir una enorme tristeza, que se une a las de los más directamente afectados por tales desgracias.

Euskadi reaccionará, y aunque nosotros tengamos que jugar el difícil e ingrato papel de esta transición, bendito sacrificio, si otros nos pueden suceder, dirigiendo un país organizado y recuperado de sus heridas.

 

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