Autor: Dávila, Carlos. 
 Mientras Herri batasuna pide que se deckare "persona non grata" al presidente. 
 El viaje de Suárez evidencia las contradicciones del PNV     
 
 ABC.    11/12/1980.  Página: 1,4. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

Mientras Herri Batasuna pide que se declare «persona non grata» al presidente

El viaje de Suárez evidencia las contradicciones del PNV

SAN SEBASTIAN (Carlos Dávila, enviado especial).

Este viaje presidencial está prendido con alfileres por la irresponsabilidad de unos y el apresuramiento de otros. Todo el protocolo, delicado y sutil, ha estado a punto de saltar en mil pedazos con la ausencia del diputado general de Vizcaya, Macuá, que ha faltado al almuerzo que él mismo había preparado y hasta defendido, como explicaré, en la sede de la propia Diputación Foral. Arzallus, poderoso y soberbio en su propia prestancia política, había luchado hace días para suprimir esta simple cortesía gastronómica.

Macuá, que según digo se negó a cumplir con la sugerencia de) presidente del Euskadi Buru Batzar, ha dado la espantada en su misma casa y, al final, ha tenido que llegarse Garaicoechea desde Vitoria para salvar la situación. Así, el «lendakari», e) más sensato de los ejecutivos nacionalistas, ha tenido que sustituir a un diputado .general; toda una pirueta en el escalafón jerárquico del PNV, que ha servido sin embargo y en última instancia para que Adolfo Suárez se sentara a la mesa.

Esta anécdota, que tiene valor ejemplarizante, sirve para entender la tremenda ambigüedad de este partido que ahora mismo negocia con e) Gobierno central como sumo representante democrático del pueblo vasco. Un partido que tiene poco de colectivo o agrupación política y mucho de movimiento espiritual, étnico, cultural y sociológico. El PNV conversa en sesiones febriles con el Gobierno de Madrid, y al tiempo presiona desde el Poder municipal —los Ayuntamientos en paro— para obligar a la flexibilización de las cuestiones. El PNV afirma también que su postura es de plena responsabilidad, y para demostrarlo convoca una manifestación, en el último momento afortunadamente abortada, que tiene por único objetivo actuar sobre las conciencias de los que en las tres Comisiones paritarias (transferencias, conciertos y Policía) tratan de llegar a un acuerdo satisfactorio.

APOTEOSIS DE LA CONTRADICCIÓN

Esta es, según parece, la apoteosis de la contradicción, el desencadenamiento del combate bifrontal anteriormente contenido que sostienen por una parte los vizcaínos de Arzallus y por otra los gobernantes de Vitoria, tecnócratas los más, imbuidos en la esperanza de ordenar la vida política de una comunidad hoy difícilmente sostenible. Garaicoechea, encerrado en su precioso bunker» de Ajuria Enea, templa las gaitas estridentes que se inflan en Bilbao e intenta por todos los medios desempeñar un papel moderador que casi nunca se le reconoce. El «lendakari» es, a mi juicio, el arbitro que está salvando del naufragio este viaje de Suárez al País Vasco, a base de mediaciones, sutilezas y mil discusiones de despacho. Ayer mismo, cuando al final tuvo noticia de la postura intransigente de los Ayuntamientos, en huelga de brazos caídos, quedó, según se ha sabido, prácticamente estupefacto: nadie le había ofrecido información anticipada, nadie tampoco había tenido la gentileza de anunciarle una tal y desmesurada medida de presión. Sin embargo, y por extraño que parezca, él es el jefe de la Delegación negociadora vasca. Arzallus, tras su visita a Suárez, ha justificado el desconocimiento de su presidente con estas palabras: «Yo también lo supe cuando la cosa estaba en marcha.»

SE ESPERAN RESULTADOS

A propósito del viaje de Suárez

Garaicoechea, entre la responsabilidad de gobernar y la actitud de Arzallus

¿Quién, sin embargo, concibe que una iniciativa de este grueso calibre se articule por generación espontánea? ¿Cómo Xabier Arzallus defiende una tal irracionalidad asegurando que «sólo se trata de conseguir los conciertos»? Es muy difícil, lo sé, responder con una aproximación moderada a estas cuestiones, pero parece que una vez más se ha intentado desarrollar un doble juego peligroso e insensato que poco dice de la madurez de una organización de tanta incidencia popular como el Partido Nacionalista Vasco. No creo que la doble presión ejercida en las últimas veinticuatro horas haya tenido efectividad en el aceleran evidente que se ha observado en las conversaciones habidas en tres niveles. No lo creo, pero tampoco podría negarlo, porque resulta imposible sustraerse de un clima de tensión que abraza hasta ahogar los argumentos de los negociadores. Lo cierto es que ya se esperan resultados precisos en las próximas horas. Si en los últimos momento no existe otro parón, posibilidad no desdeñable dé antemano, el acuerdo sobre la Policía autónoma, que ya había quedado listo para sentencia parlamentaria e) pasado jueves, podrá, al tina!, ser suscrito por ambas partes.

Martín Villa se sentó ayer en la mesa de discusiones con una propuesta que, según toda la información, ha servido para deshacer el gran tapón de la semántica a que ya nos hemos referido.

 

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