Autor: Sanz Jarqué, Juan José. 
 Problemática agraria y soluciones. 
 Cerca del 40 por 100 de las tierras labradas son cultivadas indirectamente  :   
 La clase de arrendamiento es distinta en cada región de España. Las leyes vigentes no sirven a las exigencias sociales de nuestro tiempo. 
 Ya.    08/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ECONOMÍA

Problemática agraria y soluciones

Cerca del 40 por 100 de las tierras labradas son cultivadas indirectamente

La clase de arrendamiento es distinta en cada región de España • Las leyes vigentes no sirven a las

exigencias sociales de nuestro tiempo

¿Qué pasa con los arrendamientos rústicos? ¿Cuál es la realidad sociológica de los mismos en España?

¿La legislación que los rige sirve a los fines que dicha institución debe cumplir? ¿Qué debe hacerse?

Estas son, entre otras, las preguntas que sobre arrendamientos están en la calle. El tema no es privativo

nuestro, sino de todos los países, en que la tierra es objeto de tráfico jurídico e instrumento principal y

básico, rampa de lanzamiento diríamos, para el desarrollo económico-social de los pueblos, según el

sistema de la iniciativa privada y1 de la libre empresa. Por ello el problema de los arrendamientos ha sido

especialmente tratado en el reciente Congreso Europeo de Derecho Rural, que ha tenido lugar en

Valencia, con representantes de casi todos los países de Europa, del área mediterránea y de Iberoamérica.

El arrendamiento como institución al servicio de la agricultura presenta una aguda problemática, que

trasciende del orden privado al orden social y público y, en consecuencia, a la política y gobierno de los

pueblos; ello en mayor o menor grado, según la extensión que de hecho presenta en cada país.

De una parte, permite disfrutar de tierras de cultivo a quienes quieren dedicarse profesionalmente a la

agricultura, es decir, a ser agricultores, sin endeudarse ni distraer cantidades de dinero que necesitan para

completar su explotación y organizar su empresa, facilitando también la ampliación de las explotaciones

existentes y la mejora de las estructuras agrarias de tierras de minifundio y aun de superficies no

cultivadas.

De otra parte, en sentido contrario, dificulta la estabilidad de la empresa por el carácter temporal del

contrato, encarece la producción y la rentabilidad por el precio o renta que lleva inherente y dificulta la

acción empresarial en cuanto a mejoras, inversiones, etc.

UNA AGRICULTURA PLURAL

En España, la realidad sociológica que presentan los arrendamientos rústico no es uniforme ni

homogénea, porque, como se ha dicho repetidamente, nuestra agricultura es varia y multiforme en la

estructura social que la misma presenta. No sólo en el clima y en la orografía, sino que también en la

estructura de la propiedad y la tenencia de 1a tierra, tenemos en España muchas agriculturas, tantas como

regiones y aun como comarcas, podríamos decir, por lo que de futuro una adecuada política regional será

de gran utilidad.

Sin agobiar con datos estadísticos, por no ser de este lugar, podemos decir de modo general que en

España la tierra cultivada, de modo indirecto, arrendamiento y aparcería principalmente, asciende a cerca

del 40 por 100 de las tierras labradas, no de toda la propiedad; pero su importancia en extensión, intensi-

dad y clase de arrendamiento es distinta en cada una de las regiones españolas. Así, en Andalucía,

Extremadura, Castilla y Aragón abundan los arrendamientos extensivos ordinarios, con tendencia a

disminuir, habiendo desaparecido de hecho los arrendamientos especialmente protegidos, porque los

arrendatarios en su mayor parte han emigrado; en Cataluña casi no existen, al igual que en Galicia, en

cuya región, amén de que los forastarios se han convertido en propietarios, lo difícil para los

arrendatarios, de modo general, no es sacar los arrendatarios, sino encontrar agricultores para cultivar sus

tierras, y en la región valenciana y de Levante en general, por el contrario, existen muchos

arrendamientos de naturaleza especia1, los llamados arrendamientos históricos, que subsisten desde

tiempo inmemorial, transmitidos de generación en generación entre familias de agricultores, que han

puesto en cultivo gran cantidad de tierras de regadío, en una agricultura de cultivos de artesanía y de pri-

mor, base de una clase profesional de agricultores y huertanos ejemplo y admiración de todo el mundo.

Cierto que en muchos países, esto es, en muchos pueblos y comarcas, los arrendamientos se rigen por la

costumbre y la libre voluntad de las partes; éstas cumplen y siguen lo pactado según lo vienen haciendo

tradicionalmente sus mayores, sin preocuparse de más. No saben de la ley ni les preocupa.

Pero ¿las leyes vigentes, de modo general, sirven a la relación arrendaticia según la naturaleza de la

institución y las exigencias sociales de nuestro tiempo? Sinceramente, creemos que no. Ni el Código

Civil, ni la ley de 1935, ni las posteriores leyes de 1940,1942 y de acceso a la propiedad de 1954, ni el

reglamento de 1959 sirven adecuada y eficazmente para regir en justicia las relaciones arrendaticias de la

agricultura actual. Han variado los supuestos que dieron lugar a su promulgación; las circunstancias son

otras y las necesidades a que deben atender son distintas. Por ello se requiere una nueva normativa que,

respetando la naturaleza de la institución arrendaticia, se promulgue sobre la realidad sociológica vigente

y sirva al futuro inmediato y previsible.

Sin pretender dogmatizar ni aun siquiera recomendar nada, pues entendemos que en el quehacer de la

política agraria y aun, de la política económico-social, las personas responsables y cada grupo político

tendrán ya elaborado su propio programa, si queremos ofrecer, por su oportunidad, algunas de las

conclusiones que al efecto se acordaron en el Congreso Europeo de Derecho Rural que acaba de cele-

brarse en Valencia:

1.ª "Que el arrendamiento puede representar un Instrumento útil para el progreso de la agricultura,

siempre que se asegure al arrendatario: a) la utilización de la finca por un tiempo bastante largo, que le

consienta el empleo de los capitales necesarios para la organización de la explotación; b) la contención

del canon o merced arren- daticia, de tal modo que no absorba una parte demasiado grande del

rendimiento de la finca, teniendo también en cuentael riesgo de los años o coyunturas desfavorables; c)

poderes de iniciativa en la gestión de la explotación y en la mejora de la finca, que le consientan razona-

bles posibilidades de decisión."

2.ª "Que, al objeto de favorecer la difusión del arrendamiento, se ponga el máximo cuidado en alcanzar el

justo punto de equilibrio entre los intereses del arrendador y del arrendatario y la certidumbre de los

derechos de las partes y que se estudien medidas que fomenten la concesión de tierras en arrendamiento,

teniendo en cuenta en este sentido las orientaciones de la CEE, todo para lograr la sustitución de los

agricultores de edad avanzada por otros más jóvenes y una dinámica más rápida del arrendamiento

complementario."

Juan José SANZ JARQUE

 

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