Autor: Abasolo Martínez, José Antonio. 
   Los dos guardias civiles heridos en Álava siguen graves     
 
 El País.    13/11/1979.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

NACIÓNAL/13

Los dos guardias civiles heridos en Álava siguen graves.

JOSÉ A. ABASÓLO, Vitoria

Los dos guardias civiles heridos de bala a las 23.45 horas del pasado sábado en las inmediaciones de la casa cuartel de dicho cuerpo en Salvatierra (Álava), seguían ayer en el hospital militar de Vitoria, y según se informó sus lesiones evolucionan favorablemente, aunque dentro de la gravedad que las mismas revisten, sobre todo las de Manuel Carrasco, natural de León, que en el parte de ingreso se calificaban de gravísimas. Antonio Alvarez se recupera de sus lesiones graves.

A consecuencia de los controles que se establecieron en la carretera nacional Madrid-Irún y en la de Alsasua a Pamplona, minutos después del atentado contra estos guardias civiles, un vehículo que, según fuentes oficiales, no respetó un control policial en Echarri-Aranaz (Navarra), fue tiroteado, resultando muerto uno de sus ocupantes, que era concejal del municipio de Lacunza (Navarra). Sin embargo, el vehículo robado que utilizaron los autores del atentado de Salvatierra (Álava), un GS matrícula NA-8647-I, fue localizado en dirección opuesta a donde se colocaron los controles, es decir, en dirección a Irún, en un punto intermedio entre Salvatierra y Vitoria.

El atentado se produjo cuando tres guardias civiles muy jóvenes, que acababan de finalizar su preparación en la Academia de la Guardia Civil, y se habían incorporado a su destino en Salvatierra en julio pasado, realizaban una ronda alrededor del cuartel. Los autores de los hechos estaban escondidos tras unos bancos de una pequeña plaza que hay dando a la parte posterior del cuartel. Se parapetaban también tras turismos aparcados. La noche del sábado fue particularmente fría en Álava, por lo que el lugar estaba desierto.

Cuando la ronda dio la espalda a los atacantes, éstos comenzaron a disparar sobre la misma, de manera simultánea y con sendas metralletas. En el lugar se recogerían poco después 74 vainas del calibre nueve milímetros Parabelum marca SFI-77. Los disparos alcanzaron únicamente a dos guardias civiles, ya que los componentes de la ronda no iban juntos, sino distanciados. Inmediatamente después de disparar, los tres agresores se introdujeron en el coche antes citado, donde esperaba al volante una cuarta persona.

Manuel Carrasco recibió en el cuello el impacto de una bala rebotada en el suelo; otros disparos le alcanzaron en el hombro derecho y la cadera. Sus lesiones en el cuello son muy graves. Su compañero recibió tres disparos en las piernas.

 

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