Funeral por el guarda asesinado en Oyarzun     
 
 Diario 16.    14/11/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Funeral por el guarda asesinado en Oyarzun.

San Sebastián (Corresponsal) - El cadáver de Fernando Rodríguez Espinóla, guarda forestal que resultó muerto a tiros el pasado lunes cuando se encontraba en el interior del bar IruBide, de la localidad guipuzcoana de Oyarzun, fue trasladado a la localidad de Constantina, de donde era natural, y en donde recibirá sepultura.

En la iglesia de la citada localidad tuvieron lugar ayer martes, a las seis de la tarde, los funerales por su eterno descanso.

Fuentes policiales han informado que el calibre de los casquillos encontrados en el lugar del atentado eran de 9 milímetros Parabellum.

El guarda forestal de leona, Fernando Rodríguez Espinóla, se encontraba apoyado en la barra en compañía de un amigo en el interior del bar Iru-Bide, de Ovarzun, cuando se produjo el atentado que le ocasinó la muerte en el acto.

Según ha manifestado el propietario del citado bar, «en el momento en que se produjeron los disparos había bastante gente en el bar, unos jugaban a las cartas en las mesas y otros estaban en la barra bebiendo».

«Exactamente —añadió— no sé cuántas personas habría en la barra en ese momento, porque yo estaba en la cocina, pero sí sé que él estaba en compañía de un amigo.» Asimismo, el dueño del bar manifestó que Fernando Rodríguez «acostumbraba a venir más o menos a la misma hora a tomar un vino antes de ir a casa de la patrona, que la tiene cerca de aquí.»

«Fernando -dijo finalmente— era un hombre majo, que se relacionaba con todo el mundo y que no se sabía que tuviera problemas de ningún tipo.»

Encontrado el vehículo

El automóvil utilizado en el atentado que costó la vida al guarda forestal de leona, Fernando Rodríguez Espinóla, un Seat 124, matrícula de Z-6647-J, fue encontrado por la Policía a primeras horas de la tarde de ayer en la localidad de Rentería.

El citado vehículo su sustraído a su propietario, I.J.C., viajante de profesión, a punta de pistola cuando se encontraba estacionado en el aparcamiento de unos grandes almacenes de la misma localidad de Rentería.

Dos individuos armados con una pistola, con la que le amenazaron, le condujeron hasta un monte cercano a Oyarzun. Allí les esperaba una tercera persona. Una vez en el lugar le ataron con cadenas a un árbol, hecho lo cual huyeron con el cohe sustraído.

El viajante fue encontrado por un vecino de Oyarzun con posterioridad al atentado.

 

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