ABC en Roma. 
 Crisis en el Partido Comunista Italiano  :   
 Berlinguer teme ser desplazado de la antecámara del Poder por una coalicción democristiana-socialista. 
 ABC.    01/02/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

MADRID, MARTES 1 DE FEBRERO DE 1977 NUM. 22.098 QUINCE PESETAS

EDICIONES URGENTES, 16 PESETAS

ABC

ABC EN ROMA

CRISIS EN EL PARTIDO COMUNISTA ITALIANO

Berlinguer teme ser desplazado de la antecámara del Poder por una coalición democristiana-socialista

ROMA, 31 (Crónica de nuestro corresponsal, por teléfono.) La posibilidad de que pueda resquebrajarse o

romperse la estrategia del Partido Comunista italiano de llegar al Poder paso a paso, así como los

fermentos internos dentro del Partido, han llegado a preocupar al secretario general del mismo, Enrico

Berlinguer, líder y ejecutor del «nuevo comunismo», o mejor conocido por el eurocomunismo.

¿Qué ocurre dentro del P. C. I.? Esta es la pregunta que muchos se hacen en Italia, sobre todo después de

conocer el duro y amenazador discurso pronunciado en Milán por Berlinguer.

Berlinguer acusa de «ligereza infantil», de «error grave», a las fuerzas políticas que pretenden mandar

nuevamente a la oposición al Partido Comunista. Estas fuerzas políticas —especialmente democristianos

y socialistas— han manifestado su interés en llevar a cabo la formación de un Gobierno de coalición entre

cristianodemócratas y socialistas, excluyendo a los comunistas. Actualmente los comunistas se abstienen

en un Gobierno monocolor democristiano, al igual que otros cuatro partidos. El objetiva del P. C. I. es

llegar a la formación comunista pide «sagacidad y realismo», eme quiere decir dar al país una guía

«autorizada y democrática en sentido pleno», y esto sólo se obtiene con la «decisiva presencia» del P. C.

I.

En Italia, los comunistas ostentan una especie de monopolio de interpretación teórica y práctica de la

democracia, la cual pasa a su estado puro, después de diversas purificaciones, cuando el Partido ha

llegado a una posición hegemónica en la sociedad.

En su discurso, el secretario del P. C. I. ha puesto de relieve la necesidad de sacrificios en el momento

actual de crisis económica: «La austeridad es una necesidad, pero también una ocasión» para construir

una sociedad «más democrática». El «centralismo democrático» dentro del partido garantiza una «vida

democrática intensa».

LOS DISIDENTES.—En cuanto a los intelectuales disidentes en los países comunistas europeos,

Berlinguer ha dicho que los comunistas italianos están dispuestos a «criticar ciertos aspectos no liberales

de los regímenes políticos de algunos países del Este europeo». Pero «respondemos no a los que quisieran

llevarnos a la ruptura con otros partidos comunistas». En otra ocasión, Berlinguer ya dijo, hace unos

meses en Nápoles, que su partido es, y seguirá siendo, un partido comunista, no una social democracia.

Algunos observadores, analizando el discurso de Berlinguer, señalan que afloran en este partido las

incertidumbres y contradicciones de su ambigua posición actual. Berlinguer actúa como moderador

general en una doble corriente existente en el partido entre quienes quieren llegar al Gobierno

rápidamente, abandonando algunas de las tesis más clásicas del marxismo teórico, y los que siguen fieles

a Moscú reconociendo al P. C. U. S. como el partido guía y modelo del socialismo. En el ámbito de los

disidentes soviéticos, ambas posiciones se contraponen en el P. C. I, al igual de cuando se trata de aceptar

ciertas medidas de austeridad propuestas por el Gobierno democristiano, sin la contrapartida de

transformar profundamente, en sentido socialista, esta sociedad. La política del paso a paso de Berlinguer

parece que empieza a agrietarse. Así, el dirigente comunista Chiaromonte, recordando las metas del

partido, ha pedido a los militantes que se dejen guiar siempre por «los grandes hombres de nuestro

partido», una clara alusión a mantener su apoyo a Berlinguer.

El diario conservador de Roma «II Tempo» dedica un editorial hoy al discurso de Berlinguer titulado: «El

eurostalinismo», preguntándose desde cuándo un partido que cuenta sólo con la tercera parte de los votos

puede reclamar el Gobierno de un país, incluso en actitud amenazadora.

SOCIALISTAS. — La operación política a la que se asiste en estos momentos es la de una tensión interna

en el Partido Socialista, entre los viejos y los nuevos líderes. El secretario del P. S. I., Bettino Craxi, ha

reafirmado que hoy hay que llegar, como piden los comunistas, a un Gobierno de emergencia con la

participación de todos los partidos, pero que a medio plazo la estrategia conduce a un Gobierno de Frente

Popular. Esta posición no es bien aceptada por los viejos líderes del P. S. I., como Giacomo Mancini y

Francesco di Martino, que han abierto ya algunos contactos con 1» Democracia Cristiana para estudiar las

posibilidades políticas existentes en una posible fórmula del bicolor D. C.P. S. I. Nada hay hecho por el

momento, pero Berlinguer está alarmado. Hoy por hoy, el Gobierno monocolor de Andreotti no está en

peligro, pero su precariedad (vive gracias a las abstenciones) hace pensar a los políticos en fórmulas de

recambio que todavía no han madurado.—INTERINO.

(Crónica de Moscú en pág. 24)

 

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