Autor: Egurbide, Peru. 
 Llega hoy al medio día acompañado de cinco ministros. 
 Suárez hablará de ETA y del Mercado Común en París     
 
 Diario 16.    26/11/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

Diario16/26-noviembre-79

NACIONAL

Llega hoy al mediodía acompañado de cinco ministros Suárez hablará de ETA y del Mercado Común en París

Al mediodía de hoy llega a París Adolfo Suárez, en visita oficial de dos días de duración, con los temas de la ETA y el Mercado Común en su agenda de asuntos muy importantes.

Acompañan al jefe del ejecutivo español los ministros de Asuntos Exteriores, Economía, Comercio, Industria y Relaciones con las Comunidades Europeas.

Suárez se alojará en la sede de la Embajada de España, almorzará con Giscard d´Estaing y se reunirá a solas con el primer ministro galo, Raymond Barre, en su primera jornada parisiense.

París (PERÚ EGURBIDE, enviado especial) — Las valoraciones contradictorias que españoles y franceses hacen de los dos grandes bloques de temas —políticos y económicos—, que se plantearán durante la estancia del presidente español en París, abren un interrogante sobre su desenlace, e incluso permiten prever la posibilidad de un bloqueo.

Altas fuentes de la Administración española insinuaron en días pasados que el aspecto económico no es primordial en este viaje, al que, sin embargo, concurren nada menos que cuatro ministros del ramo. Por su parte, las fuentes del Gobierno francés, que han glosado la visita de Suárez, se han referido a una agenda .cargada exclusivamente de temas económicos.

Mientras, el primer ministro, Raymond Barre, rechazaba de plano una pregunta sobre el tema terrorismo que le planteó la agencia Efe, otras fuentes despolitizaron un tema como el del ingreso de España en la CEE, que, al menos en Francia, sigue teniendo repercusiones evidentes de política interior.

Todo ello permite prever que la delegación española llegue a París con el problema ETA, por delante, y que los franceses no quieran sacar el diálogo de los límites de una problemática económica que consideran adversa a sus intereses, pese a que el déficit del comercio bilateral no es dramático para los galos, pues no alcanza el millón de dólares.

ETA, problema de España

Parece difícil, por ello, que la insistencia española en el problema del terrorismo vaya a encontrar satisfacción por parte de Francia, al término de este viaje. Tras las únicas colaboraciones parciales, que el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, consiguió durante su imprevista visita a París, enero de este año, las recientes declaraciones del presidente Valéry Giscard d´Estaing en su gira por el sudoeste francés parecen dejar sentado definitivamente el hecho de que el problema ETA es, para Francia, una cuestión estrictamente interna de España.

Giscard vino a decir, en efecto, en términos particularmente duros, que si el Gobierno español no es capaz de resolver sus problemas, Francia debe apartarse, y centrarse en los temas que le afectan directamente.

En ese contexto, la visita de Suárez a París —que en opinión de los franceses llega con un año de retraso— va a producirse en circunstancias especialmente difíciles para el diálogo, desde el momento en que el secuestro de Javier Rupérez subraya la preocupación que hoy eclipsa cualquier otrá agenda del Gobierno español.

Pero el denso temario de cuestiones bilaterales hacia inevitable esta visita, entre cuyos objetivos primordiales cabe indicar la consolidación de Adolfo Suárez en el papel de primer negociador español frente a cualquier país, de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución española. Es conocida la predilección de Giscard por los contactos directos con el Rey Don Juan Carlos, quien, como Monarca constitucional, carece de facultades ejecutivas.

Mercado Común

Con respecto al ingreso de España en la CEE, el segundo gran tema de estas conversaciones, subsiste la divergencia hispano-francesa en cuanto a la duración

del periodo transitorio, tras la adhesión, que España espera ver realizada para 1983. Suárez insistió recientemente en su deseo de que dicho periodo no se extienda por más de cinco años. Y Raymond Barre reafirmó el viernes que Francia considera que un régimen transitorio de diez años sería más adecuado.

Ello quiere decir que Francia insistirá en condicionar el ingreso español a una reforma de la política agrícola de la CEE, y precisamente en un momento en el que la política comunitaria francesa no parece particularmente flexible, como demuestran las escasas facilidades dadas por el Gobierno galo a Inglaterra en este tema durante la última visita de Giscard a Londres.

Es de suponer que la problemática del ingreso español en la Comunidad sea tratada al más alto nivel durante la comida de trabajo que reúne hoy en el Elíseo al presidente francés y su primer ministro, Raymond Barre, con Adolfo Suárez, el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, y el responsable español de las Relaciones con la CEE, Leopoldo Calvo-Sotelo.

La pesca y la situación de los emigrantes españoles en Francia son dos temas mayores en la agenda bilateral de la parte española. Las negociaciones pesqueras hispano-francesas han sido siempre difíciles desde la adopción, por parte de la CEE, del límite territorial de las 200 millas marinas, que, pese a los acuerdos vigentes, mantienen en una situación de inactividad relativa a la flota española del Cantábrico.

En el tema de la emigración, portavoces galos autorizados han prometido mejoras sustanciales, que podrían ir hasta la equiparación de los emigrantes españoles en Francia, con los subditos de otros países ya integrados en la CEE. Esta medida pondría a la emigración española en Francia —que hoy se aproxima al medio millón de individuos— a salvo de las didas restrictivas que estudia el Parlamento galo.

Ventajas similares fueron obtenidas en su día por el Gobierno portugués para sus residentes en Francia.

Por parte francesa, se han destacado los sectores de la industria mecánica, energía nuclear, electrónica y, por supuesto, armamento, como claves para un desarrollo de la cooperación económica hispano-francesa, que los galos consideran imprescindibles de cara a la necesaria «adaptación» de la industria española a la francesa, y a la consecución de un reequilibrio de la balanza comercial.

Lo nuclear, para Francia

Las autoridades galas se han negado siempre, por otra parte, a «globalizar» las negociaciones de estos temas en un paquete que permita equilibrar concesiones económicas con compensaciones políticas.

Francia aspiraría en concreto a hacerse cargo de todos los proyectos nucleares que se emprendan en España, uno de los países menos nuclearizados de Europa, y a conseguir facilidades para su técnica al sur de los Pirineos en un campo como la electrónica, que sigue siendo en España un feudo de la industria americana. Esta pretensión francesa coincide con la decisión comunitaria de dar un impulso decisivo a la electrónica europea.

Por lo que se refiere a la cooperación de Defensa, que hasta ahora se ha traducido en la venta a España de armas francesas, es de suponer que Francia pretende la compra de nuevos Mirage por parte española —cabe recordar que Madrid ya compró 48 aviones de esta marca en julio de 1978, con ocasión de la visita de Giscard a España, y otros 40 hace seis meses.

La reciente decisión de los responsables españoles de Defensa de adquirir helicópteros de fabricación alemana, por las mismas fechas en que Suárez demoraba su viaje a París, para disgusto del Gobierno galo, podría ser también tema de explicación en las conversaciones.

En cuanto a política internacional, es obvio que París desea que Madrid explique su posición ante la OTAN, organismo en el que Francia no está integrada más que a nivel político, sobre todo desde que los dirigentes galos calificaron, sin ambages, de incoherente la decisión española de asistir a la última «cumbre» de los no alineados en La Habana.

 

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