Razones y sinrazones del diputado Bandrés (y II)     
 
 Diario 16.    30/11/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Razones y sinrazones del diputado Bañares (y II)

Nuestro editorial de ayer concluía recordando que hasta la fecha Bandrés no había pasado de lamentar algunas acciones de ETA (p-m), sin llegar a condenarlas. Reconozcamos que horas después el parlamentario de Euskadiko Ezkerra, en su intervención ante el Pleno del Congreso, condenó y deploró explícitamente la muerte de guardias civiles asesinados en Azpeitía con el marchamo de ETA (m). Y dicho esto, continuamos aquí el análisis de las razones invocadas por Bandrés para abrir su anunciado y hasta ahora incumplido paréntesis parlamentario.

Dice Bandrés que un destacado miembro de UCD de Euskadi se permite «intuir» públicamente cosas muy graves respecto a Euskadiko Ezkerra.

Decimos nosotros que el secretario general de EIA, partido que nuclea a Euskadiko Ezkerra, en declaraciones a «El Viejo Topo» (núm. 38, correspondiente a noviembre) reconoce paladinamente que la creación de EIA fue una decisión de la séptima asamblea de ETA (p-m). Y añadimos que el último congreso de EIA celebrado el pasado junio en Bilbao define a ETA (p-m) y a EIA como bloque político-militar, asigna a EIA la dirección política y a ETA (p-m) la actividad armada, encarga al comité central de EIA que profundice en el estudio del frente político-militar y de la lucha armada que en la actualidad están practicando en Euskadi las dos ramas de ETA. Además, en el acto de clausura se recibió un telegrama de solidaridad de ETA (p-m). Algo más que intuiciones malintencionadas como puede verse.

Dice Bandrés que la Policía detiene indiscriminada y diariamente a decenas de militantes de Euskadiko Ezkerra por el mero hecho de serlo y que los controles policiales siembran el temor en la vía pública, volviendo a causar muertes sin que en el Parlamento nadie guarde un minuto de silencio.

Decimos nosotros que esas detenciones son una ocasión que Bandrés y los demás diputados, presentes en el palacio del Congreso y electos por circunscripciones vascas, no deben dejar pasar sin plantear la oportuna interpelación al ministro competente, exigir responsabilidades y ejercer las demás acciones en defensa de los afectados.

En cuanto a los controles observamos un planteamiento sectario de la cuestión. Es cierto que han muerto inocentes entre los controles y eso es injustificable, pero también es cierto que han muerto otros, igualmente inocentes, entre los controladores y que los controles no han surgido caprichosamente sino como recurso defensivo para la busca y captura de asesinos que andan sueltos ametrallando ciudadanos, profesionales y autoridades o servidores públicos civiles y militares.

Bandrés debería ejercer sus prerrogativas y proponer algún método alternativo más eficaz y menos peligroso que los controles.

Dice Bandrés que su presencia en el Senado primero y en el Congreso ahora muestran inequívocamente su aprecio por la utilidad democrática de la actividad parlamentaria. Luego precisa que, por ello, su actitud no puede ser confundida con otras que, aun siendo respetables, no comparte.

Decimos nosotros que no estamos dispuestos a pagar factura alguna por los aprecios o desaprecios de Bandrés y nos quedamos con las ganas de saber cuáles son esas otras actitudes que gozan del respeto de Bandrés aunque no las comparta.

 

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