El el Barrio Chino de Bilbao. 
 Detenido el agresor del dueño de un bar     
 
 Diario 16.    03/12/1979.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

En el Barrio Chino de Bilbao

Detenido el agresor del dueño de un bar

Bilbao (Corresponsal) — Uno de los individuos que, al parecer, fue el autor de los disparos que hirieron a Pedro Antón Lastra de la Colina, propietario de un bar de la calle San Francisco, de Bilbao, fuá detenido unas horas más tarde en la cafetería Oliver, situada en la calle Colón de Larreategui, en pleno centro de la capital vizcaína.

La acción de estos individuos parece inscribirse en el grave aumento de la delincuencia habitual que viene desarrollándose en los barrios bajos de la capital vizcaína y que, el pasado domingo ocasionaron el cierre de los bares de La Palanca y la huelga de las prostitutas. Aunque no se conoce la filiación de estos individuos, DIARIO 16 ha podido saber que uno de ellos es natural de la provincia gallega de Orense.

Sobre las ocho de la tarde del sábado tres individuos de aspecto cetrino y mal encarados entraron al bar Astracol situado en el número 45 de la calle San Francisco, paralela a la de Las Cortes. A consecuencia de un problema de cambios, uno de ellos, de unos treinta años de edad, inició la discusión con Pedro Antón Lastra, natural de Bilbao, de veintiocho años de edad, casado. La reyerta se zanjó con tres disparos de revólver, uno de cuyos proyectiles alcanzó en el hornero al joven propietario, mientras los otros dos se incrustaban en el techo.

Los agresores se dieron a la fuga y los testigos del hecho sólo pudieron aportar como datos, que los acompañantes del autor de los disparo tenía unos diecisiete años y podían ser de raza gitana. Uno de ellos llevaba perilla y al parecer estaba entre los que entraron en la cafetería Oliver, sobre las once de la noche, infundiendo las sospechas de sus empleados.

Dos de estos individuos se dirigieron directamente hacia los servicios de la cafetería y fueron seguidos por un camarero. Unos minutos más tarde se inició el altercado con el encargado del bar y uno de los barman y, en el momento en que uno de los jóvenes pretendía echar la mano a su bolsillo, otro asustado gritó «Cuidado, que tiene una pistola», al tiempo que se avalanzaba sobre su compañero.

Los clientes habituales de la cafetería iniciaron la desvandada mientras los empleados conseguían reducir a los asaltantes y el de la perilla iniciaba la huida.

Avisada la Policía detuvo a los dos jóvenes —el portador de la pistola y su compañero que le había reducido— y fue hallado un revólver de pequeño calibre que, inicialmente, había desaparecido durante la pelea.

 

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