Autor: Urbano, Pilar. 
   El precio de Rupérez     
 
 ABC.    20/12/1979.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Hilo directo

EL PRECIO DE RUPEREZ

Lleva la periodista en el bolso media docena de cartas de lectores, que acaba de sacar del buzón. Media docena de talantes y una misma cuestión: «¿Qué ha habido de fondo entre ETA y el Gobierno para que "suelten" lindamente a Rupérez?» «¿Cómo se demuestra que el Estado no ha pagado precio?» «¿Hemos de creer en "el milagrito" de que a los terroristas se les ablandó el corazón de la noche a la mañana?»

Cuando la periodista va hacia el Congreso de Diputados encuentra en una esquina de los Jerónimos a Manolita, la madre de Rupérez, que viene de la compra. «Yo de política no quiero saber nada..., sólo sé que la vida de un hijo no tiene precio.»

Y las cartas pesan en el bolso. En el Congreso habla con gente de la oposición, del Gobierno, del CGV, del Comité de Liberación...

Al final tengo en mi mano una explicación «vendible»: ETA p-m no consiguió canje ninguno. El Gobierno «no dobló». Pero sí hubo la suficiente «puesta en común» como para que «en Madrid» se atendiese a una serie de excarcelaciones de etarras en prisión preventiva, pendientes de juicio, no involucrados como brazos ejecutores en delitos de sangre... Y para que se conviniese en acelerar esos juicios que, de seguir el moroso trámite habitual, podrían estar ahí estancados un año o dos.

La patente de crédito de ETA, entre los habitantes de Euzkadi, quedó en entredicho con el clamor internacional de rechazo a su acción terrorista. Campaña ésta de opinión sabiamente orquestada desde Presidencia del Gobierno y limpiamente resuelto por un eficaz despliegue de interlocutores solventçe: las Embajadas de España se movieron en la rosa de los vientos al dictada del Palacio de Santa Cruz, en cuestión d» horas. El ministro de Agricultura, Jaime Lamo, en persona, aprovechó la coyuntura «el Papa en la FAO» para recabar de Juan Pablo II su texto de condena al terrorismo y en favor de Rupérez... Este hándicap apremiaba a ETA a «salvar la cara», recuperando un protagonismo negociador «de tú a tú con el Gobierno» o endureciendo la» condiciones del rescate.

Cada día que pasaba sin que ETA p-m «tocase contrapartida», aceleraba el desgaste... o el final.

No es que a ETA p-m «se le ablandasen las entrañas»: es que ETA polimili no podía resolver el secuestro con asesinato («ejecución» en su idioma) si quería (y es claro que lo ha querido) diferenciarse de ETA militar en estrategias y métodos: tarde • temprano había que «soltar» a Rupérez.

Diez días antes, doce quizá, de la liberación de R., reunido el Consejo General Vasco en Bilbao, a las once y media de la noche pide la palabra Bandrés: «Que el CGV cree una Comisión de encuesta sobra torturas.» Reconoce que «por cobardía» no lo planteó antes, como debía... No da más explicaciones.

Garaicoechea llama aparte a Txiki Benegas (PSOE) y a Jesús Viana (UCD) y les encarece «flexibilidad y generosidad». En salón aparte se reúnen Isas!, Viana. Benegas y el «lendakari» con Bandrés, hasta la una y pico de la madrugada. Se le exige una «garantía previa»... «a ver sí creamos el Comité hoy y pasado mañana aparece Rupérez con un tiro en la nuca». Bandrés contacta con ETA p-m. Dos días después, comunica a Garaicoechea: «Rupérez será liberado en las próximas setenta y dos horas.» La noticia llega a la Moncloa. Pero Rupérez sigue en secuestro. Bandrés explica a Viana, en el antiguo bar del Congreso de Diputados: «El "enlace" me asegura que no ha podido hacerse por cuestiones técnicas de seguridad... Pero contad con ello.» Esto es el lunes 10. El miércoles, a las seis de la mañana, Rupérez está sentado, solo, libre, en el mojón del kilómetro 233 d* la carretera de Irún.- Pilar URBANO.

 

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