Autor: Urbano, Pilar. 
 Navarra, en una encrucijada histórica. 
 Jesús Viana (UCD): "Suárez y Garaicoechea no pactaron"  :   
 "El silencio de Suárez ante las amenazas de Garaicoechea evitó que el PNV se fuese "a las montañas", a hacer su guerra". 
 ABC.    22/12/1979.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ABC. SÁBADO, 2Z DE DICIEMBRE DE 1979. PAG. 6.

NAVARRA, EN UNA ENCRUCIJADA HISTÓRICA

JESÚS VIANA (UCD): "Suárez y Garaicoechea no pactaron"

«El silencio de Suárez ante las amenazas de Garaicoechea evitó que el PNV se fuese "a las montañas", a hacer su guerra»

EL NO de Navarra a la «euskadización» es hoy un tema palpitante. Mañana puede ser candente. Para hombres como Telesforo Monzón y Mario Onaindia, la negativa del Par/amento Foral Navarro supone poco menos que «una declaración de guerra». La ambigüedad de Garaicoechea, navarro de cuna, sobre esta cuestión; el silencio oficial de Suárez: la sospecha en ciertos ámbitos políticos de que entre el «lendakari» y el presidente del Gobierno hubo pacto oral, este verano; las recientes dimisiones de los parlamentarios centristas Mongs y Pekenaute; la abstención de algunos parlamentarios navarros en los Plenos de ratificación del Estatuto de Guernica; el interrogatorio a que fue sometido Rupérez sobre este tema de la integración de Navarra, por sus secuestradores de ETA-pm... y, en fin, la afirmación de «navarridad» convocada en Madrid por Jaime Ignacio del Burgo, son hechos contantes y sonantes. Pido a Jesús María de Viana, consejero político del CGV, diputado de UCD, por Alava, y unos de los protagonistas de las «conversaciones vascas» de este verano en Moncloa, una clarificación rigurosa.

Porque va siendo hora de saber cuál es la posición real del partido del Gobierno en este contencioso de tan escarpado sesgo.

—Respecto a la integración de Navarra en Euskadi no se puede votar sí o no a ciegas, sin conocer antes las condiciones. Habría que modelar, previamente al referéndum de iniciativa, un Estatuto conjunto entre las fuerzas políticas vascas y las navarras. Estatuto que atendiese a las especialidades diferenciales de Navarra. Y el segundo referéndum, en su caso, sería de ratificación.

—¿Está el Gobierno dispuesto a apoyar la «soberana libertad» de los navarros para tomar su propia decisión? ¿O ese es un tema ya abordado en los saldos del PNV?

—El Gobierno, al defender la aplicación de la Constitución en todos sus resquicios, defiende también esa libertad navarra. Otra cosa es apoyar pretendidamente el no.

• ¿HAY DOBLEZ EN EL ESTATUTO VASCO?

—La dimisión de algunos parlamentarlos centristas y la abstención de otros a la hora de ratificar el «Guernica» hace sospechar que en el Estatuto puede haber doblez y. en su traducción a los hechos, segundas intenciones pactadas. Hablemos de esto con palabras claras...

—Si hay doblez —y pienso que algunos así lo creen— será el Tribunal Constitucional quien diga la última palabra, porque lo escrito en el Estatuto y en la Constitución, escrito está. El Gobierno, me consta, no va a jugar una estrategia de «antiincoporación». El Gobierno tiene el proposito de garantizar el pleno cumplimiento de las normas establecidas; y eso, hoy por hoy, y creo que por mucho tiempo, se traduce en apoyar el NO, por la sencilla razón de que los órganos a quienes compete en Navarra esa decisión son partidarios del NO. Lo que me extraña es la virulenta reacción de Euskadiko Eskerra y de Herri Batasuna ante esa negativa del Parlamento Foral, porque hacía falta ser muy ingenuo para espiar lo contrario. La dimisión de Monge no está decidida. La de Pegenaute ha causado dolor en UCD. Es un hombre, navarro vehemente, muy querido. Quizá haya sido víctima de la guerra de navarrismo que se ha desatado. Cada vez que se redacta algo sobre esta cuestión sale alguien hablando de traiciones y dejaciones y entreguismos...

—¿Acaso no hay algo de eso en el fondo de este mar revuelto?

—Estoy convencido de que no hay pacto secreto entre Suárez y Garaicoechea. Yo estuve en toda la negociación de Moncloa con los vascos, pero no en las conversaciones privadas de ellos dos. Sin embargo, dudo que llegasen a pacto alguno. Y, en definitiva, si lo hubiera, el Tribunal Constitu-

cional lo desvirtuaría, porque no deberá entender de «pactos» sino de «letra constitucional. Lo que sucede es que Garaicoechea no está sabiendo desligar, de la grave responsabilidad de ser presidente del Consejo General Vasco y del PNV, su condición de navarro. No es democrático, y él lo sabe, utilizar la fuerza que el PNV tiene en el País Vasco para imponer unas soluciones a Navarra que... con votos no puede conseguir, sí. Garaicoechea quiere la «euskadización» de Navarra antes ha de obtener unos resultados electorales que le den la necesaria influencia en tal decisión. Quiero recalcar que la actitud más democrática está siendo la de UCD: ya que con la incorporación de Navarra seríamos la primera fuerza política y posiblemente la que presidiera el CGV. Y diré más: hace tiempo tengo pensando que el PNV, en su intimidad, no desea esa incorporación, porque perdería el liderazgo de la Autonomía vasca. Les conozco y me atrevo a asegurar que tienen tanto temor a perder el protagonismo como a asumir las responsabilidades definitivas de gobernar.

• SUÁREZ-GARAICOECHEA: LABIOS SELLADOS

—Onaindia y Monzón, muy recientemente, han dado por buena la «acción armada» en esta batalla. De otra parte, Garaicoechea ha sido demasiado débil, poco contundente, en la condena y erradicación de ETA. ¿No es hora ya de forzar al «lendakari» a definirse?

—Sí, cierto. Las declaraciones de Monzón y Oaindía coinciden en considerar lícito el terrorismo pjara lograr la incorporación de Navarra. El asunto se está poniendo al rojo vivo. Y, ¿qué duda cabe?, en esta hoguera Garaicoechea ha echado algo de leña. Se está llegando a unos límites que van a obligar al «lendakari», y quizá a todos los que integramos el CGV, a elegir, de una vez, de forma rotunda y clara, entre los terroristas y quienes se apoyan en brazos armados, y los que, por encima del SI o del NO sólo utilizamos las vías democráticas legales.

—Parece conveniente romper el sello de los labios de Suárez para que se pronuncie sobre «la navarridad», y de los de Garaicoechea, sobre «la españolidad»...

—Esas declaraciones, en mi opinión, no son vitales de momento. En el Estatuto y en la Constitución están plasmadas las garantías que los navarros demandan para expresar con libertad su voluntad. Y el motor de ambos textos ha sido Adolfo Suárez, unas veces en la sombra y otras como protagonista. Entiendo que no es ni necesario ni oportuno «romper el sello», como dices, para engrosar así este cisma del SI y el NO.

Está claro qué es lo que ha venido apoyando el Jefe del Gobierno.

En cuanto a la declaración de Garaicoechea sobre la «españolidad» de Euskadi... A él le correspondería hablar de «la españolidad del PNV». Y ya es momento, sí, de que entre todos demostremos con hechos al PNV que sólo en y con España pueden desarrollar su actividad como partido nacionalista y defender el modelo de sociedad que propugnan, que con una independencia no sería posible. También nosotros hemos de aportar nuestro grano de arena: no forzarles, con prisas, a manifestar un sentimiento españolista que hoy, en verdad, no tienen; pero que, en cierto tiempo, puede emanar de ellos sin presión.

• EL «LENDAKARI» CHANTAJEO AL GOBIERNO

—Es secreto a voces que en el pleno de ratificación del «Guernica», hace un par de semanas, Garaicoechea «chantajeaba» telefónicamente al Gobierno con la amenaza de romper la baraja: los parlamentarios del PNV abandonarían la Cámara, sin firmar el Estatuto ¡ya refrendado!, Leizaola no disolvería el Gobierno en el exilio y el propio Garaicoechea se iría del CGV... Pero nada de eso sucedió y nadie explicó nada, y Suárez calló y no desmintió... ¿Por qué? ¿No es legítima la duda de que un tramo vital del Estatuto Vasco —el 47,2— está vendidg al PNV?

—Suárez, en este caso, ha dado una vez más muestra clara de saberse callar, aun teniendo razón, antes que entrar en una polémica que debilitase posiciones que no deben debilitarse. El Estatuto estaba por encima de las opiniones. No se podía permitir que entrase en barrena en el último momento. Somos conscientes de que la solución del País Vasco pasa por el PNV. Hubiese sido lamentable hacer sangre de un error del presidente peneuvista, Garaicoechea, por importante que éste fuera. Garaicoechea ha estado a punto de perder los papeles. Si el Gobierno hubiese «embestido» al trapo rojo, aquel miércoles tremendo, me gustaría saber cómo hubiesen justificado los dirigentes del PNV su NO al Estatuto, su retirada del Parlamento y su abandono del CGV... porque sólo les restaba ya irse a las montañas a hacer la guerra por su cuenta. Aquella amenaza era demencial y peligrosa. El inteligente silencio de Suárez la convirtió en mera anécdota.—Pilar URBANO.

 

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