Autor: Ansón Oliart, Luis María. 
   El porvenir de Europa     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL PORVENIR DE EUROPA

Conviene aplaudir y calentar ese optimismo europeísta que se desborda, con un arriscado anhelo de luz y de viento, por la geografía del viejo continente. Aunque la situación actual ofrezca duros perfiles angustiosos, no hay que resgarse las vestiduras, sino afrontar valientemente los problemas y preparar el futuro. La visión optimista de la unión de Europa no debe, sin embargo, cegar .el conocimiento de la realidad europea de hoy. Si de verdad se quieren edificar supranacionalidades viables, forzoso será no ignorar el estado de los materiales disponibles para levantar el gran edificio soñado.

Basta colocar el mapamundi de hace medio siglo sobre el de hoy para comprobar la inmensidad del retroceso europeo. Es cierto que Europa produce ahora más que antes, pero a comienzos de.siglo el viejo continente tenía a su cargo- más del cincuenta por ciento de la, producción, mundial.

Hoy alcanza con dificultad el diez por ciento ce esa.misma producción. Hace cincuenta años, por ejemplo, el problema del Pacífico era un problema. europeo. Ahora, al hablar de la unión de Europa nos referimos sólo a la de medio suelo europeo, porque el otro medio yace bajo la presión roja del comunismo soviético, que, es más asiático que occidental. Las lágrimas de. Hungría, de Polonia, de Rumania resbalan por el rostro de Europa, quemando dignidades. Por muy optimista que se quiera ser, se reconocerá que la Francia del general De Gaulle tiene menos poder relativo y menos prestigio que la Francia de Luis XIV.

Lo mismo ocurre, casi sin excepción, con el resto de las naciones europeas. Ni siquiera la Inglaterra de Isabel II puede compararse con la Inglaterra de la Reina Victoria. Y lo malo no es tal vez el retroceso de poder en el mundo. Lo malo es que la conciencia europea de hoy ha tomado cotí fácil resignación este retroceso y parece dispuesta a echar por la borda la responsabilidad de dirigir a! mundo y los sacrificios que esto exige. Amarga contemplar las hoscas ruinas de esta Europa humillada y .vieja que tiene las entrañas calcinadas por el sol abrasador de África y por el" soplo huracanado del viento asiático.

No entiendo cómo se puede pretender hacer un europeísmo consciente y eficaz liquidando la Europa antigua y cortando de raíz la fuerza.de la tradición enredada en dos milenios de historia gloriosa.

La Europa futura deberá continuar todo lo bueno que tuvo la. Europa pasada y que tiene la Europa presente, apartando lo inservible y lo perjudicial. .Eso y no otra cosa es la tradición. Añorar lo

bueno del pasado no es querer volver románticamente al pasado, sino ´preparar un futuro mejor. Cuando un • enfermo recuerda los tiempos en que se encontraba bien, no suspira por el pasado, sino por la salud.

El tiempo que vivimos padece una enfermedad honda que amenaza con la muerte y con la destrucción total. Si el arte es el reflejo.de su época," hay que convenir que el arte actual reproduce "nuestro mundo con perfecciones de espejo. El arte de hoy es, en líneas generales, incoherente,. absurdo, demencial.

Lo que se cuelga en !as salas de. exposiciones suele ser lo feo, lo grotesco y repugnante, cuando no la broma cruel o la tomadura dé pelo. A más dé uno le ha parecido el "jazz" la marcha fúnebre de la civilización occidental. Hoy fie está sacrificando a los más lo qué era patrimonio de los mejores. Las mayorías imponen la vulgaridad. La cantidad ha sustituido´ a la calidad. Pero, aunque la mayoría no pueda ser elegante. ¿por qué hay que destruir la elegancia e jmponer la grosería? Que no salte ahora, ningún. demagogo diciendo que esto es ir contra los pobres. La educación no está reñida con la pobreza.

Lo contrario de distinguido no es pobre sirio ordinario. Comer con los dedos, como hace Kruschef, será todo lo democrático que se quiera, pero, en realidad no demuestra otra cosa que mala educación. Las barbas y la camisa sudada de, Fidel Castro,sólo son cómodas y agradables para ´él y no para los que tienen que soportar su vista.

Nadie ignora que el gran enemigo de una Europa unida y libre se encierra en el Kremlin. Pero conviene no olvidar que el comunismo suele trepar al Podes aprovechándose de la absoluta libertad de Prensa, del sufragio universal y de los principios de la democracia inorgánica. Ahí está la gran debilidad de Europa.

No se quiere el mal, pero se quieren y se miman las causas que lo producen. La ejemplaridad de nuestra guerra de Liberación se encuentra en que se luchó con las armas contra el comunismo y con la pluma contra la República, la democracia r>:volucionarir el sufragio y los partidos, que fue lo que nos llevó al comunismo. La unidad de una Europa libre no se forjará nunca, sobre los principios de la Revolución francesa, sino sobre; los del Cristianismo. Los principios de la Revolución francesa conducen a Moscú. En Rousseau latía ya el comunismo. "El Capital" se engendró en lis entrañas del "Contrato social". Y, entre las zarzas rojas, forzosamente´ tienen que sufrir desgarrones los pítalos de la libertad. Por eso el auténtico,porvenir de Europa hay que buscarlo en la restauración del orden social cristiano. La tradición .del Cristianismo, y no los principios demoliberalcs, es la única fuerza capaz de unir a los europeos. La doctrina católica-no sé ha quedado desfasada. Camina al compás de los tiempos. Sirva como muestra anecdótica el. ejemplo admirable de Juan XXIII estudiando inglés con el mismo ahinco que uní de esas joven-citas que aspira- a ascender de mecanógrafas a secretarias del jefe, sin descender a lugares prohibidos.

Hace unos meses, un periódico madrileño de la tarde subrayaba, en un excelente . articuló, e! optimismo y. la esperanza de las nuevas generaciones y los importantes logros que se han conquistado en orden a la unidad de fuerzas económicas y multares europeas. ´No existe más.camino útil que .meterse en.esa linea de sano optimismo, sin perder el sentido de ía realidad. Como decía Hui--Inga, las posibilidades de conservar la civilización occidental son mínimas, pero hay que luchar con . voluntad para mejorarlas. Hora es ya de hablar con claridad sin cegarse por falsos espejismos.

La República socialista, por ejemplo, es hoy para los españoles pura arqueología, igual que los reinos de Taifas o el europeísmo de Carlomagno. Europa ha sufrido durante más de un siglo un empacho de literatura revolucionaria. Pero este alimento ya no gusta a las promociones que llegan. ´. Porque de lo que tiene hambre la juventud no es sólo ,de justicia .distributiva, ni de reformas sociales, ni de democracias. De lo que tienen hambre las nuevas generaciones, a veces sin saberlo, es de Dios. Sólo propagando el respeto a los derechos de Dios y difundiendo los principios del derecho público cristiano no se escamoteará a ´la juventud, como ha- dicho un escritor español, sus dos grandes sueños actuales, sus dos más granadas ilusiones: la libertad y Europa.

Luis-.María ANSON,

 

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