La generación del silencio     
 
 Ya.    02/03/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La generación del silencio

Don Lula María Ansón escribe en "A B C":

"Desesperanzados unos, fatigados otros. los hombres de mi generación con vocación pública se refugiaron en sus profesiones o sus negocios y sólo la nueva política de apertura da varios ministros actuales y la ley de Prensa de 1966, con la posterior e inteligente flexibilidad de ese gran director general que es Fernández Sordo, hizo posible el tímido retorno de algunos de los preteridos. Pero, a mi manera de ver, la generación del silencio continúa sin Incorporarse realmente a la vida pública española. Y ello porque al no haberse articulado completamente los cauces de expresión y participación para ejercer el contraste de pareceres prefiere callar, dentro de la ley antes que, fuera de ella, utilizar la clandestinidad.

Es cierto que entre los altos cargos actuales existen no pocos nombres que pertenecen, por edad, a esta generación. Pero hablar sólo de edades y no da espíritu generacional, como hacen algunos contumaces polemistas habituados a coger el rábano por las hojas, apenas significa nada. Incluso ciñéndonos a la edad, nos encontraríamos, en relación a la generación de la guerra, con que Franco fue elevado a la Jefatura del Estado apenas cruzada la joven frontera de los cuarenta; su más cercano y leal colaborador, el almirante Carrero, era un nombre de treinta y tan. tos cuando le fueron connadas responsabilidades de Gobierno; a Gamero del Castillo y a Girón les nombraron ministros apenas con treinta años; a los veintidós era Pilar Primo de Rivera delegada de la Sección Femenina; una nube de gobernadores, directores generales y procuradores, en lista -Interminable, ocuparon sus puestos sin alcanzar la treintena.

Aquella generación que probó, jovencfslma, las mieles y las hieles del Poder fue el producto natural de la guerra, como aquí y en todo el mundo, producto de la penicilina y el desarrollo médico es que las gentes se conserven en buena forma física, y a veces, en sus cargos, mucho mas que antes.

El problema de la generación del suénelo no es únicamente el superficial y epidérmico de la edad. Los hombres de esta generación Incorporados a altos cargos, o piensan sinceramente Igual que la generación de la guerra, con lo que son sólo su prolongación, o se callan procurando maniobrar desde dentro con mayor o menor fortuna. Hace poco, dos de esos altos, cargos que quisieron hablar con la voz de su generación fueron rápidamente escabechados por su ministro y sustituidos por otros mayores, no ya en edad, sino en cautelas.

Incorporar plenamente a la generación del silencio significa aceptar no sólo un relevo que, por ley de vida, es y será Inevitable, sino un espíritu y una actitud. Actitud plural, varia y contrastada, pero con los denominadores comunes de la general aspiración a la libertad, la justicia social y Europa. Para conseguir estos objetivos la generación del silencio, a diferencia de la generación de la protesta que habla por ahora de revolución radical, propugna la prudente y paulatina evolución dentro siempre de las leyes constitucionales españolas y los principios fundamentales sobre los que descansa el nuevo Estado En ese sentido ha causado excelente impresión el escrito dirigido al Generalísimo por treinta y nueve hombres que pertenecen al sector mas cercano al sistema entre los que f orinan la generación del silencio. Se trata de un razonado documento en favor de la moderada evolución, enmarcado en una completa lealtad al Jefe del Estado.

Y bien, La generación de la guerra luchó heroica y generosamente por la unidad de la Patria y el respeto a la religión católica; la del silencio, partiendo de esas conquistas, y afianzándolas, aspira como he dicho antes, a la libertad y Europa. La continuidad de todo lo positivo alcanzado en las tres ultimas décadas depende, en mi opinión, de que se incorporen plenamente a la vida públicas, unos en el Gobierno, otros en la oposición, todos dentro de la ley, a la generación del silencio. Incorporación que exige aceptar actitudes diferentes y sumar a los que, sin pensar lo contrario, no piensan exactamente lo mismo."

 

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