Don Ramiro Cercós. 
 "La transición histórica no debe convertirse en un salto en el vacío"     
 
 Informaciones.    15/05/1974.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

DON RAMIBO CERCOS:

«La transición histórica no debe convertirse en un salto en el vacío))

BURGOS, 15. (EUROPA PRESS.)—«La realidad sociológica debe estar presente a la hora de elegir la estrategia vara que el paso de la excepcionalidad a la normalización institucional no convierta una transición histórica en un salió al vacío-», ha dicho don Ramiro Cercos, procurador en Cortes en representación de las Asociaciones de Ingenieros, en la conferencia que pronunció en ¡a Casa de la Cultura de Burgos sobre «Desarrollo político y cambio social».

El conferenciante, después de constatar los cambios sociales acelerados de la España actual y la necesaria relación con el régimen político, dijo que frente a las opciones inmovilismo - revolución, cabe la actitud realista del reformismo político, que se caracteriza por dos notas t ser democrático y socializante, que hacen referencia a un pluralismo máximo en la participación del Poder, al reconocimiento de los derechos públicos plenos y a la redistribución de la riqueza.

En el orden social, junto con el déficit cultural y el aburguesamiento, llamó la atención sobre el escaso número de españoles interesados en la política y sobre los hechos de que unos 85 millones de españoles no pertenecen ni se identifican con las corrientes políticas al uso ni están integrados en el Movimiento, y de que se desconocen en la práctica las fdeas-fuerza de ese sector de la población de menos de treinta años, que supone hoy el 50 por 100 de la población española. «Esta juventud —dijo— DO ha asumido valores, símbolos y actitudes de épocas pasadas que se les ha intentado transmitir y no entiede, incluso descalifica, la mayoría de las voces, que, con ropajes melifluos, tratan de tapar la realidad incuestionable de una juventud desconocida y no escuchada ni incorporada al quehacer político.»

En este orden, señaló también la atipicidad del sindicalismo español, apenas representativo, democrático y autónomo. Pasó después al análisis del orden político, en el que dedujo que el pueblo español no está ejercitado más que en adhesiones y fidelidades al Jefe del Estado, sin expresar su calor ni su respeto a otras instituciones, como los Gobiernos o las Cortes.

Trató luego de la figura institucional de la Presidencia del Gobierno, ya en marcha, que se encuentra, en opinión del conferenciante, con grandes dificultades en tos temas a desarrollar: cultura cívica, perfectibilidad del Movimiento, pluralismo asociativo y, en definítiva, democratización del país.

Revisó seguidamente el papel de las Cortes, cuya actuación debe estar presidida por la representatividad, la pureza electiva y el respaldo asociativo, que deben tener adecuada correlación en el Consejo del Reino y en la transparencia de hecho de su composición.

Finalmente, el señor Cercos señaló los objetivos mínimos, en su opinión, que deben estar presentes en nuestro desarrollo político:

— Estatuto de asociaciones, te; electoral y ley de incompatibilidades.

— Reconocimiento v regla» mentación de los derechos de la persona, singularmente los de reunión y expresión.

— Desarrollo de nuestras leyes fundamentales y reforma, en su caso, mediante referéndum, de los que puedan suponer un freno a la democracia.

— Control del Gobierno por las Cortes, establecimiento de un derecho de iniciativa popular en materia de legislación v debate en el Pleno previo al de las comisiones.

— Reforma de las estructuras socioeconómicas mediante la fiscal, la agraria y la financiera, singularmente. con objeto de suprimir diferencias entre individuas entre regiones.

— Promoción de una auténtica participación cultural del pueblo, no sólo en los resultados, sino en las génesis v en la gestlón de la cultura.

— unidad de jurisdicción en la función judicial

— Regionalización política descentralizadora.

— Autonomía, representatividad y democratización del sindicalismo, con reconocimiento de los derechos de huelga y libre asociación obrera.

— Aceptación de la existencia de una oposición poli-tica institucionalizada.

 

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