Conferencia en el Siglo XXI     
 
 ABC.    06/05/1974.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CONFERENCIA EN EL SIGLO XXI

Madrid. (De nuestra Redacción.) «La filosofía de la reforma constitucional no puede ser otra que la consecución de la homologación democrática», dijo esta noche el consejero nacional don Gabriel Cisneros Laborda, durante la conferencia que, sobre el tema «Convivencia y futuro», pronunció en el Club Siglo XXI, dentro del ciclo «La Monarquía, la España actual, su futuro y su proyección en el mundo».

Entre el numeroso público asistente se encontraban el vicepresidente tercero y ministro de Trabajo, don Fernando Suárez, y el ministro de la Presidencia, don Antonio Carro.

El señor Cisneros hizo un análisis de la situación política actual, en la que el paso del tiempo ha hecho —según dijo— que los requerimientos del cambio político lleguen mucho más allá de lo que la mera evolución política del sistema puede alcanzar. Lamentó la paralización del desarrollo político registrada entre julio de 1969 y enero de 1974, y trazó una panorámica sobre la significación de las actitudes inmovilista y aperturista.

Respecto a la primera, se refirió al irracionalismo. el nacionalcatolicismo. el antisocialismo visceral de algunos de sus servidores, de cuya posición señaló la paradoja de que, pretendiendo los Inmovilistas exaltar con rnás ruido eme nadie la talla histórica de Franco, «sostienen, a la vez —dijo—, la posibilidad del mantenimiento del sistema en el futuro en sus exactos términos presentes», lo que supone —añadió— «un empobrecimiento, una disminución de la valoración del Jefe del Estado, al creer que su desaparición puede resultar políticamente Irrelevante y no comporta, como los demás sostenemos, la necesidad de urgentes modernizaciones».

Por lo que respecta al aperturismo. el señor Cisneros esquematizó sus principales notas, partiendo de las posibilidades de evolución que existen en las Leyes Fundamentales, y consideró el 12 de febrero como un catalizador de esta posición política, a la que seguidamente observó intrínsecamente limitada, entre otras causas porque «la validez de las propuestas aperturistas estaba indefectiblemente subordinada a que tales propuestas hubieran sido asumidas sin reservas, con conciencia reflexiva y plena, por todas y cada una de las instancias del Poder, por el establecimiento político en pleno».

El conferenciante manifestó que «el tiempo nos ha devorado» y que, en consecuencia, el esquema en que se encuentra ya instalada la política española es el riel aperturismo frente a la reforma constitucional o la ruptura democrática.

Se mostró partidario de una reforma constitucional, cuyos fines concretos a alcanzar han de ser —dijo— «la garantía efectiva del ejercicio de los derechos y el disfrute de las libertades recogidas en las declaraciones universales; el reconocimiento del pluralismo político real, sin limitaciones; la atribución a la clase obrera de elementos legales e Institucionales».

Como -reformas concretas a realizar aludió a la supresión de la confesionalidad del Estado y a la teoría de la representación. En cuanto a esta última, y de acuerdo con la posición de Fraga, se manifestó a favor «de un sistema bicameral. con la cámara primera elegida por sufragio universal>. El señor Cisneros estimó compatible esta primera cámara con una segunda, que representara los Intereses.

El señor Cisneros terminó deseando vivir en una España «en cuya vida política no tengan sentido —dijo— los conceptos de enemigo, trinchera o bando»,

 

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