Tensiones en el Gobierno entre "aperturistas y "quietistas"     
 
 Ya.    11/02/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Tensiones en el Gobierno entre "aperturistas" y "quietistas"

Don Santiago de Cruylles, ex subsecretario de la Gobernación, escribe en "La Vanguardia":

"El conocido refrán de "año nuevo, vida nueva" no rige en política. Enero de 1973 no ha modificado las tensiones que existían en el seno del Gobierno al terminar el año anterior, cuya aparición coincidió con el primer artículo de "Diego Ramírez". Este articulo, como los que siguieron, representaron x una toma de posición por parte de algunos miembros del Gobierno, que, evidentemente, ni -agrado ni era compartida por todos, siendo seguramente mayor el número de los disconformes que el de los que se sentían representados por "Diego Ramírez".

No se trataba simplemente de ana discrepancia entre algunos, sino de algo bastante más hondo y que arranca seguramente de la propia renovación ministerial de octubre de 1969, derivada ella misma del asunto Matesa. Este último, con indultos y por su propio peso, ha pasado a la penumbra. Pero las pasiones que lo provocaron—políticamente hablando, puesto que sus aspectos judiciales no Interesan para mi argumentación— no se agostaron con el cambio de algunos ministros y los derrotados de entonces, de una u otra forma, han encontrado sus sucesores dentro del actual Gobierno;

Con ello no quiero decir que algunos quisieran vindicar a ésos vencidos. Pero si el tema quiso ser aprovechado por algún sector político para derrocar la supuesta hegemonía o in- fluencia que parecía tener otro, la tensión Interna actual del Gobierno obedece, aunque se apoya en distintos argumentos, a un intento de derrocar, y esto es lo importante, a la misma supuesta hegemonía o influencia.

La contienda se ha planteado ahora principalmente entre los que llamaré "aperturistas" y "quietistas". No porque unos sean partidarios del asociacionismo y otros sus enemigos, sino por causas mucho más profundas, entre las cuales esto del asociacionismo es sólo una manifestación marginal, aunque muy Importante, Para mí la lucha está planteada entre quienes opinan que en política basta ser eficaz y aquellos que creen que la eficacia no tiene sentido si no es consecuencia de un previo planteamiento político. Planteamiento político que no se puede hacer correctamente sin tener en cuenta que, afortunadamente, nos movemos no aisladamente, sino inmersos en una civilización y en una Europa cuyas influencias recíprocas son tan evidentes que negarlas es ponerse la venda delante de los ojos.

Y que no nos exigen que cambiemos nuestras estructuras, básicas o no; pero sí nos exigen que no nos sintamos perfectos ni satisfechos con lo ya realizado, por mucho y bueno que sea, y también nos exigen que Sigamos moviéndonos, no a saltos como algunos quisieran, ni negándonos como agradaría a otros, pero, al fin y al cabo, moviéndonos.

Por eso y porque, como siempre, Franco ha sabido recoger estos problemas y encauzarlos matizadamente dentro de nuestro marco constitucional, su discurso de fin de año ha sido seguramente el que más Impacto ha producido de los últimos que en tal efemérides .ha pronunciado.

Y no es porque ese discurso se asiente sobre una filosofía política distinta a los otros que le precedieron de poco y que parecieron más cerrados a cualquier evolución. Pero Franco, que ha creado nuestro Estado y le ha dado su sistema constitucional, cuando habla lo hace siempre pensando en el futuro y no pasando revista al pasado para recordar Innecesariamente acontecimientos que en su momento tuvieron toda su validez, que no deben ser olvidados, sino muy al contrario tenidos en cuenta, pero que no sirven para plantear una política de realidades mirando hacía el porvenir.

Y tal vez, la deducción más reconfortante de- ese enfoque del discurso del Jefe del Estada es su similitud con las declaraciones todavía recientes del Príncipe de España; no, claro está, entre las palabras o los conceptos exactos, sino en la preocupación de futuro en que ambos coinciden, declarando tajantemente que una conducta, política "permanente no significa ni defiende ninguna clase de Inmovlllsmo."

los nuevos ejecutivos económicos es la eficacia, los compromisos Internacionales, la "experticia", el cientifismo, la productividad, el desarrollismo. etcétera.

En cierta manera, el conflicto de clases no ha cambiado gran cosa; sí lo han hecho los contenidos y racionalizaciones de cada grupo en la lucha por el control de los medios productivos. Y así como la estructura de clases tradicional obreros • proletarios coincidió con un fuerte residuo de elementos feudales y estamentales, así también la nueva estructura coincide en el tiempo y en el espacio con todo el viejo planteamiento del orden capitalista, como modelo ya superado.

Quizá lo más característico del estadio del desarrollo en que nos encontramos sea el ascenso de esa nueva clase media técnico-Intelectual, sin nombre específico todavía, muy ligada al proceso de transmisión de conocimientos y de creación científica. Por eso se dice que la lucha de clases se ha trasladado simbólicamente a los "campus" universitarios.

LA DECADENCIA DE LA CLASE MEDIA TRADICIONAL

En el otro extremo, una entera clase social, antaño bien representativa, diríase que ha desaparecido de la vida española;: la de los propietarios absentistas, los rentistas, los que Macías Picavea—otro generacionista—denominaba "labradores de levita". La única revolución que ha sido, necesaria para ello ha sido la industrial. La "reforma agraria", tantos años y aun siglos propuesta, tiene na menor sentido cada vez. Poco alteraría hoy el famoso "reparto" de las tierras. La emigración masiva a las ciudades ha terminado con el "hambre de tierra", aunque no con la "sed de Justicia". El gran problema de la desigualdad se plantea hoy en un nivel económico más complicado. Lo necesario es la "reforma urbana".

 

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