Autor: Cierva y Hoces, Ricardo de la. 
   La situación de la prensa     
 
 Informaciones.    24/05/1975.  Página: 1, 12. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

LA SITUACIÓN DE LA PRENSA

Por Ricardo DE LA CIERVA

NO deseo plantear una protesta, ni siquiera una denuncia. Intentaré describir, con toda serenidad, un hecho que me parece evidente, y después racionalizarlo. Todos dependemos del Gobierno y de la Prensa. Entre el Gobierno y la Prensa, aparte las clásicas endechas Que pueden ya resonar a sarcasmo, existe una tensión que me atrevo a calificar de grave. Que un periodista reflexione en voz alta sobre esa tensión, a punto quizá de degenerar hacia un contencioso imprevisible, debe interpretarse según su intención: un acto de servicio público.

He aquí el hecho, en palabras de la Comisión de Defensa Profesional de la Asociación de la Prensa madrileña: «En los últimos seis meses se ha producido el secuestro de más de treinta publicaciones, agudizándose el problema en las dos últimas semanas; más de una docena de profesionales han sido procesados ante el Tribunal de Orden Público por supuestos delitos directamente relacionados con la labor informativa: establecimiento de directrices y consignas desde la Administración, a través de la Dirección General de Prensa, a todas las publicaciones, restringiendo abiertamente su campo informativos

Nada menos que tres Departamentos del. Gobierno han tomado posiciones que parecen claramente endurecidas frente a la Prensa., De manera acorde con su actitud ante otras manifestaciones culturales 7 políticas, el Ministerio de la Gobernación ha intervenido, a través de la fuerza pública, en relación con algún acto profesional. Las declaraciones del ministro de Información y Turismo al término de una reciente referencia del Consejo fueron terminantes, tanto en las aseveraciones directas —«empieza ya seriamente a preocupar la confusión que se está creando al español medio»— como en su aparato metafórico, que podrá resultar discutible, pero que deja perfectamente en claro su mensaje y su advertencia; aunque quizá la alusión más dura, incluso con la acertada atenuación del ministro, pueda ser la cita de un líder del partido comunista sobre la Prensa española en la oposición.

Por último, el ministro secretario general del Movimiento ha denunciado en la más alta tribuna teórica del país, frente al Consejo Nacional del Movimiento, que «... proliferen otra clase de publicaciones deformantes, donde se ataca lo más esencial, auténtico y fundamental de la religión, de la patria, la moral y de la dignidad del hombre en aras de una pretendida libertad que están demostrando no tener... fabricantes y vendedores de libelos, que unas veces intentan socavar el sistema político con ataques ilícitos a la Constitución, que no serían permitidos en ningún país civilizado, y otras veces atacan lo más profundo de la dignidad del hombre, con zafiedades y basuras que degradan a quienes las difunden y a quienes las aceptan...

Este pueblo español... no puede ser manipulado por mercaderes de ideas pagadas por otros intereses». Terminante dictamen de un ministro sobre el ámbito específico de la competencia de otro que,, con su presencia, refrendaba seguramente una coordinación, no una discrepancia.

En resumen, según la tesis convergente de tan relevantes portavoces, la Prensa española —y en especial las revistas de tema político directo o indirecto, como las humorísticas— sé comportaban aceptablemente hasta el pasado noviembre; pero desde entonces, sin que la tolerancia del Gobierno haya disminuido, han rebasado los limites permisibles de manera reiterada y grave, tanto en los aspectos políticos como en los morales. Se impone por tanto, un refrenamiento en toda la línea.

Antes de plantear una posible Interpretación, permítame citar algunos textos más, que me parecen esenciales como puntos de referencia.

SERVIDUMBRES

La represiva ley d« Prensa de 1938, que ha sido calificada por los especialistas hasta como «feroz», proclamaba en ia exposición de motivos: «No podía admitir»» que el periodismo continuara vlvlendo al margen del Estado. Testigos hoy quienes se afanan en la empresa de devolver a España tu rango de ración unida, grande y libre, de loa danos que una libertad entendida en sentido democrático habla ocasionando a una masa de lectores diariamente envenenada por una prensa sectaria y antinacional...» y subraya la misma dura ley de (tierra: «Asi, redimido el periodismo de la servldumbre capitalina de las clientelas reaccionarias o marxistas, es hoy cuando Autentica 7 solemnemente; puede declararte la libertad de la Fren-la. Libertad Integrad» por derecho» y deberes, se ya nunca podrá desembocar en aquel líber»

linaje democrático, pos virtud del cual pudo discutirse a la Patria 7 al Estado, atentar contra ellos y proclamar el derecho a la mentira, la insidia y a la difamación como sistema metódico de destrucción de España, decidido por el rencor de poderes ocultos» Sabido es que en 1845 se promulgó el Fuero de los Españoles, en el que se puede leer: «Todo español podrá expresar libremente sus Ideas, mientras no aten-ten a los principios fundamenta-les del Estado.»

En este vital te-treno, una ley que es fundamental y parte de nuestra Constitución queda sin explicación alguna en suspenso durante veintiún anos, hasta que el articulo 1 de la ley Fraga, en 1965, proclamó efectivamente esa libertad en el mundo de los Impresos.

Enmarcados axl los textos, vayamos a la Interpretación. Que descanta, además, en un doble hecho real en función de condición institución.!, Prácticamente, todo el despliegue Institucional nacido de la ley de Prensa, y vigente hoy, se ha montado para controlar las limitaciones establecidas en el controvertido articulo 2 ¿qué Institución, Instancia o procedimiento efectivo u ha creado para cumplir la exigencia del articulo

1º, e! mis esencial y definitorlo de una ley que se articula primariamente, según ella misma, para la defensa de un derecho constitucional? Una presión múltiple y en ocasiones agobiante se centra sobre el articulo

2º de la ley de Prensa: ¿quién aboga por la libertad? Parece que este vital cometido deberla ser el norte de tas Instituciones profesionales. Resultarla ahora lamentable referirse a la Inhibición del Consejo Nacional de Prensa, que • es una pantalla oficial; que no ha tomado posición alguna en un tema del que depende el futuro Inmediato de la Prensa. En cuanto a la Federación Nacional de Asociaciones, quiza sea una pantalla oficiosa no fue configurada como portaros de la Prensa, sino como barbacana de la Administración en el terreno de una Prensa restringida, en situación permanente de libertad vigilada; aunque a vece» la vitalidad profesional de la» Asociaciones y de los directivos (no olvidamos los periodistas alguna reciente intervención de don Lucio del Álamo) parecía transfigurar a la Federación, la Inercia del sistema de frenos triunfa casi siempre sobre los Impulsos de la opinión pública y la realidad profesional. Precisamente en estas semana, cuando la Prensa está en peligro, las últimas reuniones plenarias de nuestro máximo organismo representativo parecen haberse dedicado, por partes Iguales, al turismo y al dialogo de sordos. Lo digo como homenaje a los compañeros presentes que quisieron Impedirlo.

EFECTOS DE LA AUTOCENSURA

La línea de interpretación que me parece mis coherente puede deducirse de una comparación que ha habrá establecido por su cuenta el lector. Las graves advertencias ministeriales de 1975 que acabamos de transcribir en parte parecen mucho mas próximas a las condenaciones de la ley de 1938 que al decidido, aunque Incompleto y relativamente Incoherente, propósito liberalizador de la ley de 1966. (Bendita ley con todos sus defectos y todas sus Incoherencias.) Desde dentro del Régimen —este análisis y su autor se sitúan dolorosamente, pero conscientemente, dentro del Régimen—, y en medio de una continuada meditación sobre la historia de cuatro Regímenes es-pañoles en medio siglo, me parece que la «orientación actual de nuestra política informativa no se debe solo al designio de un Ministerio de cuya caballerosidad y buena i intención política sobran pruebas, sino a. toda una Inflexión negativa del sistema.

En medio de las tremendas presiones que el Gobierno debe de estar recibiendo por parte da la extrema derecha, la Prensa M perfila corno fácil victima propiciatoria. El proceso contra la libertad de expresión predemocrática, Iniciado abrupta e Irracionalmente en la primavera de 1974, te recrudece.

Los efectos de la autocensura, moralmente demoledores, bordean , ya la angustia colectiva en la profesión y en la empresa periodística; el reciente editorial de Ya sobra las prohibiciones indiscriminadas es todo un síntoma. Be diría que el Régimen parece responder a los tremendos desafíos históricos, que se le plantean —desde el horizonte exterior, des» de los reumatismos, constitucionales y desde la vitalidad (desbordante de su propia sociedad plural y pluralista— con una renuncia al avance real, con un cada vez mas obsesivo refugio en la alegoría y con un dramático retorno a sus orígenes, no sin volver de cuando en cuando la mirada a un futuro que creyó, que debió ser suyo. Que sólo podría reconquistarse con un enérgico cambio —quizá Inversión— de marcha.

Como el Gobierno, por otra parte, esta dando muestras de que sabe escuchar y rectificar —«1 subsecretario da la Presidencia acaba de demostrarlo ante el provisional deslls del mas protestado anteproyecto en nuestra historia contemporánea— y da que admita con loable capacidad da encaja la critica leal por dura que sea, me atreveré a sugerir anas Ideas finales que tal ves expresan desde mi observatorio puramente personal, y sin atribuirme representación alguna, el sentimiento de un amplio sector del periodismo español.

Sin exceptuar, ni mucho menos, a sectores de la Prensa del Movimiento, que desde los últimos relevos ha ganado ostensiblemente —negarlo serla ruin— en profesionalismo y en nivel informativo y política i- No hay inconveniente en coincidir con la tesis ministerial de que los cauces siguen Iguales; pero como ha replicado mi compañero Pedro Calvo Hernando, puede ser un error decisivo congelar los cauces cuando suba Incontenible la corriente. Y es que el desbordamiento real se ha producido ya, pero no en la Prensa, sino desde lo mas profundo de la sociedad española.

Culpar a la Prensa por el desbordamiento equivaldría a romper el; termómetro cuando sube la fiebre. Las revistas políticas y humorísticas no me atrevo a proclamar. una expresión desmandada y hostil, lino on signo de los tiempos, una plataforma nueva, casi Institucional, de la Juventud periodística española; una juventud Iconoclasta como todas, pero quizá más sana que otras generaciones abrumadas por las resacas de . alguna épica o por la monotonía —atonía decía el padre Llanos— da alguna lírica. (El equipo Cabanillas, y quien firma este articulo antes.y más que ninguno de ellos, se equivocó también inlclalmente. ante el difícil diagnóstico sobre estas nuevas revistas.)

La Prensa, en general, observa y racionaliza la presión real de la sociedad española: en cierto sentido encauza esa presión. No merece que se la reprima, sino que se la aliente y se la ayude. Esa sociedad española quiere decidir sus lecturas y sus espectáculos por si misma; está demasiado decepcionada por las imposiciones morales que ha sufrido durante siglos y, con una contención —de momento— Inaudita y un sentido común nada propenso al embaucamiento colectivo, cree, en mi opinión, que nuestro nivel permisivo actual no solamente no es hipercrítica, sino insuficiente respecto al resto da Europa; no solamente no es pornográfico, sino paternalmente mojigato.

Ahí está el saludable ejemplo de la Feria del Libro en Francfort; tras el sarampión pornográfico de la apertura absoluta, la marginación completa de la pornografía por la libertad, no por la represión. ¿Es menos maduro el puebla español?

En cuanto a los mecanismo* concretos de la censura, tal vez fuera conveniente una reflexión profunda en tas esferas del Poder. Las actuaciones administrativas y la intervención del Tribunal de Orden Público coinciden en un delicadísimo terreno, que tal ve» conviniera Iluminar todavía más —lo digo con tan reciente y positiva experiencia personal como respeto a otros criterios por teriores más estrictos— con la ya abundante Jurisprudencia de los Tribunales ordinarios, marcada por una clarísima y esperanzadora tendencia liberal; ahí está caliente el caso de «A B C

En fin, todos nos podemos equivocar, y todos queremos, con d mismo Interés, servir a España y a su Prensa en este momento trascendental. Sugiero, para ello una evocación de m) Murcia originaria, donde no se amordaza a las «caracolas que preceden, metro a metro, a la crecida. Son. por el contrario, una especie de héroes locales. Y la más eficaz medida contra el Segura desmandado fue cavar el Reguerón, no Improvisar diques inútiles al paso por Orihuela. cuando ya todo está decidido

 

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