Autor: Cierva y Hoces, Ricardo de la. 
   Metáforas     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 4. 

METÁFORAS

En los períodos de transición que ha vivido la España contemporánea suele ausentarse, como sobrecogida, una de las más insustituibles inspiradoras de la política, la imaginación. Durante los remansos de paz ciudadana, en cambio, la imaginación política se ejercita a fondo, sobre todo para conseguir denominaciones convincentes sobre realidades mal definibles (de la que ni se pueden definir, ni se deberían definir, ni conviene que se definan). Los ejemplos, en forma de provisional enchorizado que luego suele perpetuarse, son demasiado fáciles para prodigarlos aquí. Las transiciones, por el contrarío, suelen hipotecar la imaginación, con grave consecuencia: irrumpen en la vida pública los más intencionados tropos. «He dicho a Su Majestad —declaró un prohombre político de transición— que considero llegada la hora de que cada español arrime el ascua a la sardina de su patriotismo.»

Este alarde, que naturalmente se debe a un monárquico, suscita las diatribas de otro prohombre, republicano éste, quien pocas páginas más allá describe su participación en famoso pacto, el de San Sebastián, así: «Se trataba, en una palabra, de preparar la colchoneta en la que habría de caer fatalmente el cuerpo nacional cuando llegase la hora del cambio de régimen.»

Quedaron tales quiebros en mis fichas lejanas; pero he aquí que acabo de escuchar, en dos intervenciones políticas casi seguidas, el recurso a la sardina. Todavía atónito sorprendí hace horas, en medio de las directrices para el funcionamiento de cierto organismo, el otro símil, ampliado ahora al colchón. Suspéndanse las alarmas ; los autores son ambiciosos, pero todavía no han llegado. Los de las fichas, empero, formaron o al menos prefiguraron gobiernos que duraron poco.

¿Será de veras posible que alguien ponga cepos a la imaginación ante las inflexiones delicadas de la Historia, sobre todo cuando éstas, además de previsibles, están previstas? Ante una de esas inflexiones hubo una vez un legionario que escribió resonante e imaginativo articulo titulado sin metáfora alguna «Pasividad e inacción» ; presidió luego un gobierno durante treinta y cinco años. Pedro de Lorenzo ha titulado así al más obligatorio de sus capítulos: «No dormirse». Hay quien se duerme en hórridas analogías —¡un colchón para el futuro!—, justo cuando suena ya la hora de la más denodada creación.

Ricardo DE LA CIERVA

 

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