Vida cultural. 
 Ricardo de la Cierva: "La Iglesia española contemporánea"  :   
 Inauguró la II semana sobre Sociología de la Religión. 
 ABC.    04/04/1973.  Página: 67. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

RICARDO DE LA CIERVA: «LA IGLESIA ESPAÑOLA CONTEMPORÁNEA»

Inauguró la II Semana sobre Sociología de la Religión

«La Iglesia .española contemporánea» ha sido el título de la conferencia con que Ricardo de la Cierva ha abierto la II Semana sobre Sociología de la Religión, que orgánica el Instituto de Sociología Aplicada, de Madrid.

Como premisa al estudio, el conferenciante ha señalado que es preciso un enfoque que reúna estas condiciones: que sea total, sin olvidar un hecho fundamental, la corriente profunda de la espiritualidad española; con talante estructural, es decir, que abarque a toda la Iglesia, jerarquía, clero, pueblo fiel y pueblo perdido; dimensional, que abarque la cultura, la política y lo supranacional. Por último, el enfoque ha de ser dinámico, vivo y hasta dialéctico, con tal de no aprisionar la riquísima historia de un dogma vivo, veinte veces secular, en las redes de un dogma que quiere dejar de serlo antes de cumplir su primer siglo.

Para resumir imperfectamente los vacíos de la historia contemporánea de la Iglesia . española podremos recurrir al análisis —somero, provisional— de cinco traumas, que podrían formularse así:

1. El enquistamiento negativo de la tradición viva a lo largo del siglo XIX, al margen de la primera gran marcha del pueblo desde el campo a la ciudad. (Una ciudad con un nombre, Barcelona; un campo con un nombre, Andalucía.) Es un trauma original, explicable soló por un agotamiento, un cansancio histórico de un pueblo con una Historia demasiado grande para sus posibilidades.. Consecuencias-: la reclusión carlista, d anarquismo, más anacristiano que anticristiano; la interpretación anticlerical exclusivista del liberalismo. Consecuencia social básica: el desconocido y mortal hecho de la propaganda del odio.

2. La reducción del impulso cultural de la Iglesia española a una apologética clerical. De ahí el recelo por la ciencia, la falta de creatividad, el mimetismo.

3. La interpretación, tan real como trágica, de la historia de nuestros años treinta en términos de persecución y de cruzada. La persecución real y la cruzada real: la cruzada como fórmula y concepto de la propia Iglesia, no acuñada por las nuevas autoridades militares.

4. El desbordamiento y despilfarro de una inmensa ilusión colectiva y juvenil en la posguerra.

5. La segunda gran marcha del pueblo español desde los campos a las ciudades de España y Europa —la urbanización del pueblo español—, en un clima eclesiástico de desconcierto, falta de fe y frustración desertora. Así vemos este último trauma histórico, a pesar de nuestra obligada falta de perspectiva. Quizá estemos en momentos de formación de un «anarcocristianismo», en cierto sentido paralelo al anarquismo de la primera gran marcha. El porvenir de España sé fragua hoy en las ideas de los habitantes de diez ciudades nuevas.

La única conclusión ha de ser evitar, cara al futuro, los errores del pasado. Para ello, Ricardo de la Cierva ha señalado las siguientes recomendaciones:

Reconocer la existencia nuclear de una tradición indestructible, centrar el esfuerzo

eclesial tanto en la unidad como en el pluralismo, crear una intelectualidad católica abierta, autónoma, critica; no simplemente mimética; pensar en que después del siglo XV vino un XVI, y que ya viven entre nosotros los testigos de nuestro siglo XXL Cifra.

 

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