Autor: Novais, José Antonio. 
   El Gobierno sin programa     
 
 Guadiana.    08/10/1975.  Página: 10-12. Páginas: 3. Párrafos: 15. 

Por JOSÉ ANTONIO NOVÁIS

CENTENARES de millares de españoles —un millón según la RTVE -se apiñaban en los veintitrés mil metros cuadrados de la plaza de Oriente para expresar al general Franco —que el 1 de octubre celebraba el 39 aniversario de su exaltación a la Jefatura del Estado— la adhesión a su persona y su repulsa por las campañas antigubernamentales que se desarrollaban en Europa por las cinco ejecuciones celebradas en España. El Jefe del Estado supo encontrar las mismas palabras que hace veintinueve años —concretamente, el 9 de diciembre de 1946— dirigía a otra multitud, congregada en el mismo sitio, por el mismo motivo: la retirada de embajadores de diversos países.

Veinticuatro horas antes el presidente Arias Navarro se dirigía al país en un patético y enérgico discurso lleno de afirmaciones de firmeza, pero carente de un programa político de futuro. En el intermedio, la espiral de la violencia seguía en marcha, y cuatro miembros de la Policía Armada eran alevosamente atacados, presumiblemente por comandos del FRAP. Tres morían asesinados y otro luchaba entre la vidu y la muerte. El terrorismo es unánimemente condenado por casi toda España, tanto dentro del Régimen, como los que están en la tierra de nadie, como el grupo de FEDISA, ´hasta los demócratas cristianos que acampan fuera del sistema. Después de esta semana de sangre, hilo y emoción, es de desear que las agitas vuelvan a su cauce.

EL DISCURSO DE ARIAS

Del discurso del presidente Arias caben destacar tres puntos muy concretos. 1.° Su desprecio hacia el exterior: Este puede resumirse en una frase: "No deseamos estar sotos, pero no nos intimida la posibilidad del aislamiento". Es de suponer que Arias Navarro cuando se ha dirigido a la nación en un momento de tan alta tensión habrá dominado sus legítimas y naturales emociones, para, como es ley del buen gobernante, ofrecerle la reflexión de un pensamiento sereno.

Es posible que "no nos intimide la posibilidad de un aislamiento". Llega un momento que nada intimida a nadie. Los españoles desde el "mantenella y no enmendalla" hasta "más vale honra sin barcos que barcos sin honra", hemos demostrado nuestra capacidad de mantenernos en nuestros trece. Pero la afirmación del presidente del Gobierno trae consigo una pregunta: ¿España puede vivir aislada? Ni el momento político en que se encuentra la sociedad española, ni el económico, es el más propicio para encerrarnos en nuestra concha.

Dejando a un lado las manifestaciones callejeras o los ataques, injustificables, contra centros españoles en el extranjero, lo que no se le habrá escapado al presidente Arias es que los Gobiernos que han "congelado" sus relaciones con e! Régimen, no son precisamente Gobiernos comunistas, excepción hecha de la República Democrática Alemana. Desde la amplia gama que va desde la socialdemocracia nórdica hasta la´ neutral Suiza, estos Gobiernos, en su inmensa mayoría, son Gobiernos de centro-derecha muy atentos todos a los aires que soplan en Washington. Esto, sin duda, merecerá una atención especial por parte de nuestro Gobierno.

Si no bastara el dato de que el 26 de .septiembre los acuerdos hispa-no-norteamericanos estaban a punto de ser concluidos. El día 30 do septiembre, por vez primera, Kissingcr expresaba su preocupación por el aislamiento en que podía encontrarse España. Según la agencia Pyresa, el secretario de Estado expresó a su colega español "su preocupación por las recientes ejecuciones en Madrid, ´basando tal preocupación, no en cuestiones de ningún tipo humanitario o moral, sino por el hecho de que España podía llegar a estar, ¡lisiada como consecuencia de la crisis política exterior". Por de pronto, y ésta es la mínima de las pérdidas, la ruptura total con Méjico hace perder a Iberia mil millones de pesetas anuales.

PERPLEJIDAD

El segundo punto que llama la atención del discurso del presidente: su "dolor" ante la falta de asistencia del Gobierno por parte de personas comprometidas con el Régimen. El presidente dice: "...la dolorosa perplejidad con la que el Gobierno anota la falta de algunas asistencias que en el interior tenía derecho a esperar. (...) En una circunstancia tan seria para el decoro nacional y en el que la colaboración de todos, lejos de poder interpretarse como abdicación de las propias posiciones honran a quienes la prestaran han faltado algunas voces de hombres comprometidos y, por ello, especialmente obligados.

Ni ahora, ni menos aún cara al futuro, vale reservarse o anteponer a todo particulares opiniones e imágenes personales" recalcando que estas voces que faltan pertenecen a personas uíi las que figuraron en lo que, queramos o no, son capítulos imborrables de la historia".

¿A quién se refiere el presidente? ¿A los que "acollonados abandonan como ratas el barco"?, como afirmaba un ilustre periodista. Sin duda, el Gobierno hubiera tenido el derecho a un apoyo más fuerte por parte de FEDISA -no olvidemos que en su Consejo de Administración figura un embajador de España en ejercicio, precisamente en la capital de uno de esos "países corrompidos —a los que se refería Franco — que aclara perfectamente su política constante contra nuestros intereses", o se refería quizá a Federico Silva Muñoz. ex ministro de Obras Públicas que a su regreso de Munich, el I de octubre declaraba a "ABC": "Europa espera que nos organicemos democráticamente para impedir la anarquía y el comunismo en España". "Nuestro estatuto de Asociaciones es malo, inadecuado." En fin, si el presidente Arias mira hacia atrás y cuenta los hombres "comprometidos" que faltaron a la cita, la lista de los quizá se haría interminable.

SIN PROGRAMA

El tercer punto y la más grave falta —a nuestro parecer— del discurso del presidente Arias es su falta de programa para el futuro. El presidente Arias cada vez. que se ha dirigido a los españoles ha dejado a un lado la retórica para hacerles promesas muy concretas, marcando el plazo de cumplirlas, que, en general, en la medida que ha podido, las ha cumplido. Esta vez, no. Esa ha sido la mayor desilusión del discurso: el vacío de futuro. El resistir puede ser la tarea común de un pueblo en un momento dado. Pera el resistir por resistir no conduce a nada.

El presidente Arias tiene la suficiente experiencia política para saber que con el plebiscito multitudinario de un día no se organiza un país. Un país se organiza como escribía "Ya" el 1 de octubre: "Con imaginación y con una decisión que venimos echando en falta desde hace tiempo. Pero entiéndase que no se trata exclusivamente que nos fabriquemos una imagen de fronteras afuera, son las necesidades de dentro las que debemos considerar. Se trata de organizar a nuestra sociedad para que esté en condiciones de prestar a los gobernantes el apoyo que hoy no puede darle por falta de cauces; no basta la adhesión clamorosa de un día, sino la colaboración silenciosa de todos los días". Hoy por hoy, bueno o malo, el único apoyo silencioso que la sociedad puede dar a sus gobernantes todos los días, pasa por el camino del sufragio universal y secreto, y se llama democracia. Todo lo demás o es dictadura o es inestabilidad política.

INESTABILIDAD POLITICOECONÓMICA

Un hombre tan conservador como don Antonio Garrigues Walker, pero buen conocedor de los hilos por los que se maneja las inversiones extranjeras, declaraba a "Tele-exprés": "La inestabilidad política comienza a ser superior a la inseguridad económica. (...) Si queremos crear un clima de estabilidad política tendremos que ofrecer un programa político a largo plazo". (...) "El español, que es normalmente conservador, no ha encontrado a nadie, ni una persona ni una idea, que le ofrezca una seguridad profunda en cuanto a la transición.

Esto parece inevitable debido al largo período de ausencia de una vida política "normal" y a la existencia de grupos o personas que no creen excesivamente en la normalidad política, sino en la creación de un caos político que favorezca a sus intereses. Esto tiene al español muy confundido y le afecta a su forma de expresarse tanto política como económicamente." El plebiscito de la plaza de Oriente es una forma de expresión política para ocasiones muy excepcionales. Este plebiscito pierde parte de su valor cuando no existe una vida política normal.

RTVE HACE DIPLOMACIA

RTVE parece haber tomado la iniciativa de la diplomacia española. Hace apenas diez días nos sorprendía retirando su corresponsal en Lisboa. Ahora ha ido más lejos. Ha comunicado por medio de un telegrama que prescindía de los programas en español que retransmitía de la emisora pontificia. La iniciativa de los directivos de RTVE no va al unísono de las decisiones del palacio de Santa Cruz, ni de la Secretaría de Estado del Vaticano. Lo ha hecho en un momento que Mg. Dadaglio, nuncio en Madrid, se

reintegraba a la capital de España después de cinco meses de ausencia, y que nuestro embajador Valderrama volvía al Vaticano después de haber "evacuado consultas" en Madrid.

No recuerdo muy bien quién decía: "Si no estoy informado, soy un súbdito; si lo estoy, soy un ciudadano". En esta larga semana —quizá una de las semanas más largas del Régimen— RTVE nos ha tratado a los españoles con desprecio: hemos sido más súbditos que ciudadanos. El presidente Arias, al final de su discurso, decía: "Se impone la prudencia, la energía y la serenidad". RTVE, en su información, ha sido imprudente; ha confundido la energía con un "lavado de cerebro" que podía conducir a cualquier cosa menos a la serenidad. Es hora que RTVE tenga más respeto a los españoles.

En el entierro de los tres policías armados asesinados se han oído gritos de: "Ejecuciones, sí; indultos, no". Gritos proferidos ante el Gobierno que sólo son justificables por !a indignación que puede producir el cadáver del compañero caído. En toda esta semana sólo han resonado como un rayo de esperanza las palabras de la. madre de don Antonio Fernández Ferreiro —un joven policía armado asesinado" en su primer día de prestar servicio—. Sobreponiendo su dolor de madre ha dicho: "Yo perdono a ¡os asesinos de mi hijo. Dios mío, haz que cese pronto esta locura". ¡Que Dios la oiga y la bendiga! Q J. A. N.

 

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