Religión. 
 ¿Vamos a reconciliarnos?     
 
 Gaceta Ilustrada.    23/03/1975.  Página: 31-32. Páginas: 2. Párrafos: 4. 

RELIGIÓN

¿VAMOS A RECONCILIARNOS?

Consideramos obligado, como hemos dicho en otras ocasiones, apoyar una evolución en profundidad de nuestras instituciones, a fin de que garanticen con creciente eficacia los derechos fundamentales de los ciudadanos, tales como los de reunión, expresión y asociación.

Este ha de ser el camino más apropiado para eliminar la tentación de resolver los problemas de la convivencia política mediante e! recurso a fórmulas violentas, tendentes a frenar el dinamismo natural de la sociedad u ordenadas a provocar cambios estructurales en la misma.

Sesenta y tres votantes —no todos de acuerdo— iban a opinar sobre el más polémico párrafo de la Declaración Episcopal sobre la Reconciliación, que seguramente se hará público en abril. Aún continuaba, el párrafo cuarto del capítulo «La concordia política», asi: Las consecuencias perjudiciales que se derivan de una participación asociativa llevada al margen del reconocimiento legal, la pérdida del sentido de respeto y acatamiento a las leyes que es fruto inseparable de la clandestinidad, la necesidad de clarificar los verdaderos objetivos de cada grupo ilegal mediante una confrontación a la luz pública, son argumentos graves en favor de una reforma efectiva de los cauces vigentes de asociación.

Y ADEMAS.... — Si los apuntes filtrados eran verídicos, esta parte del documento fue la que obtuvo más votos negativos: seis que no, cinco «juxta modum». dos nulos y cuatro en blanco de los sesenta y tres votantes —de un total de 78 miembros de la Asamblea Episcopal—. A pesar de que el diario «Arriba», de Madrid, titulaba aparatosamente una noticia procedente de Segovia en la que el obispo de aquella diócesis diría muy fuerte: No hemos alcanzado la reconciliación (sino todo lo contrario), en realidad, monseñor Palenzuela hablaba suavemente y decía: Nadie puede asegurar que ya hemos alcanzado la reconciliación.

Ocurre todo lo contrario, jamás el hombre se ha dado cuenta como ahora de lo frágil y amenazado de su vida. Pero en medio de tanto conflicto e inseguridad hay también, sobre todo en los jóvenes, un añila de escuchar el mensaje de la reconciliación del Evangelio, como mensaje que viene de Dios, todo lo cual suena de modo diverso. La gran sorpresa de la reunión de los obispos ante este documento, fue precisamente el abrumador número de votos positivos, a pesar de que se ha hecho notar la ausencia de más de una docena de obispos.

El documento, que según parece aparecerá notablememe reducido en relación con la primera redacción —de 58 folios a 32—, todavía no es definitivo: los obispos que hicieron observaciones «juxta modum» tienen que redactar tales observaciones; después se vuelve a escribir definitivamente, se envía a Roma y sólo después se hará público. Pero los´ resúmenes que se han podido conseguir son fidedignos y no variará excesivamente el espíritu de la resolución de la Iglesia española.

FAMILIA. — De manera resumida, otros puntos sobre los que ´se pronuncian los obispos, son: Familia: Todos los factores que atentan contra la indisolubilidad y unidad del matrimonio son otros tantos obstáculos para la reconciliación. Juventud: Su voz debe ser oída. Su crítica de la sociedad presente y su deseo de un mundo más justo y más humano, debe constituir un estímulo para todos. Trabajo: Es necesario el reconocimiento, dentro de un marco jurídico más amplio que el que rige en la actualidad, de su derecho a unirse libremente en asociaciones auténticamente representativas. Transformaciones más profundas dentro y fuera de las empresas y en la misma ordenación de Jas relaciones entre las fuerzas productoras.

Los trabajadores deben hacer valer eficazmente sus derechos y participar sin temor a represalias en la defensa de sus intereses y justas aspiraciones. Guerra Civil: Se deben superar los efectos de una contienda civil que dividió entonces a los ciudadanos en vencedores y vencidos, lo que todavía hoy es causa de obstáculos serios para una reconciliación entre hermanos...

Aunque el cardenal Enrique y Tarancón acaba de hacer pública una pastoral en la que dice que el sacerdote no es un líder, ni en lo temporal ni en lo religioso, se recuerda ahora que en tres años un centenar de sacerdotes han sido multados por un total de once millones de pesetas a causa de sus homilías, y quince sacerdotes —siete en Pamplona— se encuentran actualmente en prisión.

 

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