Consumo. 
 El código de veinte años     
 
 Gaceta Ilustrada.    23/03/1975.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

CONSUMO

EL CÓDIGO DE LOS VEINTE AROS

ACEITE de semillas con mezcla de grasa animal; precios ilícitos; agua mineral de composición distinta a la señalada en el envase; queso adulterado; chocolate adulterado... Total: diecinueve millones de pesetas en multas impuestas por la Dirección General de Información Comercial del Ministerio de Comercio. ¿Se va a acabar con el fraude en Jos productos alimenticios?

Sólo a base de multas es probable que no. Los consumidores españoles . siguen aceptando demasiado a menudo gato por liebre, dijo en Nueva York el presidente de la Asociación de la Lucha contra el Fraude: Durante el «boom» económico el fraude se aceptó como ley de vida —añadió—. Para rectificar esa situación es ante todo necesario que los millones de consumidores españoles se pongan de acuerdo para que se escuchen y se respeten sus quejas y sus exigencias. Da la impresión de que ese acuerdo ya existe y de que quienes deberían estar mejor organizados son las autoridades competentes: para poder en marcha una parte del Código Alimentario han necesitado veinte años de discusiones.

DESCONOCIDO. — En 1955 se dispuso la constitución y nombramiento de una comisión interministerial encargada de estudiar y redactar un proyecto de reglamentación técnico-sanitario de todas las industrias comprendidas en el Sindicato de Alimentos y Productos Coloniales, y hasta 1967 no aparece la aprobación del Código en el B.O.E. Tuvo que llegar el 13 de marzo de 1975 para que veintiuno de los treinta y ocho capítulos que lo componen entren en vigor. La noticia debería de alegrar desorbitadamente a los consumidores del país, pero es bástante difícil el gozo por algo que se desconoce. ¿Qué sabe usted del Código Alimentario?, preguntó «Ya», de Madrid, a comerciantes y amas de casa. Esas normas para los alimentos —decía una madura señora— servirán para defendernos frente a las estafas, que buena falta nos está haciendo. A ver si me dicen de qué está hecho el jamón de York. Un comerciante dijo:

Es un lío. El delegado de Abastos del Ayuntamiento de Madrid sugirió que se editara una cartilla divulgadora del Código para ser difundida de una manera general al gran público. El gran público ha tenido que contentarse con saber que el Código es la salvaguardia de la sanidad, higiene y calidad de los alimentos, un arma fundamental para proteger al consumidor. ¿Servirá también para bajar los precios? No, sino todo lo contrario: los requisitos y garantías que exige encarecerá los productos.

LA LETRA. — Tras siete años y medio de estar publicado en el Boletín Oficial, los periódicos tienen que recordar ahora que la finalidad del Código es la de definir qué es lo que ha de entenderse por alimentos, condimentos, estimulantes, bebidas, etcétera. Determinar las condiciones mínimas que han de tener en cuanto a su calidad y sanidad. Y establecer las condiciones básicas de los distintos condimentos de preparación, conservación, envasado, distribución, transporte, publicidad y consumo.

En palabras del señor Ullastres, el Código es comparable a las reglas de juego de cualquier deporte, que sin ellas, el desorden reinaría en todos los campos y estadios deportivos. Los consumidores, industriales y comerciantes tendrán que aprenderse ahora la letra de este antiguo reglamento y sabérsela de corrido. «¿Qué es un alimento adulterado?». Tendrá la consideración de adulterado todo alimento al que se haya adicionado o sustraído cualquier sustancia para variar su composición, peso o volumen, con fines fraudulentos; o para encubrir o corregir cualquier defecto debido a ser de inferior calidad o a tener ésta alterada. «Distinga entre alimento alterado, contaminado y nocivo.» Tendrá la consideración de...

Una bienintencionada ama de casa madrileña decía a un tendero con un tono de voz sin mezcla de mal alguno: O sea, que ahora tendrán que poner ustedes letreros en las cosas adulteradas. Serán más baratas, ¿no?...

 

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