Proceso 1001. 
 Las grandes rebajas     
 
 Gaceta Ilustrada.     Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

PROCESO 1.001

LAS GRANDES REBAJAS

JA esposa de don Marcelino Camacho iba abrazando, uno a uno, a los cuatro procesados puestos en libertad. A las siete de la tarde del sábado, día 15 de febrero, don Francisco Acosta, don Miguel Ángel Zamora, don Pedro Santisteban y don Luis Fernández Costilla eran esperados a la puerta de la prisión de Carabanchel por sus familiares. Estaban condenados por el Tribunal de Orden Público a doce años y un día de reclusión menor, pero la espectacular sentencia del Tribunal Supremo que revocó la anterior, rebajaba el tiempo de cárcel a dos años, cuatro meses y un día. Los cuatro señores puestos en libertad llevaban en Carabanchel dos años y ocho meses.

POSITIVO. — Aunque en algunos círculos se temía que el Supremo confirmaría la sentencia del TOP, en otros se estimaba en vísperas de hacerse pública que sucedería lo que finalmente sucedió: los procesados no eran «dirigentes» de las Comisiones Obreras y por lo tanto se imponía otro Upo de penas en el que sólo figuraban como agravantes los casos objetivos de reincidencia que afectaba a los señores Camacho, Sartorius, Saborido, Soto, Muñoz Zapico y García Salve (ver «G.i.» de la semana pasada), cuyas condenas fueron igualmente rebajadas en algunos casos hasta en catorce años: don Marcelino Camacho, por ejemplo, estaba condenado a veinte años y ahora lo está sólo a seis. La impresión general ante la sentencia del Supremo es altamente positiva. En cuanto se conoció, los todavía encarcelados abandonaron la huelga de hambre que iniciaron el día 11.

La sentencia contiene también —escribía don Luis Apostua en «Ya», de Madrid— una parte doctrinal muy importante, la que define y califica a las Comisiones Obreras. Según el Tribunal Supremo, hay un perfecto encadenamiento lógico. En primer término, el partido comunista sigue prohibido por mandato de la ley de 9 de febrero de 1939, reiterada en 15 de noviembre de 1971. Seguidamente se considera a las Comisiones Obreras como una creación específica del partido comunista, ya que las primeras «viven y actúan bajo la tutela» de éste.

Por consiguiente son de aplicación a las citadas Comisiones Obreras las prohibiciones que afectan de raíz al partido comunista (...). Pero el Tribunal juzgador cometió error en la apreciación del grado que los procesados ocupaban en la jerarquía subversiva, por lo que sólo se les pueden aplicar las penas previstas para los simples afiliados.

REFORMAS. — La mayoría de los expertos ha estado siempre de acuerdo en que era difícil explicarse unas condenas tan elevadas por el hecho de intentar realizar una huelga, ni siquiera contando con la presencia del Partido comunista, y algunos comentaristas han apuntado insistentemente la necesidad de una reforma legislativa que clarifique conceptos.

El grupo «Tácito» escribía en «Diario de Mallorca»: Uno de los criterios por los que se clasifican los delitos es el de su carácter artificial o natural. Es decir, existen actos que son delitos en todos los casos, países y épocas. Van, diríamos, contra la ley natural o los principios unánimemente aplicados. Son, por ejemplo, los que atentan contra la vida o la libertad de las personas. Y así el homicidio o el rapto despiertan una natural repugnancia en todo hombre normal. En cambio, hay otros delitos que lo son sólo por ir contra una ley positiva, y que lo son en un momento o en un país, y en otros no. Así ocurre, por ejemplo, con los delitos fiscales.

Estos delitos no repugnan en la misma medida que los anteriores a la conciencia individual. En este caso nos encontramos ante un caso semejante. Y el diario «Ya» decía en un editorial: De cara a una legitimación del carácter participativo que pretende darse a la vida nacional en la nueva etapa que estamos viviendo, tal vez sería conveniente limar aquellos aspectos legales que, por su carácter singular, sirven de pretexto a algunos para moverse en una clandestinidad que en nada favorece la evolución pacífica del sistema.

Las grandes rebajas del Tribunal Supremo en el más polémico proceso socio laboral de los últimos años coincide con la llegada a las Cortes del proyecto de Ley de Relaciones Laborales.

La regulación de la huelga —cuyo proyecto, al parecer, será presentado en el Consejo de Ministros que se celebra a la hora de cierre de «G.i.»—, la reforma empresarial y una mayor representatividad sindical son cuestiones que los últimos tiempos de graves conflictos laborales han demostrado que son imprescindibles.

 

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