El Gobierno. 
 Cuando calienta el sol (político)     
 
 Gaceta Ilustrada.     Página: 12-13. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

EL GOBIERNO: CUANDO CALIENTA EL SOL [POLÍTICO]

Punto primero: el señor Gir Velasco no permaneció en Fuengiróla, donde reside. Punto seguido: el señor Utrera Molina recibí galardones populares en su provincia. El presidente Arias, sin embargo, vestía un «chandal y recorría sonriente dieciocho hoyos del campo de golf de «Nueva Andalucía-, acompañado del promotor señor Banús.

Punto tercero: el señor Pinilla era el cicerone del señor Arias Navarro y no tuvo que anunciar en sus dominios la visita del señor Silva —que descansaba muy cerca: en Marbella—, porque el ex ministro de Obras Públicas tenía una cita con otro ex ministro: el señor Monreal Luque, que le esperaba en otro lugar de la Costa del Sol. Unas horas antes, el Jefe del Estado había asombrado a Europa con su excelente estado de salud demostrado en su discurso de Fin de Año transmitido por la Radio y la Televisión oficiales. 1974 había sido un año duro.

EXTRAORDINARIO. — «Lo más sobresaliente del mensaje es, precisamente, que lo haya realizado Franco, mostrando así una completa y asombrosa recuperación», escribía el periódico liberal londinense «The Guardian» refiriéndose ai habitual discurso del Generalísimo del 30 de diciembre, en el que ei propio Franco había hablado a los españoles acerca de la recuperación que había experimentado en su enfermedad del pasado verano.

El periódico británico recogía los rumores sobre el estado físico de Su Excelencia, y «The Times», igualmente inglés, publicaba una fotografía del Jefe del Estado y escribía que aparece en extraordinaria forma para sus ochenta y dos años. El periódico oficioso del Vaticano «L´Osservatore Romano» recogió frases textuales de Francisco Franco, incluidas las que aludía al Príncipe de España. En el país, tanto «Pueblo» —diario sindical oficial— como * El Alcázar» —falangista— coincidían en sus titulares de primera página en que el Generalísimo pedía paz y unidad.

MULTITUD. — En Fuengirola (Málaga) el presidente del Gobierno español era sólo uno de los 20.000 turistas que pasaron en la zona la Nochevieja del 74. Pero mientras que el resto de los famosos —políticos, actores y turistas en general— comían las uvas de la buena suerte, para algunos comentaristas políticos el señor Arias podía estar celebrando conversaciones de posible trascendencia: el vicepresidente primero del Gobierno y el ministro de la Presidencia, además del ministro de Hacienda, se reunieron con él en una cena que el comentarista político de «Informaciones», de Madrid, calificó «de cinco tenedores». La multitud moderada de visitantes de la costa malagueña no tendría acceso a estas reuniones de alto nivel, pero quizás buscarían los comentarios de la Prensa española después del discurso del Jefe del Estado.

Las instituciones constituyen un orden político abierto y dinámico, recogía el católico «Ya», de Madrid, en sus titulares, comentando las palabras del generalísimo Franco, y su experto político, Luis Apos-tua, se hacía eco de que Su Excelencia (...) dedicó ocho líneas y media —menos de ochenta palabras— a la grave enfermedad que le aquejó el pasado mes de julio.

El señor Apostua margina la ausencia de frases de! Jefe del Estado referidas al presidente Arias, pero su periódico dice, en un editorial: «...Franco ha elogiado en su mensaje las cualidades de prudencia política del primero (el Príncipe), su preparación y sentido del deber, que una vez más han confirmado las esperanzas en él depositadas; en cuanto al Gobierno, a su labor, se ha referido principalmente con motivo del Estatuto de asociaciones recientemente promulgado. «Ya» hace referencia a un editorial propio anterior y escribe: Destacábamos esas dos figuras (Príncipe y Presidente), y volvemos a hacerlo hoy, porque ambas son precisamente las piezas clave del futuro. Don Francisco Franco cumplirá en 1975 sus cuarenta y nueve años corno general del Ejército español y nadie olvida que en 1936 alcanzó los títulos de Generalísimo y Jefe del Estado.

«ESTRATEGIAS». — Aunque ei enviado de «Informaciones», de Madrid, opina que el fin de año es tiempo de pactos y estrategias, el periodista don Joaquín Bardavío —muy relacionado con la Presidencia del Gobierno en tiempos de los señores Carrero y López Rodó— dice en «Nuevo ´Diario», de Madrid, que el marco político se me presenta indefinible, a pesar de que él fue uno de los privilegiados que pudo escribir casi en primera persona un libro de éxito popular relacionado con la muerte del almirante Carrero Blanco.

PRECIOS: LA SUBIDA DE NUNCA ACABAR

Como en este año hay que apretarse el cinturón, el tabaco y el aceite de oliva pasan al régimen de precios libres. Quizás algún experto en economía pueda explicar ésta aparente contradicción, pero las amas de casa han recibido la noticia sin sorpresa, acostumbradas ya a no ganar ni para sustos. Si da miedo mirar hacia adelante, el panorama de 1974 explicado por el director general de Información e Inspección Comercial, don José Enrique Martínez Genique, no puede ser más terrorífico: «El encarecimiento, la inflación, el incremento del fraude y la toma de conciencia de los consumidores, características de 1974», dijo a «Ya». Es un consuelo que los consumidores tomen conciencia.

DERROCHES. — Si la disposición que ponía al aceite de oliva en régimen de precios libres supuso el inmediato aumento de un cincuenta por ciento en el precio, el tabaco es probable que siga el mismo camino, aunque un portavoz del monopolio estatal Tabacalera dijo a «Informaciones´", de Madrid, que no había, por el momento, intención de subir los costos.

Sin embargo, lo tienen tremendamente fácil: no hace falta autorización administrativa ni decisión del Consejo de Ministros para encarecer los cigarrillos. La tentación es fuerte, sobre todo en momentos en que el machacado consumidor español tiene las características del enfermo crónico que, de tanto dolerle el mal, ya no lo siente. El obispo de Jaén, monseñor Peinado, se ha lamentado de los derroches de dinero motivados en las fiestas de Nochevieja: «No somos cristianos como debiéramos serlo. Tenemos necesidad de reflexionar más, de ser más austeros, ser consecuentes y ser más serios con la vida cuando la vida se nos pone también seria». El obispo concretaba que en su provincia se habían pagado cuatro o cinco mil pesetas por pareja en los cotillones de Fin de Año y verdaderamente los emigrantes españoles que vuelven a la Patria obligatoriamente podrían sacar una imagen equivocada de la prosperidad del país, si se fijan tan sólo en estas alegrías.

Y SUBIR, SUBIR... — El señor obispo de Jaén se habría escandalizado aún más si hubiera conocido las cifras que se manejaron en Madrid la Nochevieja: tres mil pesetas por término medio costaba una cena individual en un hotel normal, y en los locales de fiestas se ofrecían una amplia gama de precios: de mil a ocho mil pesetas por pareja; pero en algunos sitios regalaban globos, e incluso una copa por cuenta de la casa. Ocho mil pesetas es el sueldo mensual de muchos de los que deciden sistemáticamente recibir el año bebiendo, y a un altísimo porcentaje se les queda la costumbre: dos millones de españoles son alcohólicos, y la enfermedad le cuesta al país veinte mil millones de pesetas de pérdidas anuales, y este año le costará más, si se tiene en cuenta que en una tienda de Madrid una botella de güisqui aumentó de un día para otro casi doscientas pesetas, y no precisamente por ¡as festividades coyunturales.

DESEQUILIBRIO. — Pese a todos los avisos oficiales, el producto nacional bruto ha crecido en 1974 menos que la demanda interna, y si la tendencia no se corrige, los precios seguirán subiendo y el desempleo alcanzaría cotas gravísimas. El Ministerio de Hacienda ha publicado recientemente un documento en el que se indica que la tasa del crecimiento del producto nacional bruto no debe superar en 1975 el 4 por ciento, en contra del 5,4 que alcanzó el año pasado. El déficit comercial supera para los, once primeros meses de 1974 los 443.000 millones de pesetas —lo que supone un aumento del 88 por ciento sobre igual período del pasado año—, según la Direc-

 

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